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2 oct 2014

Aterrado, Julio César Mondragón se echó a correr; al otro día apareció sin rostro


Foto

Qué clase de policía puede hacer algo así?, 
pregunta un dirigente de Ayotzinapa

Hay 38 desaparecidos, dicen normalistas
En Iguala la gente tiene miedo de hablar

Padres de normalistas desaparecidos marchan en Chilpancingo para exigir la presentación con vida de sus hijos, cuyo paradero se desconoce desde el pasado viernes, cuando fueron atacados por policías

Foto Lenin Ocampo Torres
Arturo Cano
Enviado
Periódico La Jornada
Jueves 2 de octubre de 2014, p. 11
Chilpancingo, Gro., 1º de octubre.

La espantosa imagen de un muchacho sin cara ha circulado profusamente en las redes sociales. Hoy, los normalistas de Iguala marchan de nuevo y cargan con ellos una manta con la fotografía de Julio César Mondragón, con una mujer y un recién nacido. Era un muchacho blanco de rostro amable. Ya era padre y tenía apenas un mes de haber ingresado a la escuela normal de Ayotzinapa.

De él, ya saben dónde terminó, pero no conocen la suerte de los 38 alumnos que, según los líderes estudiantiles, siguen desaparecidos. La lista se ha reducido, dicen, porque algunos compañeros han llegado por su propio pie a la escuela.

La madrugada del sábado 27 de septiembre, aterrado, Julio César Mondragón no hizo caso de los gritos de sus compañeros que pedían permanecer juntos. Echó a correr luego de que un grupo de sicarios disparó contra estudiantes y maestros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (Ceteg) que ofrecían una conferencia de prensa tras el ataque de los policías municipales. Se lo tragó la noche de Iguala. Su cuerpo fue encontrado al día siguiente, espantosamente mutilado.

Sus padres, y los de Daniel Solís Gallardo, oriundo de Zihuatanejo, no quisieron homenaje en la normal. El cuerpo –lo que quedaba de él– de Julio César Mondragón, el muchacho sin rostro de las redes sociales, fue trasladado al Distrito Federal. Lo identificó por la ropa y porque estaba rapado, como todos los alumnos de primer grado, el grueso de la tropa estudiantil que fue a Iguala a botear.

Los representantes de Ayotzinapa no hallan las palabras para describir en qué estado hallaron a su compañero: ¿Qué clase de policía, qué clase de persona puede hacer algo así?, dice uno de los dirigentes de la normal.
Está más muerto que vivo

Los estudiantes marcharán de nuevo mañana, mientras siguen al pendiente de sus compañeros desaparecidos y de los que aún permanecen en hospitales.

Aldo Gutiérrez Solano es quien se encuentra en peores condiciones. Está más muerto que vivo.
Édgar Andrés Vázquez lucha por recuperarse de un disparo que recibió en la cara. Otro compañero ya fue dado de alta, pero perdió varios dedos de una mano.

Luego de una marcha que culmina frente al palacio de gobierno, los dirigentes de la normal de Ayotzinapa informan que hasta ese momento (alrededor de las dos de la tarde) son 38 los compañeros que siguen desaparecidos.

Las autoridades estatales han sugerido que una parte de ellos puede estar en sus casas, pero los estudiantes no lo creen. Padres o familiares de los 38 que mencionamos están aquí, y no sería así si los compañeros hubieran ido a refugiarse a sus casas.

Las madres de varios de los muchachos hacen fila frente a las libretas de los reporteros para decir los nombres de sus desaparecidos.

Apunte al mío, licenciado. Se llama César Manuel González Hernández, de Huamantla, Tlaxcala.

Israel Jacinto, de Atoyac, nunca había estado en Iguala. Tiene 19 años y estaba hablando con su hermanito por teléfono. Le decía que la policía les estaba echando gases, que ya no podía hablar. Después ya no supimos nada de él, dice su madrina, a punto de las lágrimas. Tiene dos tíos maestros; aquí andan, los dos estudiaron en Ayotzinapa. ¿Quiere hablar con ellos?Anote ahí a Luis Ángel Abarca, 17 años, de San Antonio Cuautepec.

Emiliano Gaspar de la Cruz, 22. Mauricio Ortega Valerio.

Una caravana de familiares llevó sus nombres, sus fotografías y su dolor a Iguala. Recorrieron las calles de la cuna de la Bandera. No hallaron a sus hijos: encontraron miedo.

Nadie quería hablar con ellos. La gente vive aterrada. Cuando se acercaban preguntando casa por casa, cerraban las tiendas, bajaban las cortinas, cuenta un miembro de la asociación de ex alumnos de la emblemática escuela normal. Ya ni los busquen, les dijo el dueño de una vulcanizadora.

La guardia frente al palacio de gobierno termina. Los familiares de los desaparecidos suben apresuradamente a los autobuses. Van al entierro de Julio César Ramírez Nava, otro de los normalistas caídos, a su natal Tixtla, municipio que aporta entre 40 y 50 por ciento de los estudiantes de la normal, lugar donde han florecido, se han dividido y sobreviven las policías comunitarias.

El cortejo fúnebre es encabezado por la banda de guerra Halcones dorados, de Ayotzinapa. Centenares de personas acompañan el féretro.

Al llegar al cementerio, los rapados de primer grado ocupan las primeras filas frente a la fosa. Son los sobrevivientes de Iguala.

¡Julio César Ramírez Nava!, grita un profesor de la normal. ¡Presente!, responden los rapados y el resto de sus compañeros. La familia ha pedido al profesor decir unas palabras. Es muy breve. Pide justicia, nada más. No dejemos que la muerte de este joven sea en vano.

El abuelo de Julio César moja una flor en una bandeja de agua bendita y la va rociando en la fosa.
Corrimos, brincamos una barda y nos metimos en una casa, pero el señor que era el dueño nos pidió salir después de unas horas. Éramos como 20. No quisimos salir. Lo hicimos hasta que el comité nos avisó que irían por nosotros. Fueron los soldados y nos llevaron a declarar, cuenta uno de los sobrevivientes.

El sepelio transcurre lentamente. La familia deposita bolsas con las pertenencias del joven asesinado. Los Halcones dorados tocan trompetas fúnebres.

Los familiares de José Ángel Campos Cantor y Julio César López Patolzin, ambos nacidos en el Barrio Fortín, cuna de la policía comunitaria, acuden al sepelio, temerosos de que sus propios hijos ya estén muertos.

A esa misma hora, el gobernador Ángel Aguirre Rivero anuncia que se ha girado orden de presentación contra el presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca, y el ex secretario de seguridad del ayuntamiento Felipe Flores.

Aguirre Rivero, manotazo tardío

El martes, luego de que solicitó licencia, el alcalde salió apresuradamente de la sede del ayuntamiento. Unos 10 minutos después de la graciosa huida, tres camionetas de la Policía Ministerial del estado se estacionaron afuera del palacio municipal, sus ocupantes, armas en ristre. Los empleados del municipio, que habían despedido con aplausos al munícipe –entre ellos algunos de los 20 familiares del alcalde en la nómina, según dijo por lo bajo un regidor–, se miraron nerviosos, pero nada pasó. El tardío manotazo de Aguirre ocurrió, claro, sólo después del regaño presidencial en horario triple A.

El gobernador también escribe en las redes sociales: Ofrecemos un millón de pesos a quien brinde información, que ayude a localizar a nuestros jóvenes desaparecidos en Iguala.

Algunos usuarios lo felicitan por ofrecer recompensa. Otros lo critican por gastar carretadas de dinero en publicidad y ser pichicato a la hora de pagar por información sobre el paradero de los muchachos. Unos más descargan su furia clasista contra los ayotzinapos.

Las protestas de los normalistas continuarán, y también el desprecio hacia ellos que no oculta una parte de la sociedad guerrerense. En un plantel de educación prescolar del centro de Chilpancingo, un letrero anuncia que este 2 de octubre no habrá clases porque se preveen (sic) marchas y actos con violencia.

Padres de familia marchan para exigir presentación con vida de desaparecidos


Si Aguirre respondiera a normalistas no los acribillarían al pedir camiones para prácticas

Campesinos y obreros demandan a los gobiernos federal y estatal esclarecer asesinatos de Iguala

Sergio Ocampo, Héctor Briseño y Ernesto Martínez
Corresponsales
Periódico La Jornada
Jueves 2 de octubre de 2014, p. 9
Chilpancingo, Gro., 1º de octubre.
Acompañados por integrantes de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México, padres de familia marcharon hoy en esta capital para exigir la presentación con vida de 43 alumnos de la Normal Rural de Ayotzinapa que permanecen desaparecidos desde el pasado viernes, cuando fueron perseguidos y atacados por policías municipales de Iguala.

La marcha, realizada al mediodía, fue encabezada por padres de los jóvenes ausentes, quienes con cánticos y rezos pedían a Dios que regresen con vida sus hijos. Las alrededor de 500 personas partieron del punto conocido como El Caballito, al norte del municipio, rumbo a palacio de gobierno.

La madres portaban pancartas con leyendas como: Entrega inmediata de los desaparecidos; Alcalde de Iguala, ¿puedes dormir por la muerte de nuestros hijos? y Juicio político al alcalde de Iguala, entre otras.
Plegaria por las autoridades

En el trayecto, una rezandera, quien tiene un sobrino desaparecido, en nombre de los padres de familia dirigió unas plegarias: “¡Padre mío!, que nuestros hijos aparezcan, y te pedimos por todas las autoridades civiles, Señor, cámbiales sus corazones; aún no te conocen, por eso están haciendo tanto daño, por eso se pasan con la gente humilde, con la gente que lo necesita.

Si nosotros, tus hijos, tuviéramos un tesoro para dárselo a nuestros hijos, no estarían en esta escuela (Ayotzinapa), Señor, pero tú sabes las necesidades que pasan todos tus hijos. ¡Señor!, no tenemos el recurso para que podamos darles otro estudio, sólo tú, Señor, también fuiste el mero maestro, y tú nos enseñas. Luego, siguieron cantos entonados por las madres en los que demandan la presentación con vida de sus hijos.

Entrevistada afuera de palacio de gobierno, la rezandera comentó que es tía de Adán Abraham de la Cruz, de Tixtla: “Mi cuñada (la madre del joven) no puede venir; por eso estamos pidiendo al gobernador Ángel Aguirre que nos ayude a encontrarlos.

Él tiene los medios, y si hiciera caso a las peticiones de los estudiantes normalistas estos no serían acribillados por andar pidiendo autobuses para salir fuera (a sus prácticas), agregó.

Al término de la manifestación, los contingentes regresaron a la ciudad de Tixtla para acudir al sepelio del normalista Julio César Ramírez Nava, quien murió en los hechos violentos ocurridos en Iguala. El cortejo fúnebre fue resguardado por elementos de la policía comunitaria La Patria es Primero.

En tanto, organizaciones que integran el Frente Popular para el Desarrollo de Guerrero, encabezadas por la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos, exigieron al gobernador Ángel Aguirre y a la administración federal esclarecer los hechos en los que murieron seis personas, entre ellas tres estudiantes.
En Acapulco, unos 40 profesores de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (Ceteg) se manifestaron en la subcoordinación de servicios educativos de la región Acapulco-Coyuca de Benítez, de la Secretaría de Educación del estado, para exigir la presentación con vida de los 43 alumnos desaparecidos.

En representación de los docentes, Marcela Castañón Flores dijo: decidimos manifestarnos porque se pretende acallar la protesta social con violencia; no es la manera de solucionar los conflictos y las demandas. Comentó que en las agresiones ocurridas en Iguala dos profesores de la Ceteg resultaron heridos.
En Michoacán, más de mil 200 alumnos de las ocho normales de la entidad marcharon en Morelia en repudio por el asesinato de estudiantes de Ayotzinapa y civiles, en Iguala, y exigir la presentación de los 43 desaparecidos.

15 dic 2011

Teníamos que morir para que nos vieran…Gatos Pardos


Gatos Pardos
Hercilia Castro
Teníamos que morir para que nos vieran…
Escribo de lo que conozco, historias antiguas que me toca hilar, que me toca repetir y vivir como si nunca se fueran, escribo de donde vengo, pero nunca sé a dónde decidirá el destino y la historia el lugar que mañana pisaré.
Escribo de donde vengo, donde pertenezco, donde he estado.
Provengo de una familia donde los hijos fueron perseguidos en época del gobernador Priista Rubén Figueroa Figueroa, de una madre que vio desaparecer a sus estudiantes durante la guerra sucia de los 50, 60,70, de un hermano que vio niñas y mujeres violadas en Atoyac, en tiempos de Lucio Cabañas, de un hermano hijo de un maestro adepto a la cuadrilla guerrillera...
De historias de terror, historias de guerrilleros y profesores disidentes.
De caminos  con retenes de guachos donde nos bajaban para revisar nuestras bolsas y maletas mientras mi madre le decía al soldado-¿Si sabes que en la constitución dice que todo mexicano puede transitar libre por todo el territorio nacional?- Pero el guacho no respondía, como estatua de hierro, inexpresivo.
Y todos los caminos de la infancia siempre con los guachos ahí, y aún ahora que soy gato viajero y solitario, los guachos, siguen ahí.
Vengo de comunidades polvosas, las recorro, veo la miseria y la muerte a falta de medicamentos, escucho cómo la misma gente humillada y enajenada criminaliza los movimientos sociales.
Traigo las heridas abiertas a mis 33 años, como si no hubieran pasado los 70- la época e inicio de una eterna guerra sucia contra Guerrero-el dolor hecho una crónica.
………………………………………………………………………………………………………………


Pero no hablaré más de el ello, aquello, allá y el fue, escribo hoy por la lucha de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, por la sangre de sus estudiantes no solo del pasado  12 de diciembre en que alrededor del mediodía, y donde murieron Jorge Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús, ambos normalistas de menos de 23 años de edad, escribo por su historia.
He leído los comentarios en las redes sociales, he escuchado los comentarios de madres de familia y extraños acusando a los “ayotzinapos” (palabra despectiva como decir neeger) de que no eran ni normalistas, sino sicarios, vándalos, estaban armados, revoltosos.
He visto titulares en panfletos regionales y medios nacionales  arrastrados que fueron los estudiantes los agresores, que ni fueron estudiantes, el mismo Alberto López Rosas hasta el día lunes que duró como Procurador de Justicia, declaró ante la prensa que los chicos llevaron una AK-47.
“Eran maleantes”, “bajaron a mi familia y amigo del auto”, “esos pedían cuotas”, “tú qué sabes, no era la primera vez que tomaban la caseta”, “son vándalos”, dicen.
Y hasta el mismo Morlett de los dichosos “Diálogos por la Paz” a quién le mataron a una hija pide imparcialidad, señor Morlett, su hija pudo asistir a la UNAM, el 90 por ciento de los chavos en Guerrero no pueden acceder a una universidad  fuera de la entidad como su  hija, o simplemente desertan, o se dedican a vender droga.
No hay muchas opciones educativas para los jóvenes en el país, mucho menos en una entidad saqueada, robada, humillada, capada, violada, donde cada quién busca sobrevivir, gana el instinto de supervivencia no así el humanismo o la solidaridad.
Tomaron la radio los ayotzinapos, entraron con palos al congreso, traían bombas molotov, son agresivos, ya les cumplieron sus demandas, ¿qué más quieren?. Cierto.
¿Pero por qué se volvieron así los estudiantes de la normal de Ayotzinapa?
Para empezar, la normal Isidro Burgos con 83 años de edad, fue de las 32 escuelas rurales  creadas bajo el cardenismo, ahora solo sobreviven menos de 16 en el país, entre ellas Ayotzinapa, donde estudiaron Lucio Cabañas Barrientos, Genaro Vázquez, Othon Salazar- antes de ser guerrilleros y luchadores sociales fueron profesores, maestros de pueblos-.
Sin embargo, la estampida de golpes a Ayotzinapa viene desde Figueroa padre, quien fue primero diputado federal, luego senador y después gobernador del estado de 1975 a 1982, y que quería imponer las escuelas privadas- Sí, desde hace muchos años existe la intención de la privatización educativa- la historia de la dinastía figueroista no es agradable con los guerrerenses.
Persiguió bajo pretexto y como parte de la llamada guerra sucia a todo aquel que no pensaba como él, no solo a Lucio, sino también estudiantes de lo que fue la llamada Universidad Pueblo, ahora Universidad Autónoma de Guerrero, tan solo en Atoyac de Álvarez se reportan más de 600 desaparecidos que la Afadem con Tita Radilla y las familias siguen buscando.
Guerrero, como dicen los historiadores y sobrevivientes a los años 70, se convirtió en el pequeño laboratorio de una Guerra de Baja Intensidad (GBI), con académicos perseguidos, campesinos, niños, mujeres, ancianos, adolecidos por la miseria, masacres y traición a sus demandas sociales.
 *Estudiante de Ayotzinapa golpeado por PF, 2007.
Ayotzinapa ha sufrido siempre la traición de los tres niveles de gobierno, no es gratuito el que tomen la caseta o se manifiesten desde hace años en la Radio Capital con las mismas demandas, aumento en el subsidio de alimentación, plazas para los normalistas egresados, mejor infraestructura, cese al hostigamiento y ser escuchados.
Sin embargo, tanto los gobiernos priistas como los perredistas han arremetido contra la normal Isidro Burgos, tan solo en noviembre de 2007, bajo el mandato del ex perredista Zeferino Torreblanca Galindo, y que tenía como Secretario de Gobierno a Armando Chavarría Barrera- quien fuera hijo putativo de Figueroa y la historia marca como porro en la UAG- mandaron reprimir brutalmente a los estudiantes.
Las imágenes de las fotos muestran a la Policía Federal golpeando a los chicos que también, habían bloqueado y exigían diálogo con Torreblanca Galindo, uno de los estudiantes estuvo a punto de perder las dos piernas, otro quedó con golpes fuertes en la cabeza que lo llevaron al coma, y aún hay 100 órdenes de aprehensión en contra de los normalistas.
En ese entonces Chavarría Barrera y Torreblanca Galindo aceptaron haber dado la orden para reprimir y ambos repitieron que volverían a aplicar la ley.
El pasado 9 de mayo , a un mes de que Aguirre Rivero inició su mandato en Casa Guerrero se reunió con los normalistas, se consideró como histórico, las demandas fueron las mismas y acordaron con Aguirre Rivero entre otras cosas un incremento al subsidio alimenticio por alumno, de 39.5 a 50 pesos, además de la probabilidad de que el Ejecutivo coadyuve en el desistimiento de las más de 100 órdenes de aprehensión y averiguaciones previas contra alumnos y egresados por el movimiento de 2007.
Al final, quedaron en concretar una segunda reunión, la cual llegó el 12 de diciembre pero con balas y represión, por enésima vez. http://bit.ly/vKiyKV
 
La actitud de los gobiernos figueroistas y priistas-porque los Figueroa jamás se han ido- es siempre la misma, tan solo recordemos que en el gobierno de Rubén Figueroa Alcocer-hijo de Figueroa Figueroa-, hace 15 años se dio la masacre a campesinos en el vado de Aguas Blancas, se exigió que Figueroa Alcocer saliera del cargo, en lugar de eso, su compadre Ernesto Zedillo de León quien era presidente de la República, le dio licencia y lo exculpó literalmente de la muerte de 17 campesinos que se dirigían por fertilizante.
La orden de masacrarlos la dio Figueroa Alcocer dato que fue dado a conocer por la ex alcaldesa y ex diputada federal María de la Luz Núñez Ramos y el video fue reproducido y transmitido por el periodista Ricardo Rocha.
Los panfletos regionales y alguna gente, igual trataron a los campesinos de criminales, vándalos, delincuentes y revoltosos.
Al tomar licencia Figueroa Alcocer entre Aguirre Rivero a hacer “el quite” como gobernador interino, en su sexenio, se dio la masacre del Charco, la esterilización de indígenas de El Camalote a quienes les prometieron por medio de la Secretaría de Salud les construirían clínicas de salud.
 *Estudiantes y organizaciones pidiendo juicio político a Zeferino Torreblanca, 2007
Ahora en la pugna por la gubernatura 2011-2017 los bloques priistas se dividieron cuando Figueroa le da la palmada a Manuel Añorve Baños y Aguirre Rivero, encaprichado se va al PRD de los chuchos-no el PRD de los desaparecidos, masacrados, y encarcelados- y se alía con los arribistas y la gusanera sobrante de ese partido.
Gana la gubernatura pero no porque el pueblo estuviera volcado a las urnas, de hecho, hubo abstencionismo electoral, Torreblanca reprimió a los movimientos sociales y a las comunidades olvidadas.
Las organizaciones sociales  congruentes a su activismo, lo marcaron, pero no se les hizo aprecio.  Este año se formó el Frente Popular de Masas Guerrerenses( FPMG), que aglutina a más de 100 organizaciones y movimientos políticos y sociales, para presentar en conjunto las demandas de lo que falta en la entidad: Ser escuchados y atendidos como pueblo.
Han sido cuatro ocasiones en que se rompe el diálogo, esta vez con el crimen a Herrera Pino y Echeverría de Jesús, las organizaciones han pedido la desaparición de los tres poderes de gobierno, el congreso local allanado por chuchos y compadres priistas ha guardado silencio, así como el diputado federal  fashion Armando Ríos Piter.
No es nuestro deber juzgar buenos o malos, pero tampoco se justifica el crimen a Ayotzinapa, ni la reacción de los chilpancinguenses.
Guerrero cruza por una etapa de tres fuegos, la represión militar y policiaca, el paramilitarismo y narcotráfico, y la represión estatal cobijada por la federación.
 *Javier Torres Cruz-asesinado por denunciar a Rogaciano Alba como autor del crimen de Digna Ochoa y Plácido, 2009.
*Juana Cortes Tapia y Guillermo García Avila dando testimonio del triple homicidio por parte de paramilitares en la comunidad de Puerto de Las Ollas, 2009.
Continúa el hambre, la deserción escolar, las niñas violadas, el incremento de paramilitares y sicarios, el desempleo, la “exportación” de mano de obra barata a los Estados Unidos-la migración también nos aqueja-, la represión a los movimientos sociales, el avance de los charros en el magisterio, la prostitución infantil-Acapulco es el gran paraíso sexual después de Cancún-, los feminicidios, los desaparecidos, los activistas y periodistas masacrados y desaparecidos, la opacidad del gobierno-si es que lo hay- el veto mediático, los saltimbanquis políticos, los esquiroles, los ciudadanos apáticos que mientras están bien poco les importa los demás, el desdén de las demás entidades a lo que sucede en Guerrero-solo cuando morimos nos miran, mientras no-.
Escribo la parte que me toca, en 2008 cuando fue otra de las tantas luchas de la Coordinadora Estatal por los Trabajadores de la Educación en Guerrero, me tocó estar con los profes en ese kilométrica  plantón en Chilpancingo, los normalistas de Ayotzinapa estuvieron ahí, han estado con la lucha de Atenco, con la lucha de La Otra, con la lucha de los desaparecidos, la lucha de los campesinos opositores a la hidroeléctrica La Parota, la lucha de Aguas Blancas, El Charco, la lucha de la CRAC-Policía Comunitaria, con los cientos de luchas del FMPG.
Los he visto botear, pedirle ayuda a los automovilistas en el camino, pedir permiso en los camiones para pedir coperacha porque el gobierno los mata de hambre, les incumple, he visto su piel morena con camisetas ralitas, con sus gorras y sin gorra en pleno mediodía si tomar agua, con sus ojos cafés que gritan ayuda, con sus mochilas al hombro caminar, he platicado con ellos sobre su definición de comunismo, socialismo, su manera de impartir clases en las comunidades más alejadas, he hecho programas de radio en internet con ellos y con los chicos grafiteros, punketos, hemos escuchado ska, punk, trova y  platicado largas horas con ellos y los chicos de la UAG, hemos caminado en los mismos proyectos, a sabiendas somos disidentes y no queremos más pobreza y masacre en Guerrero.
Los he visto caminar, he visto a mi familia abogar por ellos, hemos enaltecido y alzado el puño en defensa de las causas sociales, aplaudiendo en voz baja y alta a Lucio Cabañas y Genaro Vázquez, nos hemos encontrado en aniversarios, los he visto reprimidos, hijos de campesinos que deciden enseñar a leer a sus comunidades, ahora los veo morir.
Ahora veo un Guerrero descuartizado entre sicarios al cobijo del gobierno y funcionarios represores, un estado que no tiene memoria-y a mi me duele recordar- y acusa de sicarios y delincuentes a chicos que desean ser el orgullo de sus padres.
Leo en el twitter a universitarios y gente de Chilpancingo que se refiere con odio a los normalistas y me duele, me duele solapen los crímenes de estado, me duele la desinformación, me duele el olvido, la traición  y la puñalada trapera del propio guerrerense a su raza.
Recorro caminos diariamente, busco historias, vivo la historia de mi Guerrero en la piel desde el momento que supe mi madre Obdulia Balderas fue perseguida por judas de Figueroa, que le desaparecieron a sus estudiantes de preparatoria, que mi hermano el médico se tuvo que esconder bajo un carro porque los judas tiraban a matar a los universitarios de la UAG, que a mi padre Sergio Castro estuvo a punto de tocarle la masacre de los copreros, que mi abuelo Simón Balderas fue minero y murió en extrema pobreza por enseñarle a sus hijos honradez, que mi abuelo Alberto Castro contó los muertos y tomó fe de nombres de los caídos en la revolución mexicana, que mi hermano el maestro vio el cuerpo de Lucio Cabañas, que mi hermana pasó hambres pero pudo estudiar para ser una ciudadana de provecho, que mis sobrinos vivieron el huracán Pauline, que mi otro hermano profesor fue peón para que se hiciera la parte de carretera de Pie de la cuesta, que mi abuela materna vivió la peste y sobrevivió y enseñó a niños y adultos a leer y escribir, que mi abuela paterna fue hacendada y explotadora hasta que llegó el cardenismo.
No puedo olvidar sus nombres, no puedo olvidar las masacres a nuestro Guerrero, tan pródigo en recursos, tan bravío y a la vez, tan traicionado y juzgado por muchos de sus ciudadanos.
Me viene con los comentarios de que los normalistas son sicarios y vándalos, que no tienen neuronas una anécdota de Obdulia Balderas: “A mi me tocó estar en el 68, me tocó la masacre de los niños, golpeaban niños de secundaria, estuve unas horas antes.
Luego cuando regresé a Taxco no podía con la impotencia y me daba más coraje oír a padres de familia que decían, “que bueno que los aplacaron, que bueno que les dieron su correctivo el gobierno, que bueno que los mataron”…Entonces, decidí poner tierra de por medio y me vine con mis hijos a la Costa, a Zihuatanejo, porque no podía soportar cómo permitían les mataran a sus hijos, eran unos niños…”
Cada que Balderas me cuenta la anécdota, se pone a llorar, y yo, lloro con ella.
Ahora he llorado más de la cuenta en estos tres días de luto personal, y vivo lo que ella en el 68, lo que vive el pueblo de Chile, los estudiantes en España, los estudiantes en Inglaterra, Italia, Argentina, en todo el mundo.
Lloro por la traición del guerrerense y su nula bravía, su comodidad para olvidar y dejar solos a los estudiantes de Ayotzinapa, los estudiantes de la UAG y del Tecnológico de Chilpancingo que también fueron reprimidos y detenidos.
Lloro porque solapan a un gobierno represor, y mientras tecleo, muchos de esos traidores buscan ser achichincles del diputado en turno, o las putas del gobernador, ese gobernador que me enorgullezco en decir, no voté por él, porque yo no olvido y no debe estar sentado en Casa Guerrero.
No soy historiadora, solo soy una  acapulqueña, morena y guerrerense que no puede olvidar y no pone tierra de por medio, pero que la historia juzgue a los ciudadanos traidores y acomodaticios que hoy, quieren desaparezca la normal rural de Ayotzinapa.
P.D: Dedico esta mini crítica al olvido, a los traidores, a los arribistas, la apatía y a todas las luchas sociales en Guerrero que jamás son vistas.
Fotos: Diario La Jornada Guerrero, Javier Monroy, Mariana López Labastida y Hercilia Castro.
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