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9 ago 2017

Lucha contra la desaparición forzada: un grito de esperanza



Abel Barrera*
Guerrero, a pesar de la violencia que nos azota por los grupos de la delincuencia, los cuales cuentan con la complicidad de autoridades locales y corporaciones policiacas, es una fuente de inspiración en toda América Latina. Fue el primer estado en legislar sobre desaparición forzada, también en esta entidad sureña se formó una comisión de la verdad y actualmente la lucha de las madres y padres de familia de los 43 estudiantes desaparecidos se ha transformado en referente nacional que, en medio del dolor y el sufrimiento, son un grito de esperanza.
Guerrero representa también un estado donde prevalece un gobierno caciquil y en el que la presencia militar ha causado estragos, al grado de que las más de 700 desapariciones de 1970 son parte de las desapariciones actuales, porque todas son desapariciones continuadas y sólo dejarán de serlo cuando se dé con el paradero de los ausentes.
Con un lenguaje sencillo pero muy preciso y contundente, Ariel Dulitzky, ex miembro del Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas de la ONU, expresó que el paradigma militar impuesto en Guerrero no es para erradicar las desapariciones, lamentablemente el patrón crónico de la impunidad ha contribuido a que las desapariciones forzadas y los desplazamientos forzosos se incrementen en los municipios más violentos.
La corrupción acendrada y la falta de rendición de cuentas son factores que también contribuyen a la desaparición forzada, son técnicas de terror que buscan acallar a quienes levantan la voz y se empeñan en sepultar la verdad.
Frente a la estrategia de muerte de nuestros gobernantes, prevalece nuestra esperanza por la vida advirtió Blanca Martínez, directora del Centro Diocesano Fray Juan de Larios en el foro Contra el dolor y el miedo: un grito de esperanza, que organizó Tlachinollan en el marco de su 23 aniversario.
El incremento de las desapariciones y las desapariciones forzadas (en las que participan elementos del Estado) lacera e indigna a nuestro país. La estrategia de seguridad pública que privilegia la militarización de nuestro territorio hoy deriva en 32 mil personas desaparecidas, según los datos del Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (Rnped), aunque existe un subregistro que no permite conocer la realidad de este problema a escala nacional.
La presencia de familiares y colectivos de los estados de Sinaloa, Querétaro, Michoacán, Coahuila, Ciudad de México y de las diferentes regiones de Guerrero son una luz que nos guía en este sendero marcado por la violencia. Su lucha tenaz está marcando un nuevo rumbo en nuestro país por la forma en que las mismas familias se han colocado no sólo en el centro del debate, sino como las protagonistas del cambio, como el eje articulador de las luchas y las agendas centradas en las víctimas.
La sociedad mexicana debe unirse a la lucha por las personas desaparecidas en nuestro país, tenemos que poner un alto rotundo que obligue a parar este delito que día a día lastima a las familias afectando cada vez más a las y los jóvenes, es el llamado que hizo Tita Radilla, hija de Rosendo Radilla desaparecido desde el 25 de agosto de 1974.
Al dolor de las decenas de familias se unieron las 43 madres y padres de los normalistas de Ayotzinapa, quienes a casi tres años de la desaparición de sus hijos esperan que las autoridades federales cumplan con el cronograma de trabajo para el avance de las líneas de investigación planteadas por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
En esta misma sintonía Jan Jarab, representante de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en México (Oacnudh), resalta la importancia de que el gobierno mexicano reconozca la dimensión de la problemática de la desaparición forzada como paso primario para su erradicación y solución.
Reitera que se deben desarrollar políticas de prevención; de investigar diligentemente la desaparición de personas para poner fin al patrón crónico de impunidad.
Es importante que se garantice el acceso efectivo a la justicia y se concreten todas las medidas necesarias para lograr una búsqueda efectiva que permita encontrara a las personas desaparecidas. Lo más importante para familiares y colectivos es la reafirmación del compromiso por parte de la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas de Derechos Humanos para seguir caminado juntos para la erradicación de personas desaparecidas.
Por su parte el Luis Raúl González, presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), fue muy enfático “al afirmar que no podemos hablar del respeto y la vigencia de los derechos humanos, en tanto no demos respuesta y solución al problema de las desapariciones en México. Emplazó a las autoridades a dar cumplimiento en sus responsabilidades para que familiares y amigos de víctimas tengan conocimiento de lo sucedido. Se comprometió a contribuir en la búsqueda de la verdad, a la reparación de los derechos de víctimas.
Los testimonios y denuncias de las familias y colectivos es la fuerza que nos empuja para continuar en las batallas contra el dolor y el miedo, y para juntar las voces y las historias, porque los desaparecidos son nuestros desaparecidos, porque los desaparecidos son de todos. Porque esta lucha es la lucha por la vida, porque el clamor de México de vivos se los llevaron, vivos los queremos y vivos los encontraremos, es un aprendizaje luminoso que ha cruzado el umbral del dolor individual al dolor colectivo y de construir un proceso organizativo donde las mujeres son claves que no solamente han levantado la voz e increpado al poder, sino que son la fuerza del cambio, son el grito de nuestra esperanza.
*Director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan.

Podría haber más de 30 mil desaparecidos en México: ONU


‘Fundamental’’, que el Congreso apruebe la ley contra la desaparición forzada

Periódico La Jornada

El representante en México de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH), Jan Jarab, declaró que en los años recientes ‘‘la cifra de desaparecidos (en México) ascendió a 30 mil personas, más los que no son contados por las estadísticas; estamos hablando de muchos más’’.
Por ello, consideró ‘‘fundamental que (el Congreso de la Unión) apruebe la ley general contra la desaparición forzada’’. Propuso además que haya reparación de daño y condiciones para que no ocurran más en el país.
Jan Jarab participó en el Foro sobre desaparición forzada. Contra el dolor y el miedo: un grito de esperanza, que se inició este martes en Chilpancingo organizado por el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan. Ahí, todos los participantes coincidieron en la exigencia de que el Congreso de la Unión apruebe la ley de desaparición forzada.
Grave impunidad
El funcionario de la ONU manifestó que las condiciones de inseguridad e impunidad que han propiciado esa práctica en la década reciente ‘‘es uno de los temas más graves –junto con el de las fosas clandestinas– que tiene en puerta la Organización de las Naciones Unidas.
Calificó de grave ‘‘el tema de desaparición (tanto) como el del reciente descubrimiento de fosas clandestinas, de las cuales no existen registros confiables’’. Señaló que el estado de Guerrero es una entidad con marcada injerencia en estos temas, en el contexto de cumplirse tres años de la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa en la ciudad de Iguala.
En tanto, el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Luis Raúl González Pérez, manifestó que Guerrero es una de las entidades con mayor número de desapariciones en el país y ocupa el primer lugar en el hallazgo de fosas clandestinas, con 195. Le siguen los estados de Nuevo León y Veracruz, con 191; Zacatecas, 83; Coahuila, 51; Colima, 35; San Luis Potosí, 34; Durango, 18; Jalisco, 17, y Sonora con 12.
El ombudsman, quien recordó el referente histórico de las desapariciones forzadas de los años 70, advirtió: ‘‘No permitiremos impunidad ni olvido; nuestro objetivo es la justicia’’.
En su turno, Blanca Martínez, representante del Centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios, de Torreón, Coahuila, habló del papel de las mujeres, que le ha dado un sello a la búsqueda de los desaparecidos, y exigió a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Coridh) ‘‘que ponga a México bajo la lupa en el tema de las desapariciones’’.
Santiago Corcuera, ex presidente del Comité contra las Desapariciones Forzadas de la ONU, recordó que desde 2002 México ratificó en la Coridh este problema.
Sin embargo, agregó, ‘‘el camino ha sido lento y con tropiezos, ya que la tipificación de 2001 –como la Coridh nos lo hizo notar en la sentencia de Rosendo Radilla Pacheco contra México, en 2009– está mal, ya que los legisladores no pudieron ni siquiera copiar adecuadamente la definición contenida en la declaración de la ONU de 1992 sobre desapariciones forzadas’’. Planteó que ahora se debe hablar de hallazgos efectivos, no de búsquedas que no producen resultados.
A su vez, Ariel Dulitzky, ex miembro del Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas de Naciones Unidas, consideró que se eligió al estado de Guerrero ‘‘porque representa la continuidad’’ de ese delito en México.
‘‘Guerrero es fuente de inspiración, no sólo para México, sino para toda América Latina. Las luchas se iniciaron en Atoyac, representadas por Tita Radilla, y después con los padres y madres de familia de los normalistas de Ayotzinapa, más los otros desaparecidos en esta entidad.’’

23 jul 2017

México: el país más impune en materia de desaparición forzada


By Zósimo Camacho @zosimo_contra

Trece organizaciones internacionales han formulado más de 150 recomendaciones a México durante el presente sexenio; todas, relacionadas con la ola de desapariciones que, desde la Guerra Sucia y hasta el presente, enluta a miles de familias

Al menos 156 recomendaciones en materia de desaparición de personas ha recibido el Estado mexicano de parte de 13 organismos internacionales durante el gobierno de Enrique Peña Nieto. La mayoría de ellas no ha sido solventada en lo absoluto. Si se suman las del último año del sexenio pasado, de Felipe Calderón, las indicativas suman más de 300.
Las recomendaciones han sido emitidas, en su gran parte, por el Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias y por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Pero también, por otras nueve instancias de la Organización de las Naciones Unidas: el Comité contra la Desaparición Forzada; el Comité contra la Tortura; el Comité de los Derechos del Niño; el Consejo de Derechos Humanos; el Comité para la Eliminación de la Discriminación de la Mujer; la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos; la Relatora Especial sobre la Violencia contra la Mujer, Sus Causas y Consecuencias; la Relatora Especial sobre la Venta de Niños, la Prostitución Infantil y la Utilización de Niños en la  Pornografía, y el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria. Además, por la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
México se ha convertido en el mayor receptor de recomendaciones por este crimen de lesa humanidad, muy por encima del segundo lugar, Irak –que padece guerra civil, invasión y ocupación terrorista–, que recibió 68.
Oficialmente, México reconoce 30 mil 942 personas desaparecidas (forzadas o no) o extraviadas, como reportó la Secretaría de Gobernación a través del Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas en marzo pasado. De ellas, casi 7 mil son menores de edad. Organizaciones defensoras de derechos humanos y de familiares de las víctimas aseguran que la cifra total real es superior, pues muchos de los casos no se denuncian.
Ariel Dulitzki encabezó el Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre Desaparición Forzada de 2010 y hasta el 30 de abril pasado. Supo de la situación mexicana, conoció el caso de los 43, visitó el país, se reunió con familiares de las víctimas, con organizaciones defensoras de derechos humanos, con funcionarios de los tres niveles de gobierno de México y emitió recomendaciones.
A pesar de ser cauto, su evaluación es clara: México ha faltado en todo. “En general, el Estado [mexicano] ha fallado en sus respuestas en materia de verdad, justicia y reparación”.
Pero no es estridente. En entrevista con Contralínea, señala que no se puede generalizar la actuación de todos los servidores públicos. “Hay muchas autoridades a nivel estatal como a nivel de la Federación, y a nivel de los tres Poderes del Estado [Ejecutivo, Legislativo y Judicial], que tienen voluntad de hacer las cosas bien, desde la perspectiva de los derechos humanos”.

El problema es con dos tipos de funcionarios: aquellos “que están implicados en desapariciones forzadas” y aquellos “que no tienen voluntad política para tratar las necesidades de las víctimas de desapariciones forzadas”.
La primera recomendación que hizo a México el Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias fue el de reconocer la dimensión del problema, recuerda el abogado Santiago Corcuera Cabezut.
El maestro en derecho por la Universidad de Cambridge, Inglaterra, y quien fue presidente del Comité de Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada hasta junio pasado, sentencia: “si  no se reconoce la dimensión del problema no se van a seguir las recomendaciones que las instancias internacionales le hacen al destinatario”.
Y es que el gobierno mexicano, lejos de aceptar las recomendaciones de las instancias internacionales, las descalifica y cuestiona la integridad y la capacidad de las organizaciones que las emiten.
En entrevista con Contralínea, Corcuera Cabezut explica el comportamiento del Estado mexicano con una analogía: “Es como un paciente que va al médico por alguna afectación. El médico le dice que tiene una grave enfermedad y que debe seguir un tratamiento; pero el paciente se enoja con el médico, le dice que exagera, y va a ver a su abogado para preguntarle si las recomendaciones apuntadas son de carácter obligatorio”.
?¿Esa falta de voluntad política tiene su origen en que podría haber funcionarios implicados en la desaparición forzada? –se le pregunta a Corcuera Cabezut.
?No lo sé. No sé qué piensan: si se sienten agredidos, dolidos… no lo sé. Lo que sí puedo juzgar es la reacción que exteriorizan: es la descalificación de las instancias internacionales que les formulan recomendaciones y la negación del problema. Y ante tales actitudes, no habrá solución para el problema.

“El Estado mexicano no se va a hacer el harikiri”, dice sin ambages el luchador social Julio Mata, secretario ejecutivo de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos en México (Afadem) y vocal de comunicaciones de la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos Desaparecidos (Fedefam).


“El Estado mexicano no tiene el deseo de que se conozca la verdad de los desaparecidos porque él mismo está implicado. Va a seguir protegiendo a sus entes. Y va a hacer todo los posible porque no se sepa cuáles son esas cadenas de transmisión que mueven la necesidad de protegerse entre unos y otros, sean militares, policías y civiles”, señala el luchador social que demanda la presentación de personas que fueron desaparecidas desde las décadas de 1960, 1970 y 1980, el periodo de la Guerra Sucia.
A decir de Julio Mata, basta un hecho para corroborar que no hay voluntad política de las autoridades mexicanas para que se conozca la verdad y se haga justicia en materia de desapariciones políticas: hoy y durante la “alternancia”, cuando por 2 sexenios detentó el Poder Ejecutivo Federal el Partido Acción Nacional (PAN), se mantiene la negativa de abrir los archivos del Ejército Mexicano.
Entrevistados por separado, los especialistas coinciden en que hay una condición para que no se haga justicia en materia de desapariciones y también para que sigan ocurriendo estos crímenes considerados de lesa humanidad: la impunidad.
Para Julio Mata, si hay algo que caracteriza a las desapariciones que hoy ocurren en México con las del periodo de la Guerra Sucia es la impunidad. “El Estado es responsable”, señala. Incluso reitera esa responsabilidad para los casos en los que no se consideran desapariciones forzadas: “Ya sea por acción, por omisión o por aquiescencia, el Estado mexicano es responsable”.
Desde 2013, el Comité contra la Desaparición Forzada de la Organización de las Naciones Unidas solicitó al gobierno mexicano autorización para realizar una visita de trabajo para revisar los avances en el combate a este crimen. Sin embargo, las autoridades mexicanas no han respondido al organismo internacional.
Al inicio del gobierno de Enrique Peña Nieto, tanto el Comité contra la Desaparición Forzada como el Consejo de Derechos humanos (ambos de la Organización de las Naciones Unidas) tuvieron que recomendar “enérgicamente” al Estado mexicano que reconociera la competencia del propio Comité contra la Desaparición Forzada para formularle recomendaciones.
Muchas otras “sugerencias” vendrían para que las autoridades mexicanas pusieran en práctica las recomendaciones efectuadas por los organismos internacionales.
Sólo en materia de investigación de casos de desaparición, el Estado mexicano recibió 30 recomendaciones en lo que va del sexenio. La mayoría de ellas, formuladas por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. En efecto, la que investigó la desaparición de forzada de los 43 alumnos de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, Guerrero.

Además de las recomendaciones en materia de investigación, el Estado Mexicano recibió “sugerencias” para acatar el régimen internacional de protección; adecuar el marco legislativo para atender la desaparición de personas (en general, y en particular la desaparición forzada); clarificar la situación legal de las personas desaparecidas y de sus allegados; construir un registro único nacional de personas desaparecidas confiable y útil; generar un procedimiento de búsqueda de personas desaparecidas sin dilaciones y de oficio; para reformar la jurisdicción militar en la materia; de protección y apoyo a las familias y personas que denuncian, participan o defienden casos de desaparición; establecer un registro de personas privadas de la libertad; garantizar el derecho a la libertad personal (entre otros asuntos, derogar la figura del arraigo); prevenir e investigar las desapariciones de migrantes; otorgar particular atención a las desapariciones de mujeres; sancionar en la legislación la desaparición de niñas y niños; instrumentar un programa especial con respecto de las desapariciones de la Guerra Sucia; reformar las fuerzas de seguridad, y garantizar el derecho a la reparación.
Sobre este último apartado, la primera recomendación de 2015 –formulada por el Grupo de Expertos Independientes– señala que el Estado mexicano debe “concebir la reparación como un instrumento para promover una transformación democrática y lograr mejores condiciones de justicia distributiva para todos”.

La segunda se refiere a otorgar una reparación integral “y transformadora” a las víctimas. “Toda persona física que haya sufrido un perjuicio directo como consecuencia de una desaparición forzada debe contar con reparaciones tales como: medidas de rehabilitación, satisfacción, compensación, restitución si es el caso, y garantías de no repetición. Con base en los estándares internacionales de derechos humanos se deben reparar los daños materiales (daño emergente y lucro cesante), los daños inmateriales (medidas simbólicas) y el daño al proyecto de vida”.

A pesar de ir a contracorriente y de la falta de voluntad de los funcionarios, los familiares de los desaparecidos no tienen otra opción que seguir exigiendo al Estado mexicano justicia.
A decir de Corcuera Cabezut, las demandas a las autoridades “deben ser, uno, que reconozcan la dimensión del problema; dos, que pongan en práctica todas y cada una de las recomendaciones que las instancias internacionales han hecho con el fin de ir superando poco a poco la gravísima crisis humanitaria en la que el país está sumergido, donde hay práctica generalizada de la tortura, donde en muchas regiones del país pudieran estarse presentando desapariciones generalizadas y donde muchas de las cuales se trata de desapariciones forzadas (es decir, cometidas por agentes estatales]”.
Zósimo Camacho

13 may 2015

Insisten expertos de la CIDH en acceder al 27 batallón de infantería


Consideran que esa diligencia es ‘‘clave’’ para esclarecer el caso Ayotzinapa

Desean entrevistar ‘‘directamente’’ a los elementos que estuvieron presentes en los distintos escenarios del ataque a los normalistas

En su tercer reporte advierten sobre tortura denunciada por presuntos responsables

El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos insistió ayer en la necesidad de que el gobierno mexicano le permita el acceso al 27 batallón de infantería del Ejército, con sede en Iguala, para entrevistar ‘‘directamente, y no por intermediación de la Procuraduría General de la República (PGR)’’ a todos los elementos que estuvieron presentes en los distintos escenarios del ataque a los estudiantes.
Consideran que esta diligencia es ‘‘clave’’ en el proceso de esclarecimiento, ‘‘porque ellos estuvieron en varios escenarios’’ de los hechos la noche del pasado 26 de septiembre.
Al rendir el tercer reporte de avances de la misión, desde que iniciaron su trabajo de coadyuvancia en la búsqueda de los 43 normalistas desaparecidos y la investigación judicial de los hechos –que desembocaron además en el asesinato de tres estudiantes y heridas de gravedad a dos más, que permanecen hospitalizados desde hace siete meses–, integrantes del GIEI advirtieron ayer sobre el grave riesgo de impunidad que podrían entrañar las referencias recabadas por la delegación sobre situaciones de tortura, malos tratos o violaciones al debido proceso, denunciadas por varios de los presuntos responsables detenidos en el Cefereso 4 de Tepic, Nayarit, mayoritariamente policías ministeriales e integrantes del grupo criminal Guerreros unidos, señalados por la PGR.
En nombre de los cinco expertos del grupo, dos de ellos, Carlos Beristain y la ex fiscal guatemalteca Claudia Paz y Paz, explicaron ayer en conferencia de prensa las recomendaciones que han presentado al gobierno mexicano y que están pendientes de cumplimiento.
Entre las recomendaciones destaca la urgencia de reactivar la búsqueda de los 43 normalistas desaparecidos, en colaboración con sus padres y bajo un nuevo protocolo de búsqueda conforme a estándares internacionales. Subrayaron también la necesidad de unificar en un solo juzgado y en un solo expediente las 13 causas relacionadas y dispersas en seis juzgados distintos, en cinco ciudades diferentes, donde son procesados un centenar de detenidos en tres penales de máxima seguridad: Altiplano estado de México), Tepic (Nayarit) y Puente Grande (Jalisco).
Anunciaron que a partir del 20 de mayo, cuando el grupo regrese a México, acudirán al penal de Tepic a entrevistarse con la esposa del ex alcalde de Iguala José Luis Abarca, María de los Ángeles Pineda. Para la reunión con el mismo Abarca –recluido en Tamaulipas– no hay fecha aún, aunque se prevé que sea una de las últimas diligencias que realice el GIEI.
Admitieron que aunque desconocen todavía cuál es el nivel de involucramiento del ex gobernador de Guerrero Ángel Aguirre, ‘‘obviamente es parte de lo que se deberá investigar’’.
‘‘Nos torturaron’’
Beristain y Paz confirmaron que, entre los 16 procesados con los que el GIEI se entrevistó en Tepic recientemente, ‘‘un número lamentablemente alto’’ refirieron haber sufrido tortura. En uno de los casos, el defensor de oficio incluso pidió la aplicación del protocolo de Estambul. Otros 10 presentaron recursos de queja ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).
Se preguntó a los expertos si, de confirmarse la tortura, esta circunstancia puede tirar el caso contra los implicados. Respondieron que una vez tomada nota de las denuncias, procederán a contrastarlas con lo que está en el expediente y los reportes médicos para determinar la veracidad. ‘‘El análisis exhaustivo de esas denuncias es fundamental’’ ya que, de confirmarse, tendría ‘‘consecuencias legales y un impacto muy negativo’’.
Beristain agregó: ‘‘Ha sucedido en casos que ustedes en México conocen muy bien’’. Añadió que ‘‘serán los jueces quienes valorarán si esas denuncias tienen confiabilidad y qué es lo que hay que hacer’’.
Los expertos indicaron que en esta tercera etapa se logró analizar el desarrollo de los hechos de la noche del pasado 26 de septiembre en Iguala, en más de 10 escenarios y momentos, con lo que tienen ya ‘‘mayor conocimiento de los lugares donde se dieron los hechos relevantes, los ataques a los seis autobuses y otros vehículos’’.
Como en la presentación del segundo reporte, el GIEI insistió en que los delitos del caso Ayotzinapa se deben investigar por desaparición forzada, no por secuestro, como figura actualmente en las averiguaciones previas. Pero además, deben incluirse otros ilícitos graves como tortura, en particular en el caso del estudiante Julio César Mondragón, el joven de la Normal Rural de Ayotzinapa desollado por sus atacantes. También citaron los delitos de tentativa de homicidio, en el caso de Aldo Gutiérrez y Édgar Vargas, los dos que aún permanecen hospitalizados graves, después de siete meses.
Añadieron que hay otras irregularidades como encubrimiento, obstrucción a la justicia y abuso de autoridad, uso no adecuado de la fuerza, lesiones y amenazas que sufrieron los normalistas sobrevivientes. ‘‘Estos delitos también deben ser adecuadamente investigados’’.
Finalmente, en el tema relacionado con la atención a las víctimas, los expertos de la CIDH mencionaron que en el caso del joven que quedó en estado de coma, Aldo Gutiérrez, la Secretaría de Gobernación se comprometió con sus padres a obtener ‘‘una rápida segunda opinión’’ médica sobre sus posibilidades de recuperación. Esto último sigue pendiente.
En cuanto a la reactivación de las expediciones de búsqueda, informaron que el pasado 5 de mayo se realizó, por la mediación del GIEI, una reunión entre el comisionado general de la Policía Federal, Enrique Galindo, y un numeroso grupo de familiares de los 43 desaparecidos, en la que se acordó reiniciar esas tareas e incorporar a los padres en ellas.
Este contacto ocurrió meses después de la ruptura de comunicación entre las familias y el gobierno federal. La búsqueda continuará ‘‘hasta que se tenga certeza del destino de los normalistas desaparecidos’’.
Unificación del expediente
Una de las recomendaciones centrales de los expertos al gobierno mexicano fue la integración de las más de 13 causas penales dispersas en seis juzgados de distintas ciudades (Matamoros, Iguala, Cuernavaca, Toluca y el estado de Jalisco) y el internamiento de los presuntos responsables detenidos hasta ahora en tres penales de alta seguridad (Tepic, Puente Grande y el Altiplano).
Apuntan que, de no unificarse la investigación sobre lo anterior, podría perderse ‘‘la visión integral de los hechos’’ y se corre el riesgo de ‘‘pérdida de evidencia para los acontecimientos conexos”.
Insistieron: ‘‘Se requiere de una acumulación procesal para investigar y juzgar de manera integral los hechos de Ayotzinapa. El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes considera esta medida fundamental para evitar la fragmentación y resalta la importancia de tener en cuenta el patrón de actuación, el contexto y la conexidad de los delitos cometidos, lo que considera clave para determinar la responsabilidad y modus operandi’’.


Blanche Petrich
 Periódico La Jornada
Martes 12 de mayo de 2015, p. 3


La PGR reservó 12 años datos sobre cada implicado en desaparición de normalistas


Rechazó informar dónde fueron detenidos y cuál es su situación jurídica

La información está inmersa en una averiguación previa y no es posible hacerla pública, señala

A pesar de que mediante comunicados y conferencias de prensa la Procuraduría General de la República (PGR) ha dado a conocer avances de las investigaciones del llamado caso Iguala, la dependencia reservó por 12 años la información acerca del lugar donde fue detenido cada uno de los presuntos involucrados en la desaparición de los 43 alumnos de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, Guerrero, su situación legal y el reclusorio donde están encarcelados.

En respuesta a una solicitud de información pública, la PGR se negó a proporcionar el número de personas detenidas relacionadas con los ataques, detención y desaparición de los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, ocurridos los días 26 y 27 de septiembre de 2014 en los municipios de Iguala y Cocula.

Lo anterior, a pesar de que, de acuerdo con la PGR, han sido aprehendidas 105 personas, entre ellas más de 60 policías municipales; el ex alcalde de Iguala José Luis Abarca y su esposa, María de los Ángeles Pineda Villa, así como integrantes del cártel Guerreros Unidos, y que éstos están presos en los penales de máxima seguridad de Almoloya de Juárez, en el estado de México; en el de Matamoros, Tamaulipas, y en el de Tepic, Nayarit.
Se niega a informar sobre los vínculos entre los aprehendidos

Por conducto de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (Seido), la institución ministerial rechazó dar a conocer los vínculos que –de acuerdo con la indagatoria– existen entre cada uno de los detenidos.

En su respuesta, la PGR señaló que la Seido comunicó que los datos solicitados se encuentran inmersos en una averiguación previa y, por tanto, tienen el carácter de reservados, conforme a lo dispuesto por la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental, motivo por el cual no es posible hacerla del conocimiento (público), ni revelarla a un particular bajo ninguna circunstancia, por lo que la información podrá permanecer con tal carácter hasta por un periodo de 12 años, de conformidad con lo establecido en el artículo 15 de la citada legislación y el artículo 30 de su reglamento.

Agregó que se considerará reservada aquella información relacionada con las actividades que el Ministerio Público lleva a cabo durante la etapa de la averiguación previa, es decir, en el lapso en que se realizan todas las actuaciones y diligencias necesarias para conocer la verdad histórica de un hecho posiblemente constitutivo de delito, a efecto de ejercer, o no, la acción penal.

La Subprocuraduría Jurídica y de Asuntos Internacionales, por conducto de la Dirección General de Asuntos Jurídicos, respondió al solicitante de la información, mediante el oficio SJAI/DGAJ/01513/2015, que las actuaciones de los agentes del Ministerio Público de la Federación no tienen la calidad de registros públicos ni pueden ser consi-derados como fuente de acceso al público.

En días recientes fue detenido el ex subdirector operativo de la policía municipal de Iguala Francisco Salgado Valladares, uno de los involucrados en el caso, y la información fue difundida oficialmente mediante comunicados de prensa.


Gustavo Castillo García
 Periódico La Jornada
Miércoles 13 de mayo de 2015, p. 6

"Alarman" al Pentágono los hallazgos de fosas en Guerrero


Preocupa al organismo militar de EU la posible 
‘‘complicidad del gobierno’’

‘‘Preguntas alarmantes’’ 
de Northcom sobre matanzas y desapariciones en México

Menciona los casos Tlatlaya y Ayotzinapa;
 suspendida, la asistencia al Batallón 102 del Ejército

Foto

El Comando Norte de Estados Unidos (Northcom) consideró que existen ‘‘interrogantes alarmantes’’ sobre el ‘‘nivel de complicidad gubernamental’’ en torno al descubrimiento de fosas comunes encontradas en el curso de las investigaciones por la desaparición de los 43 normalistas en Guerrero el año pasado, según documentos oficiales desclasificados y divulgados hoy por el centro de investigaciones independiente National Security Archive.
A la vez, otros documentos oficiales de Northcom desclasificados hoy confirman que el Departamento de Estado –sin aviso público– suspendió la asistencia estadunidense al Batallón 102 del Ejército, después de los hechos en Tlatlaya, en el estado de México.
Un ‘‘grupo de trabajo sobre derechos humanos’’ de Northcom circuló un informe entre altos oficiales el 15 de octubre de 2014, señalando que las fosas comunes no relacionadas con los 43 normalistas, pero descubiertas durante las investigaciones de ese caso, ‘‘provocan interrogantes alarmantes sobre el carácter amplio de la violencia de cárteles en la región y el nivel de la complicidad gubernamental’’. Agregó que ninguno de los 28 cadáveres encontrados hasta esa fecha en las fosas pertenecía a los estudiantes desaparecidos.
El informe revela que los militares estadunidenses estaban preocupados por el caso de la desaparición de los 43 normalistas, sobre todo por el involucramiento de las autoridades policiacas. El documento resume el curso de las investigaciones en México hasta mediados de octubre, reportando que el paradero de los 43 estudiantes normalistas aún no se sabía, pero que se habían encontrado nueve fosas comunes más.
El grupo de trabajo del Comando Norte –con sede en Colorado y encargado de programas del Departamento de Defensa en México, Canadá y Estados Unidos– también abordó la matanza de 22 personas en la comunidad mexiquense de Tlatlaya, en junio del año pasado, por integrantes del Batallón 102 del Ejército.
Después del arresto de un oficial y siete soldados, el comando señaló que había ‘‘mayor aceptación de que los militares’’ estaban involucrados. Más aún, expresó preocupación de que esto podría obstaculizar el otorgamiento de asistencia militar estadunidense en esa región. ‘‘Si (el comandante de la zona militar) es implicado en una grave violación de derechos humanos, la zona militar entera y 10 mil integrantes serán inelegibles para la asistencia de cooperación en seguridad estadunidense’’, advirtió.
Otro documento de Northcom sobre Tlatlaya, fechado el 14 de enero de 2015, indica que el Batallón 102 ‘‘ahora es inelegible para recibir asistencia de Estados Unidos’’.
El National Security Archive comenta que el nivel sin precedente de cooperación e involucramiento de Estados Unidos con las fuerzas militares mexicanas en años recientes, se ha profundizado a la vez que se ha documentado un incremento en abusos de derechos humanos.
‘‘No hay respuestas fáciles a las interrogantes alarmantes provocadas por el número espantoso de fosas comunes que ahora se están descubriendo en México.
‘‘Lo que parece claro es que una estrategia estadunidense que ha invertido miles de millones de dólares en la guerra contra las drogas en ese país en la última década… ha logrado poco en limitar los niveles epidémicos de violencia o la capacidad de los grupos criminales de comprometer funcionarios gubernamentales en todos los niveles’’, concluye el organismo.
Los documentos oficiales recién revelados, junto con muchos otros relacionados a estos casos pero anteriormente divulgados, se pueden consultar.


Imagen de la matanza en el municipio mexiquense de TlatlayaFoto Agencia MVT /Archivo
David Brooks
Corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 13 de mayo de 2015, p. 5
Nueva York.

24 mar 2015

En manos del PJF, petición de la CIDH sobre desaparición forzada


Será ese poder el que tome la decisión: Gómez Robledo

Ciro Pérez Silva
 
La decisión de aceptar como desaparición forzada y no sólo homicidio, secuestro y delincuencia organizada el caso de los alumnos de la Normal de Ayotzinapa, como pidió el grupo de expertos independientes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que da asesoría al Estado mexicano en el tema de los normalistas, depende del Poder Judicial, insistió este lunes el subsecretario para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la cancillería, Juan Manuel Gómez Robledo.

‘‘La razón de esta recomendación tiene que ver con la importancia de proteger en toda su dimensión el bien jurídico y a juicio del grupo de expertos quedaría mejor protegido si se recurriera al tipo penal de la desaparición forzada’’, puntualizó el funcionario.

El pasado viernes, la jurista colombiana Ángela Buitrago, integrante del grupo de expertos, subrayó que ‘‘hablar de homicidio, secuestro o de otro tipo penal no involucra bienes jurídicos internacionales… vemos elementos que estructuran el delito de desaparición forzada […] Los otros delitos son especializados o comunes, pero no con las características y la importancia de protección a la vida, a la integridad y a la dignidad de la persona’’.

Gómez Robledo agregó por su parte que antes de salir de México –volverán después de Semana Santa– el grupo de la CIDH planteó ‘‘como parte de la confirmación de sus entrevistas con distintos actores que han tenido alguna participación en las investigaciones, poder entrevistarse con aquellos elementos militares que forman parte del 27 batallón de infantería, con sede en Iguala, que ya declararon ante el Ministerio Público, y eso es lo que vamos a transmitir a las autoridades correspondientes’’.

El subsecretario fue interrogado al término del lanzamiento del Decenio Internacional de las Personas Afrodescendientes, en el que se planteó la necesidad de ‘‘visibilizar’’ a este sector, uno de los más discriminados.

En el mismo acto, el titular del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), Eduardo Sojo, reconoció que este sector de la población (los afrodescendientes) no ha sido contemplado en ninguna de las encuestas realizadas, por lo que en esta ocasión integraron específicamente una pregunta para identificar a este grupo en el cuestionario intercensal que aplica actualmente el instituto. Este ejercicio para identificar y ubicar a la población afrodescendiente se realiza en 270 municipios a manera de censo y en tres más de forma muestral.

Todos somos afrodescendientes

A su vez, el antropólogo Diego Prieto Hernández llamó la atención sobre el hecho de que desde el siglo XX se determinó que, biológicamente, no hay razas entre los seres humanos, ‘‘pero a pesar de ello hay racismo’’. En todo caso, subrayó, ‘‘todos somos afrodescendientes en razón de que el origen del homo sapiens tuvo lugar en África’’.

Periódico La Jornada
Martes 24 de marzo de 2015, p. 5

2 oct 2014

Padres de familia marchan para exigir presentación con vida de desaparecidos


Si Aguirre respondiera a normalistas no los acribillarían al pedir camiones para prácticas

Campesinos y obreros demandan a los gobiernos federal y estatal esclarecer asesinatos de Iguala

Sergio Ocampo, Héctor Briseño y Ernesto Martínez
Corresponsales
Periódico La Jornada
Jueves 2 de octubre de 2014, p. 9
Chilpancingo, Gro., 1º de octubre.
Acompañados por integrantes de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México, padres de familia marcharon hoy en esta capital para exigir la presentación con vida de 43 alumnos de la Normal Rural de Ayotzinapa que permanecen desaparecidos desde el pasado viernes, cuando fueron perseguidos y atacados por policías municipales de Iguala.

La marcha, realizada al mediodía, fue encabezada por padres de los jóvenes ausentes, quienes con cánticos y rezos pedían a Dios que regresen con vida sus hijos. Las alrededor de 500 personas partieron del punto conocido como El Caballito, al norte del municipio, rumbo a palacio de gobierno.

La madres portaban pancartas con leyendas como: Entrega inmediata de los desaparecidos; Alcalde de Iguala, ¿puedes dormir por la muerte de nuestros hijos? y Juicio político al alcalde de Iguala, entre otras.
Plegaria por las autoridades

En el trayecto, una rezandera, quien tiene un sobrino desaparecido, en nombre de los padres de familia dirigió unas plegarias: “¡Padre mío!, que nuestros hijos aparezcan, y te pedimos por todas las autoridades civiles, Señor, cámbiales sus corazones; aún no te conocen, por eso están haciendo tanto daño, por eso se pasan con la gente humilde, con la gente que lo necesita.

Si nosotros, tus hijos, tuviéramos un tesoro para dárselo a nuestros hijos, no estarían en esta escuela (Ayotzinapa), Señor, pero tú sabes las necesidades que pasan todos tus hijos. ¡Señor!, no tenemos el recurso para que podamos darles otro estudio, sólo tú, Señor, también fuiste el mero maestro, y tú nos enseñas. Luego, siguieron cantos entonados por las madres en los que demandan la presentación con vida de sus hijos.

Entrevistada afuera de palacio de gobierno, la rezandera comentó que es tía de Adán Abraham de la Cruz, de Tixtla: “Mi cuñada (la madre del joven) no puede venir; por eso estamos pidiendo al gobernador Ángel Aguirre que nos ayude a encontrarlos.

Él tiene los medios, y si hiciera caso a las peticiones de los estudiantes normalistas estos no serían acribillados por andar pidiendo autobuses para salir fuera (a sus prácticas), agregó.

Al término de la manifestación, los contingentes regresaron a la ciudad de Tixtla para acudir al sepelio del normalista Julio César Ramírez Nava, quien murió en los hechos violentos ocurridos en Iguala. El cortejo fúnebre fue resguardado por elementos de la policía comunitaria La Patria es Primero.

En tanto, organizaciones que integran el Frente Popular para el Desarrollo de Guerrero, encabezadas por la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos, exigieron al gobernador Ángel Aguirre y a la administración federal esclarecer los hechos en los que murieron seis personas, entre ellas tres estudiantes.
En Acapulco, unos 40 profesores de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (Ceteg) se manifestaron en la subcoordinación de servicios educativos de la región Acapulco-Coyuca de Benítez, de la Secretaría de Educación del estado, para exigir la presentación con vida de los 43 alumnos desaparecidos.

En representación de los docentes, Marcela Castañón Flores dijo: decidimos manifestarnos porque se pretende acallar la protesta social con violencia; no es la manera de solucionar los conflictos y las demandas. Comentó que en las agresiones ocurridas en Iguala dos profesores de la Ceteg resultaron heridos.
En Michoacán, más de mil 200 alumnos de las ocho normales de la entidad marcharon en Morelia en repudio por el asesinato de estudiantes de Ayotzinapa y civiles, en Iguala, y exigir la presentación de los 43 desaparecidos.

10 jun 2014

Ante la ONU, gobierno de Peña achica cifra de desaparecidos


Destacado

Familiares de desaparecidos marchan al Senado. Foto: Eduardo Miranda
MÉXICO, D.F. (apro).- Las cifras sobre desaparecidos que maneja el gobierno de Enrique Peña Nieto en nada corresponden con las que recibió en marzo último la Organización de Naciones Unidas (ONU).

En el arranque del sexenio, el gobierno peñista admitió la existencia de 27 mil desaparecidos; sin embargo, el 22 de mayo el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, reconoció en el Senado únicamente 8 mil casos.

Y ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU, la administración de Peña Nieto reconoció que de 2006 a 2013 se abrieron 291 expedientes por desaparición forzada, 99 radicados en el fuero federal y el resto en procuradurías de los 21 estados donde este delito está tipificado.

A las cifras manejadas por la actual administración federal, se agrega el desglose que dio el procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, en una reunión con integrantes del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD), el 21 de mayo: De la lista que la administración de Peña Nieto recibió de Calderón, de 26 mil 121 víctimas de desaparición, 15 mil 541 “no eran víctimas, sino personas que se habían ido y luego regresaron, pero las autoridades no estaban al tanto”, sino hasta que funcionarios de las procuradurías locales se pusieron en contacto con las familias; hasta el 15 de mayo de este año se encontraron sin vida 789 personas y el número de personas no localizadas era hasta esa fecha de 13 mil 195.

Pero además existen cifras del presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), Raúl Plascencia Villanueva, quien el 20 de mayo dijo que tiene el registro de 24 mil 800 personas “cuyo paradero se desconoce o no se encuentran localizables de 2005 a la fecha”.

Ninguna de esas cifras se consignan en el reporte que el gobierno de Peña Nieto entregó a la ONU.

El informe entregado al grupo de expertos que da seguimiento al cumplimiento de la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas, ratificada por México en 2010 reconoce que por este delito de “carácter pluriofensivo” sólo hay seis sentencias condenatorias, ninguna de ellas referida a hechos ocurridos durante la “guerra contra el narcotráfico” ni mucho menos durante el actual sexenio.

El documento de 47 fojas, turnado por la Cancillería mexicana al Comité contra las Desapariciones Forzadas el 11 de marzo y difundido un mes después, será analizado en la Séptima Sesión de dicho comité en septiembre próximo. En marzo de 2015 el organismo de la ONU emitirá sus observaciones y recomendaciones a México.
Bajo el apartado 10, titulado “Datos estadísticos sobre denuncias y sentencias sobre desapariciones forzadas” la información que proporciona el gobierno federal se concentra en dos párrafos, 73 y 74: “En el ámbito federal, entre 2006 y 2013, la Procuraduría General de la República inició un total de 99 averiguaciones previas  por el delito de desaparición forzada de personas”  en tanto que “las procuradurías Generales de Justicia en las entidades iniciaron un total de 192 averiguaciones previas, en el mismo periodo”.

En un apartado más adelante el documento enuncia los estados que han tipificado el delito de desaparición forzada –concebida en la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas como aquellas que “sean obra de agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúan con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado”– en sus códigos penales: Aguascalientes, Baja California, Campeche, Chihuahua, Colima, Coahuila, Distrito Federal, Durango, Guanajuato, Hidalgo, Nayarit, Nuevo León, Michoacán, Oaxaca, Puebla, San Luis Potosí y Zacatecas.
En Guerrero y Chiapas hay leyes especiales.

Sobre las desapariciones forzadas ocurridas durante la llamada “guerra sucia” de los años sesenta y setenta, el informe se refiere a los 292 casos reconocidos en la recomendación 26/2001 de la CNDH, que dio pie a la creación de la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP), creada en 2002 con Vicente Fox y desaparecida en la víspera de que Felipe Calderón tomara posesión en 2006.

No ofrece datos sobre cuántas averiguaciones dejó abierta la FEMOSPP sólo que ellas están a cargo de la Coordinación General de Investigaciones de la PGR, y que los 292 casos de la recomendación, están siendo atendidos por el “Comité Interdisciplinario para la Reparación del Daño a Víctimas u Ofendidos por Violaciones a Derechos Humanos de Individuos Vinculados a Movimientos Sociales y Políticos en la década de los sesenta y setenta”.

El informe cita seis sentencias por desaparición forzada en el ámbito federal, emitidas de 2005 a  2010. Todos se refieren a hechos atribuidos a agentes federales, cinco cometidos entre 2002 y 2005, y uno en 1977, que fue consignado por la extinta Femospp.

8 jun 2014

Desapariciones forzadas persisten en este sexenio



Fernando Camacho Servín
 Periódico La Jornada
Domingo 8 de junio de 2014, p. 14

Aunque se les relacionó con el sexenio de Felipe Calderón, las desapariciones forzadas siguen ocurriendo en el actual gobierno, como lo demuestra el caso de Alejandro Copilli Benítez Galicia, un joven taxista que el 30 de septiembre del año pasado fue detenido en un retén de diversos cuerpos de seguridad a las afueras de la comunidad de Cardel, Veracruz, sin que hasta la fecha se haya vuelto a saber de él.

Su padre, Hugo Benítez Pulido, explicó en entrevista que los llamados levantones han continuado sin freno en esta zona, sobre todo contra hombres jóvenes, lo que muchas personas se explican como una suerte de reclutamiento forzoso por parte de los grupos del crimen organizado, con la complicidad de las fuerzas armadas y las policías.

El 30 de septiembre de 2013 desapareció mi hijo, Alejandro Copilli Benítez Galicia, de 32 años. Trabajaba un taxi y lo detuvieron en un retén a las afueras de Cardel, rumbo a Jalapa. Dicen las personas que pasaron por ahí que lo hicieron agentes de varios cuerpos de seguridad, incluida la Marina, el Ejército, la Policía Federal y la estatal, indicó.

Luego de que un compañero del joven le pidiera a otro taxista que le avisara a sus padres sobre la detención, éstos fueron a buscarlos en todas las dependencias policiacas, en la Procuraduría General de la República y con el Ejército, pero todos nos dijeron que no había habido ningún operativo, aunque varios periódicos locales informaron que el retén sí había tenido lugar, explicó.

Interpusimos una denuncia, un amparo, pero no nos han dado respuesta de nada. Realmente no han investigado, simplemente nos dicen que no hay información. Hemos tenido reuniones con el gobernador (Javier Duarte), que creó una fiscalía especial para personas desaparecidas, pero ya nunca nos dijeron en qué va el caso, reclamó.

Luego de sufrir la desaparición de su hijo, Benítez Pulido se enteró de que otros jóvenes también fueron víctimas de este mismo delito, incluido el testigo del momento en que Alejandro Copilli fue detenido. Se oye mucho el rumor de que están reclutando a estos muchachos para llevárselos a trabajar con la delincuencia organizada, entregados por la misma policía. En una comunidad cercana a Cardel, que se llama Rinconada, los lugareños dicen que hace uno o dos años se perdió casi una generación entera de jóvenes, denunció.

Tras señalar que las familias de las víctimas son estigmatizadas, la gente empieza a ver mal, diciendo que por algo se los llevaron (a sus hijos), Hugo Benítez dice que no puede creerle al Ejército y la Marina cuando se deslindan de las desapariciones, diciendo que los criminales se hacen pasar por ellos.

No me parece creíble. Como dice una señora de Orizaba a la que le quitaron a su hija: ¿tienen tantas patrullas clonadas?, ¿se pueden pasear por el centro del pueblo sin que nadie se dé cuenta? Y si se dan cuentan, entonces es colusión. Esto no tiene vuelta de hoja.

23 mar 2014

Hay testigos de que miembros de la CRAC se llevaron a mi esposo . Se encuentra desaparecido junto con Ignacio Navarro, denuncia


Marta Carmona exige presentar con vida a Valentín Hernández


Rosa Rojas
 Periódico La Jornada
Sábado 22 de marzo de 2014, p. 12

Presentación con vida y liberación de Valentín Hernández Chapa, de 43 años, e Ignacio Navarro Mozo, quienes están en calidad de desaparecidos desde el pasado 18 de marzo, cuando fueron detenidos en San Luis Acatlán por policías de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) de La Montaña y Costa Chica de Guerrero, exigió la esposa del primero, Marta Carmona.

Vía telefónica, aseguró que hay testigos de que detuvieron a su esposo y a Navarro, y los subieron a una camioneta de la coordinadora. Dijo que acudió a la Casa de Justicia de la organización, en San Luis Acatlán, a exigir la liberación de su cónyuge, pero ahí la comandanta Paulina afirmó que ellos no lo detuvieron, que no estaba en las listas y que no lo conocen. Esto no es verdad, sostuvo, porque Hernández Chapa ha sido asesor jurídico de la CRAC durante varios años.

Mencionó que incluso forma parte de una comisión que se integró en la coordinadora para investigar un presunto fraude por más de 700 mil pesos en la organización, el cual habrían cometido el actual coordinador de la Casa de Justicia de la CRAC en San Luis Acatlán, Eliseo Villar, y otras personas.

Indicó que el propio Villar declaró a medios de comunicación que a Valentín e Ignacio se los llevaron a la cárcel de Cochoapa; pero el jueves en la tarde allá le dijeron a un familiar que sí se encuentra ahí, pero que no se le puede ver, por lo que acudió a la Agencia del Ministerio Público de San Luis Acatlán a denunciar la desaparición de Valentín, porque mientras no lo presenten yo lo doy por desaparecido.

Carmona mencionó que la detención y desaparición de su esposo viola los reglamentos de la CRAC, ya que nunca les entregaron un citatorio para que se presentara ante la Casa de Justicia, y si lo detuvieron debían haberlo llevado ahí para que sea juzgado por las comunidades. Si hay algún cargo contra Valentín, exijo que se respete el procedimiento interno de la CRAC, donde los pueblos son los que deciden, subrayó.

Asimismo, dijo que incluso solicitó la intervención del Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan, y ella sabe que tuvieron comunicación con Villar, pero Eliseo no quiere el diálogo.

Además, exigió atención médica para Vicente Aguilar Díaz, quien acudió junto con personas de otras comunidades a la Casa de Justicia de San Luis Acatlán para solicitar diálogo, pero los 

19 mar 2014

Conavim y Fevimtra están de adorno: Imelda Marrufo




   Víctimas de violencia no tienen respuesta institucional

Imelda Marrufo Nava, galardonada con el premio Anne Klein 2014 | Archivo CIMACFoto: César Martínez López
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | México, DF.- 

A las mujeres organizadas les corresponde reclamar que las instituciones sean transparentes y rindan cuentas pero, a decir de la defensora Imelda Marrufo Nava, de ninguna manera les toca suplir la labor del Estado en la prevención e investigación de desapariciones y asesinatos de mujeres.

La coordinadora de la Red Mesa de Mujeres de Ciudad Juárez sostuvo que los colectivos de feministas y las familias de las víctimas realizan tareas que van desde monitoreos periodísticos y generación de datos, hasta recopilación de pruebas de una pesquisa penal y análisis de líneas de investigación.    

Tras ser galardonada con el premio Anne Klein 2014, que el pasado 7 de marzo le otorgó la Fundación Heinrich Böll en Berlín, Alemania, la abogada se reunió con periodistas en la Ciudad de México para hablar de la situación de las defensoras de Derechos Humanos (DH), y en particular de las acciones contra la violencia de género.

La feminista señaló que la inacción del Estado se demuestra cuando las víctimas y sus familias tocan las puertas de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim) y de la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas (Fevimtra), sin encontrar respuesta alguna.

Es evidente, dijo, que en la actualidad las mujeres se pregunten qué están haciendo las instituciones encargadas de generar estrategias de prevención y mecanismos de investigación, procuración y administración de justicia, ya que desde su perspectiva la Conavim y la Fevimtra son instancias decorativas y sin contenido.

Mencionó que ambas instituciones, la primera dependiente de la Secretaría de Gobernación (Segob) y la segunda de la Procuraduría General de la República (PGR), ni siquiera tienen personal suficiente para realizar su trabajo en Ciudad Juárez, Chihuahua. 

Al hacer un balance sobre la actuación de las autoridades, Marrufo Nava destacó que durante la gestión de Felipe Calderón la Segob “era un caos” y lució por su desorganización, y por tanto no tuvo grandes logros en el manejo de la política de DH a nivel nacional.

La defensora aseguró que fue hasta finales del sexenio pasado que el gobierno trató de tomar acciones en la materia y en 2012 Calderón expidió la Ley para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, como una forma de paliar los problemas denunciados por activistas.

Ahora con Enrique Peña Nieto en el Ejecutivo, la abogada aseguró que el panorama es similar y puso como ejemplo que las áreas operativas de la Segob no reciben apoyo de los mandos superiores, y por lo tanto no hay acciones pese a contar con personas capaces y con iniciativas para mejorar la situación de los DH.

Destacó que hoy como hace dos años, el Estado mexicano envía tímidos mensajes contra la violencia de género y a favor de los derechos de las mujeres, y hasta puede condenar los asesinatos y agresiones contra las defensoras, pero después busca borrar lo sucedido porque cada denuncia representa un hecho bochornoso que mancha a las autoridades.

Imelda Marrufo llamó a la prensa a no abandonar a las mujeres y dar seguimiento a las denuncias ciudadanas a través del trabajo periodístico, a fin de que los casos no queden en notas aisladas.

En un país donde sólo en 2013 se registraron 155 casos de violencia contra defensoras y 14 agresiones contra mujeres periodistas en una década (2002-2013), la feminista apeló a la interlocución y trabajo conjunto entre organizaciones, reporteras y reporteros, porque consideró que lo que no se documenta no existe.
 

14 mar 2012

LA MARINA: EJECUCIÓN, TORTURA, DESAPARICIÓN FORZADA…


Foto: Sanjuana Martínez.

MONTERREY, NL. “El martes cumplió 41 años. ¿Cómo lo festejamos? Llorando. Tiene ocho meses desaparecido”. La voz de Isabel García Acosta de 64 años se corta, el nudo en la garganta no le permite seguir hablando. Su rostro refleja una infinita tristeza y una profunda desolación. Las lágrimas surcan sus mejillas. Toma la foto enmarcada que tiene en el regazo, se la lleva al pecho, la abraza con fuerza. Entra en trance y habla con Martín Rico García: “Hijito de mi corazón esperábamos un regalo: volver a verte en tu cumpleaños. Éramos tan alegres. Ahora vivimos en la tristeza, en el llanto. ¿A dónde te llevaron? ¿Dónde te tienen?”.

El 5 de junio del año pasado, la Marina Armada de México secuestró a su hijo. Aquella mañana varios hombres uniformados, usando el chaleco de la Marina llegaron a su vivienda en vehículos oficiales de esa institución castrense, entraron a su casa sin orden de cateo y se llevaron a Rico García sin orden de aprehensión. Desde entonces no lo volvieron a ver, a pesar de que existen videos y fotografías que comprueban el secuestro y la desaparición forzada perpetrados por la Marina.

“Eran como las seis y media de la mañana. Primero entraron a mi casa, violaron todas las chapas de las puertas, pero nunca preguntaron por alguien, nunca dijeron un nombre de nadie. Me puse mala, padezco diabetes. Me subí al segundo piso y vi que los marinos tenían a mi nieto en medio de la calle sin zapatos. Nunca pensé que se fueran a llevar a mi hijo, así sin decirnos por qué, sin mostrar ningún papel”, cuenta doña Isabel.

Y la interrumpe su nuera, María de los Ángeles Díaz de León: “Después de su casa, los marinos entraron a la nuestra porque somos vecinos. Estábamos dormidos. A mi esposo lo levantaron de la cama y lo sacaron del cuarto, se lo llevaron cuatro marinos, así como estaba en pijama. Uno me dijo: “Déme un cambio de ropa para su esposo”.

Martín Rico García trabajaba en su taller de soldadura, allí mismo en casa. También se dedicaba a comprar y vender coches. La Marina no hizo ningún cargo criminal contra él, ni dio explicaciones sobre un supuesto delito, simplemente lo secuestró.

Doña Isabel añade: “La Marina para mi es la peor de todas las instituciones. Yo les dije que se identificaran, ellos solamente contestaron que eran de la Armada de México. Les dije: ‘Díganme a quien buscan, yo aquí no tengo hombres, estoy sola, vivo sola en mi casa’. ¿Qué respeto pueden ustedes exigir de mi, si entran así a mi casa, violando desde el portón de afuera, hasta el fondo?”.

Mientras los marinos permanecían en la casa de doña Isabel apareció una camioneta marca Chrysler tipo Durango con placas estadounidenses y un hombre bajo y les dijo: “Allí no, en esa casa no, es en la privada”. Por eso, la madre de Rico García dice que todo tiene que ser un terrible error o bien una acción producto de una llamada anónima: “¿La ley como trabaja? La Marina no trabaja limpiamente, porque según está combatiendo el crimen organizado y es a lo que vienen, a cometer crímenes. ¿Por qué la Marina se presta a la venganza con llamadas anónimas? La ley no se debe de prestar a eso”.

Desde su desaparición, los familiares de Rico García y otros 10 hombres secuestrados en Nuevo Laredo en los primeros días del mes de junio del año pasado, han sostenido reuniones con funcionarios de Gobernación, la Procuraduría General de la República, incluso con representantes de la Armada de México, pero no ha habido resultados, según cuenta doña Isabel: “Esperábamos tener alguna razón, que nos dijera dónde los tienen. Qué nos digan por qué se los llevaron, qué nos digan qué hizo mi hijo, de qué le acusan. Siempre agarran personas que supuestamente andan en la delincuencia organizada y las presentan para que sean castigados. ¿Por qué a nosotros no nos dijeron ni una palabra?”.

Luz María añade: “Nomas nos dicen que van a investigar. Y no salen de eso. Nos dicen que están investigando, pero en realidad nada más nos están dando largas. No nos dicen en dónde los tienen. Nada. Y realmente nadie quiere hacer nada porque se trata de la Marina”.

La Armada de México les envió recientemente una carta donde reconoce que tuvo contacto con los desaparecidos: “Personas que refirieron que eran obligados, bajo amenazas, a trabajar para el grupo delictivo Los Zetas, motivo por el cual se les invitó a colaborar para que proporcionaran información del área, en forma voluntaria; se les ofreció protección durante la estancia de las fuerzas navales en ese lugar. Así, fueron trasladados al poblado de Miguel Alemán, Tamaulipas, por su seguridad”.

Lo realmente sospechoso para las víctimas es que la Armada de México declara que los desaparecidos –a quienes llama “presuntos agraviados”– fueran llevados a Miguel Alemán, supuestamente “por su seguridad”, y después fueran dejados en las “inmediaciones de la Central Camionera”, según dice la Marina en la carta, para que los secuestrados “se transportaran con destino a Nuevo Laredo”.

Las víctimas señalan que resultan inverosímiles los argumentos de la Marina, ya que si quería resguardar a los ahora desaparecidos y protegerlos por su seguridad, es absurdo que los haya dejado en una central camionera en Miguel Alemán, Tamaulipas, un lugar conocido por ser “foco rojo” de la violencia y los enfrentamientos entre bandas del crimen organizado.

Doña Isabel se muestra enfadada porque la institución castrense subestima su inteligencia: “Me siento muy decepcionada del gobierno de Felipe Calderón porque nos prometió paz, pero desde que él está hemos tenido más dolor, más lágrimas. Yo le pido a nuestro gobierno, más bien, ya no le pido, le exijo que nos devuelvan a nuestros hijos. Calderón no tiene consideración porque no sabe lo que se siente tener a un hijo desaparecido. Tiene todos sus manjares en su mesa para sus hijos y nosotros, ¿qué? ¿Por qué la ley viene a hacernos este daño?”.

Añade: “Si tuviera enfrente a nuestro Presidente le diría que mejor dejara de ser Presidente, porque para gobernar una nación se necesita sabiduría. ¿Él cuántas almas ha dañado? ¿Cuántos muertos ha habido por su causa? Si él no sabe gobernar, si ya no haya qué hacer, es mejor que diga ya no puedo. Allí está. Él ha de tener su casa rodeado de escoltas que lo cuidan, pero yo digo una cosa: quien anda con la verdad no teme. ¿A que le teme Calderón?”.

Doña Isabel continúa con su monólogo: “Yo no sé ninguna letra porque no fui a la escuela, pero sí sé que cuando alguien se pone a hacer algo necesita saber. Gobernar una nación no es cosa de juego. En lugar de hacerle bien a la nación, está matando al país, nos está matando. Si estas palabras pudieran llegar a nuestro Presidente, con todo respeto, porque yo soy temerosa a Dios, la ley se puso por Dios, pero no para que fuera corrupta, sino para que hiciera su deber: amar a la nación, no odiarla. ¿Qué amor puede tener Calderón por México? Una institución como la Marina que viene a matarnos o a quitarnos a nuestros hijos. Le digo yo a mi gobierno, con esa autoridad, mejor déjenos gobernarnos solos”.

Martín Rico García y María de los Ángeles Díaz de León tienen tres hijos que ahora se encuentran sumidos en la tristeza y la depresión. Lo más difícil para ella ha sido sostener innumerables reuniones con funcionarios de distintas dependencias sin obtener ningún resultado, porque sencillamente nadie está buscando a los desaparecidos. Pero lo que realmente le duele es la forma en que la Marina juega con sus sentimientos: “Un representante de la Armada de México viene a decirnos puras mentiras, incluso no cuidan la información porque en la carta nos dicen que se llevaron a mi marido un día 4, cuando a mi esposo lo desapareció la Marina el día 5 de junio. Nosotros lo único que queremos es saber de él, que nos digan dónde está, dónde lo tienen, que nos lo regresen. ¿Ocho meses sin saber de él? Si hizo algo que lo pongan a disposición de la autoridad”.

Doña Isabel tiene siete hijos: cinco hombres y dos mujeres, unos 30 nietos y una bisnieta; pero su corazón está con el hijo que le falta: “Aunque tenga muchos hijos, hace falta el que no está, mi Martín. Tengo muchos dientes, pero me hace falta el que se me cayó y por eso me lo pongo. Así los hijos, todos son necesarios”.

Foto: Sanjuana Martínez.

¿SE LES FUE LA MANO?

Del 1 al 23 de junio del año pasado, la Marina se llevó a 15 personas en Nuevo Laredo, Tamaulipas, denuncia Raymundo Ramos Vázquez, presidente del Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo. Por miedo a represalias y por haber sido amenazados, sólo ocho familias aceptaron dar los nombres de los desaparecidos: José Fortino Martínez Martínez, José Cruz Díaz Camarillo, Martín Rico García, Héctor Alejandro Rodríguez Vázquez, Usiel Gómez Rivera, Diego Omar Guillen Martínez, Joel Díaz Espinoza y Arturo Guevara Arenas.

Ana Gómez Rivera, hermana de Usiel Gomez Rivera, cuenta que el secuestro por parte de elementos de la Marina se dio en plena calle de la colonia Mirador, ya que se lo llevaron afuera de una farmacia. Eran las diez de la noche cuando su hermano iba con su cuñada y al salir del negocio fue interceptado por hombres usando el chaleco con la leyenda Marina. Usiel se intentó defender y exigió que le dijeran de qué lo acusaban, pero los marinos le dispararon con una pistola eléctrica y se desmayó. Su esposa fue testigo de todo.

La desaparición forzada de todos está integrada en la denuncia en la Averiguación Previa Penal Número: AP/PGR/TAMPS/NC/1994-III/2011, realizada ante la Procuraduría General de la República. Ana, hermana de Usiel, insiste: “Lo levantaron de la farmacia. Iba con mi cuñada y ella les dijo: ‘¿por qué se lo llevan, qué delito cometió?’. Y ellos nunca contestaron nomás lo secuestraron. Es una desaparición forzada”.

En este caso, como en todos, las versiones de la Marina fueron contradictorias: “Primero nos dijeron que ya los habían ubicado, después se retractaron, luego aceptaron… Lo que ellos están diciendo no es una respuesta correcta para nadie de nosotros, porque todos sabemos que es mentira. Una y otra vez se están equivocando”.

Añade: “Ya me cansé de todas las mentiras que están diciendo, ya quiero que nos digan que hicieron con ellos, si se les fue la mano… si ya pasó eso que no queremos escuchar, si los mataron, que nos digan, o al menos que nos los entreguen, que se los achaquen a cualquiera, lo típico que sabe hacer la Marina, pero que nos los entreguen”.

La desesperación y la angustia se reflejan en su cara: “Quiero que acaben con tanta mentira y digan lo que es, que nos digan la verdad, porque todos sabemos que lo que ellos están diciendo son puras mentiras. Son hasta tontos, así como van, se equivocan y se contradicen siempre”.

Y de manera contundente añade: “Sigo y seguiré exigiendo que me lo entreguen. Seguiremos hasta que ellos aparezcan”.

Ana está sentada en la oficina de Raymundo Ramos, un hombre comprometido con los derechos humanos que fundó el comité hace más de 10 años. Para él, está claro que se trata de desapariciones forzadas por parte de la Marina. Considera que la forma del secuestro fue allanando domicilios de manera ilegal. Y dice que tienen informes de que los secuestrados fueron trasladados a campamentos clandestinos de detención habilitados como prisiones ilegales y centros de tortura ubicados en Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila.

Los familiares de los desaparecidos tomaron fotos y videos de los marinos llevándose a los hombres a quienes concentraron en el Hotel Santa Mónica de Nuevo Laredo. Allí los tuvieron una noche y posteriormente se los llevaron a un lienzo charro ubicado a 50 kilómetros de Nuevo Laredo, concretamente en Hidalgo, Coahuila. En ese lugar, la Armada de México tiene un campamento que, según testimonios, es utilizado como prisión clandestina.

Foto: Sanjuana Martínez.

POR LA MISMA SENDA QUE EL EJÉRCITO

La Campaña Contra la Desaparición Forzada ha señalado en su último comunicado, que en México han desaparecido alrededor de 3 mil personas desde marzo de 2006 a manos de policías federales, el Ejército y la Marina.

De acuerdo con la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), el Ejército es la institución con mayor número de denuncias por violaciones a las garantías individuales, con alrededor de 6 mil casos.

De diciembre de 2006 a diciembre de 2011, la CNDH ha abierto 82 expedientes sobre abusos militares con 33 civiles asesinados; 225 más sometidos a tortura; 20 personas violadas sexualmente (17 mujeres y tres hombres), además de tres desapariciones forzadas.

También están los casos de cinco niños asesinados (tres de ellos de uno, tres y seis años de edad), así como las torturas a las que fueron sometidos otros 10; la violación de dos menores y los abusos sexuales contra otras dos.

En el reporte “Quejas y Recomendaciones” se establece que se comprobó la participación de 252 soldados involucrados en violaciones de derechos humanos, pero sólo 19 fueron condenados. De los 33 asesinatos cometidos por militares sólo siete fueron resueltos, pero los 225 casos de tortura documentados, las 20 violaciones sexuales y las desapariciones forzadas permanecen en la impunidad.

La justicia militar no está dando los resultados que la Secretaría de la Defensa dice; por ejemplo, en estos casos 168 militares fueron exonerados y ninguno de los 19 altos mandos involucrados en asesinatos, torturas y desapariciones forzadas, enfrentó un proceso judicial ni siquiera en la justicia militar.

En su último informe anual presentado en enero pasado, la CNDH informó la muerte de 43 personas ajenas a la delincuencia organizada. Son los daños colaterales perpetrados por las fuerzas del Estado, y señaló que las denuncias contra la Marina han “aumentado exponencialmente” con 997 casos de violaciones a los derechos humanos, que van desde ejecución extrajudicial, torturas y desaparición forzada: “De 20 a 40 quejas que se recibían hace cinco años, ahora se reciben alrededor de 600 sobre temas graves”, dijo el ombudsman Raúl Plascencia Villanueva.

En torno a las desapariciones forzadas de hombres en Nuevo Laredo a manos de la Marina, Amnistía Internacional emitió un comunicado solicitando a Felipe Calderón la presentación con vida de los mismos: “La policía y las fuerzas de seguridad, incluidas unidades del Ejército y la Marina, detienen habitualmente sin orden judicial…”.

Para Rupert Knox, investigador de Amnistía Internacional, el caso de los hombres desaparecidos por la Marina en Nuevo Laredo requiere urgentemente atención: “La negación del involucramiento de la Marina no es adecuada y es evidente que la justificación no es suficiente para deslindarse de una investigación. Se ha emitido una solicitud de información con urgencia porque estas personas podrían estar siendo sometidas a tortura o a algo peor. El caso requiere de una investigación más profunda e inmediata”.

La desaparición forzada de Diego Omar Guillen Martínez de 23 años, trabajador de un puesto de tacos, a manos de miembros de la Armada de México, es uno de los casos incluidos en la denuncia ante la PGR. Su esposa Yadira Alejandro Martínez cuenta que el secuestro ocurrió el 4 de junio del año pasado: “Eran las cuatro de la mañana. Rompieron la cerradura. Entraron a nuestro cuarto y lo sacaron de la casa, junto con mi suegro que estaba en la otra habitación. A mi suegro lo dejaron, pero a mi esposo se lo llevaron. Les dije: ‘¿A dónde los llevan?’ Y uno me contestó: ‘Después vaya a investigar’”.

A Oralia Guadalupe Villaseñor Vásquez, los marinos le dieron 400 pesos para que arreglara la chapa de la puerta principal que le arrancaron al entrar a la fuerza y secuestrar a su esposo José Fortino Martínez Martínez, el 5 de junio del año pasado. Ella y su cuñado Alejandro Gil persiguieron a los marinos y les hicieron fotos y videos para demostrar cómo se llevaron a José Fortino. Las imágenes muestran a los elementos de la Armada de México con los desaparecidos, mientras los mantenían recluidos en el Hotel Santa Mónica.

También en el caso del hijo de María Cruz Camarillo Pérez hay testimonios y pruebas. José Cruz Díaz Camarillo trabajaba en su taller de tatuajes cuando un comando de marinos arribo al lugar y se lo llevaron.

Tanto Yadira como Oralia Guadalupe dicen ya no confiar en las versiones de la Marina y ambas señalan: “¿Confianza de que los vamos a encontrar? Sí claro, pero sólo confiamos en Dios. Estamos orando”.