11/03/2011

Divergen la Sedena y zonas militares sobre sicarios muertos en Tamaulipas

De enero de 2010 a la fecha, una reporta 27 y las otras 171


Jesús Aranda
Periódico La Jornada
Viernes 11 de marzo de 2011, p. 13

A escala nacional, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) ha dado cuenta de la muerte de 27 presuntos sicarios en enfrentamientos con el Ejército Mexicano en el estado de Tamaulipas, de enero de 2010 a la fecha. En tanto, el mando territorial en la zona ha informado sobre el fallecimiento de 171 agresores en el mismo periodo.

En ninguno de los comunicados –emitidos por la Sedena y por el mando territorial– se precisa de qué grupo delictivo provenían los ataques, aunque fuentes oficiales sostienen que en territorio tamaulipeco tiene lugar una lucha encarnizada entre Los Zetas y el cártel del Golfo por el control de las rutas para introducir droga a Estados Unidos y por el mercado de estupefacientes.

La información local consigna que las principales agresiones contra soldados han ocurrido en Reynosa, y destaca el enfrentamiento de Ciudad Mier, el 2 de septiembre de 2010, en el que murieron 25 presuntos sicarios.

En los comunicados difundidos por las comandancias de la cuarta Región Militar, con sede en Monterrey, Nuevo León, y la cuarta Zona Militar, con sede en Reynosa, se informa de más de 50 agresiones sufridas por soldados en Tamaulipas, y que en 47 hubo al menos un sicario muerto.

A escala nacional, el número de enfrentamientos entre soldados y presuntos delincuentes es mucho menor: no rebasa los 12.

De acuerdo con información recabada por este diario, al 30 de abril de 2010 la Sedena hizo un balance de las acciones del crimen organizado contra militares y señaló que del primero de diciembre de 2006 a esa fecha se habían contabilizado 46 agresiones.

Explicó que las organizaciones criminales han visto afectadas considerablemente sus actividades delictivas, por lo cual, utilizando armamento de gran poder de fuego y vestimenta tipo militar, han incrementado sus agresiones. Días antes, el 4 de abril, la Fuerza Aérea Mexicana envió cuatro helicópteros para apoyar las actividades anticrimen en Nuevo León y Tamaulipas.

El ejemplo más reciente de este manejo de la información, en el que datos relevantes sólo se dan a conocer a escala local, ocurrió el pasado miércoles, cuando el mando territorial reportó que al efectuar reconocimientos sobre la carretera Tampico-Ciudad Victoria, a la altura del kilómetro 64, en el municipio de Villa González, personal militar fue agredido con armas de fuego por miembros de la delincuencia organizada, por lo que, “en defensa de su integridad y la de los pobladores del lugar, repelió la agresión, en la que resultaron cuatro agresores muertos, asegurando ocho vehículos (dos blindados), 20 armas largas, tres cortas, un lanzacohetes, 10 granadas y diversos artículos”.

Llama la atención que los hechos ocurridos el 2 de septiembre pasado en Ciudad Mier, Tamaulipas –donde se estima que murieron 25 presuntos delincuentes– no se hayan difundido a escala nacional.

El mando territorial reportó que los soldados fueron agredidos en Ciudad Mier, después de que mediante reconocimientos aéreos detectaron a varios individuos armados en un inmueble, quienes al ver a los militares trataron de huir.

Ante este hecho, efectivos militares desplegados en las inmediaciones del referido municipio acudieron al lugar y bhubo un enfrentamiento, con saldo de 25 presuntos agresores muertos, así como el aseguramiento de 25 armas largas, cuatro granadas calibre 40, 4 mil 200 cartuchos de diferentes calibres, 532 cargadores para diversas armas y 23 vehículos (dos pintados con características militares).

Le sigue en número de muertos el enfrentamiento ocurrido el 21 de enero pasado en el poblado El Moquetito, municipio de Valle Hermoso, donde fue hallado un campamento en el que se encontraba un grupo de individuos que al notar la presencia de los militares los agredieron con disparos de armas de fuego.

Como resultado de la refriega murieron 10 presuntos delincuentes y fueron decomisadas 24 armas largas, un corta, dos lanzagranadas calibre 40, 18 granadas calibre 40, dos granadas de mano, un lanzacohetes con un proyectil, 327 cargadores de varios calibres y tres vehículos, uno de ellos era blindado.

El resto de las muertes ocurrieron, en su mayoría, en enfrentamientos en los que hubo cinco por cada acción, la mayoría en Reynosa y con pocos días de diferencie entre sí.

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