25 jul 2015
Descontrol militar
13 may 2015
Minimiza la Corte sentencia de la Coridh por el caso de dos indígenas violadas por soldados
2 oct 2014
En Tlatlaya se cometieron por lo menos 10 homicidios dolosos: funcionarios de PGR
Hay dictámenes en criminalística de campo y en medicina forense que hemos podido adminicular (agregar) debidamente a las declaraciones de los militares sujetos a proceso (en el fuero castrense). También encontramos contradicciones en los testimonios de los participantes (de ocho integrantes del Ejército), lo que nos arroja luces sobre la probable comisión de al menos 10 homicidios dolosos, entre otras conductas graves, afirmó un fiscal de la PGR que pidió el anonimato.
A decir de los funcionarios consultados, la procuraduría ejercitó acción penal contra los ocho militares, tres de ellos por los delitos de homicidio calificado y abuso de autoridad, y los otros cinco por encubrimiento y falsedad en declaraciones.
Según las fuentes consultadas, los imputados modificaron la escena del delito y después de al menos dos horas dieron parte a las autoridades del estado de México con el fin de que acudieran a ese sitio para efectuar los primeros peritajes en criminalística forense.
El titular de la PGR, Jesús Murillo Karam, acompañado del procurador de Justicia Militar, Jesús Gabriel López Benítez, anunció ayer que la dependencia a su cargo tenía elementos de prueba para imputar los delitos de homicidio calificado a por lo menos tres efectivos castrenses.
De acuerdo con el reporte oficial, después de al menos ocho minutos de enfrentamiento, los ocho militares, encabezados por un teniente, repelieron la agresión, aunque después de contenerla ingresaron al inmueble y allí privaron de la vida a varios integrantes del grupo criminal pese a que se habían rendido.
El ejercicio de la acción penal implica que los militares detenidos deberán enfrentar proceso por delitos graves, por lo que no podrán obtener la libertad provisional bajo caución.
La PGR solicitará en las próximas horas diversas órdenes de cateo en domicilios de los ahora detenidos, con el fin de tratar de acreditar diversos medios de prueba por la probable responsabilidad de los imputados en los delitos mencionados.
En su edición del pasado viernes, La Jornada publicó que al menos 14 de las 22 personas ultimadas en Tlatlaya fueron colocadas a menos de un metro de las paredes de una bodega y los militares les dispararon a corta distancia.
El diario recogió en su edición de ese día la opinión del criminólogo José Luis Mejía Contreras, quien aseveró que los disparos tuvieron que haber sido a mansalva, es decir, que se les ejecutó.
1 oct 2014
Testigos del caso Tlatlaya fueron presionados para favorecer a militares
Batallón 102, en Edomex, ya ha sido involucrado en “hechos de sangre”
El grupo, que pertenece a la 22 Zona Militar estuvo involucrado en el asesinato de 4 funcionarios del municipio de Arcelia, Guerrero, por una presunta "confusión", revela en MVS el periodista Juan Veledíaz.
Previamente, soldados de dicha corporación, en diciembre de 2013, fueron señalados como responsables de la muerte de 4 personas -todos ellos, funcionarios del municipio de Arcelia, Guerrero. En aquella ocasión, según se reportó en medios locales, se habría tratado de una presunta confusión, pues pensaron que se trataba de un grupo criminal, que traía amas e iba vestido con ropa parecida a la de los militares; sin embargo, tras el asesinato, se aclaró que los 4 trabajan para el gobierno municipal e iban de cacería.
Veledíaz refirió que, además, dicho batallón enfrenta acusaciones de corrupción y sobornos del grupo delincuencial que opera entre Guerrero y el Estado de México: La Familia.
Sobre el caso Tlatlaya, indicó que ante la justicia militar, los 8 elementos del Batallón 102 no están acusados por homicidio, sino sólo por “infracción de deberes”. Además, apuntó que los mandos del Batallón 102 no han sido llamados a testificar. Ayer la PGR anunció que a tres militares los acusará por el homicidio de 21 personas, quienes ya se habían rendido.
“Pudimos corroborar la identidad”, refirió sobre el teniente detenido. Se trataría de Ezequiel Rodríguez Martínez. Sobre él, expuso: “Este oficial, déjame decirte para contextualizar… es lo que se llama normalmente en el Ejército, un oficial de tropa… hizo su carrera a partir de los años 80, llega un momento en el que se le ofrece estudiar en el Colegio Militar, durante un año hace carrera técnica y se gradúa como subteniente, es un técnico en armas. ¿Esto qué quiere decir? Que no tiene la preparación suficiente, y eso se traduce muchas veces en que sus conocimientos no son los adecuados”.
“Solamente la justicia militar imputó a este y 7 elementos de tropa cuando existe algo que se llama cadena de mando”, señaló.
La masacre de 22 no es la única en Tlatlaya, otras ocurrieron allí y se han silenciado: ONU
26 sept 2014
Crecen indicios de que en Tlatlaya hubo ejecuciones
26 nov 2013
Militares siguen violando DH, dice HRW a Peña Nieto
14 mar 2012
LA MARINA: EJECUCIÓN, TORTURA, DESAPARICIÓN FORZADA…
Por: Sanjuana Martínez
Foto: Sanjuana Martínez.
MONTERREY, NL. “El martes cumplió 41 años. ¿Cómo lo festejamos? Llorando. Tiene ocho meses desaparecido”. La voz de Isabel García Acosta de 64 años se corta, el nudo en la garganta no le permite seguir hablando. Su rostro refleja una infinita tristeza y una profunda desolación. Las lágrimas surcan sus mejillas. Toma la foto enmarcada que tiene en el regazo, se la lleva al pecho, la abraza con fuerza. Entra en trance y habla con Martín Rico García: “Hijito de mi corazón esperábamos un regalo: volver a verte en tu cumpleaños. Éramos tan alegres. Ahora vivimos en la tristeza, en el llanto. ¿A dónde te llevaron? ¿Dónde te tienen?”.
El 5 de junio del año pasado, la Marina Armada de México secuestró a su hijo. Aquella mañana varios hombres uniformados, usando el chaleco de la Marina llegaron a su vivienda en vehículos oficiales de esa institución castrense, entraron a su casa sin orden de cateo y se llevaron a Rico García sin orden de aprehensión. Desde entonces no lo volvieron a ver, a pesar de que existen videos y fotografías que comprueban el secuestro y la desaparición forzada perpetrados por la Marina.
“Eran como las seis y media de la mañana. Primero entraron a mi casa, violaron todas las chapas de las puertas, pero nunca preguntaron por alguien, nunca dijeron un nombre de nadie. Me puse mala, padezco diabetes. Me subí al segundo piso y vi que los marinos tenían a mi nieto en medio de la calle sin zapatos. Nunca pensé que se fueran a llevar a mi hijo, así sin decirnos por qué, sin mostrar ningún papel”, cuenta doña Isabel.
Y la interrumpe su nuera, María de los Ángeles Díaz de León: “Después de su casa, los marinos entraron a la nuestra porque somos vecinos. Estábamos dormidos. A mi esposo lo levantaron de la cama y lo sacaron del cuarto, se lo llevaron cuatro marinos, así como estaba en pijama. Uno me dijo: “Déme un cambio de ropa para su esposo”.
Martín Rico García trabajaba en su taller de soldadura, allí mismo en casa. También se dedicaba a comprar y vender coches. La Marina no hizo ningún cargo criminal contra él, ni dio explicaciones sobre un supuesto delito, simplemente lo secuestró.
Doña Isabel añade: “La Marina para mi es la peor de todas las instituciones. Yo les dije que se identificaran, ellos solamente contestaron que eran de la Armada de México. Les dije: ‘Díganme a quien buscan, yo aquí no tengo hombres, estoy sola, vivo sola en mi casa’. ¿Qué respeto pueden ustedes exigir de mi, si entran así a mi casa, violando desde el portón de afuera, hasta el fondo?”.
Mientras los marinos permanecían en la casa de doña Isabel apareció una camioneta marca Chrysler tipo Durango con placas estadounidenses y un hombre bajo y les dijo: “Allí no, en esa casa no, es en la privada”. Por eso, la madre de Rico García dice que todo tiene que ser un terrible error o bien una acción producto de una llamada anónima: “¿La ley como trabaja? La Marina no trabaja limpiamente, porque según está combatiendo el crimen organizado y es a lo que vienen, a cometer crímenes. ¿Por qué la Marina se presta a la venganza con llamadas anónimas? La ley no se debe de prestar a eso”.
Desde su desaparición, los familiares de Rico García y otros 10 hombres secuestrados en Nuevo Laredo en los primeros días del mes de junio del año pasado, han sostenido reuniones con funcionarios de Gobernación, la Procuraduría General de la República, incluso con representantes de la Armada de México, pero no ha habido resultados, según cuenta doña Isabel: “Esperábamos tener alguna razón, que nos dijera dónde los tienen. Qué nos digan por qué se los llevaron, qué nos digan qué hizo mi hijo, de qué le acusan. Siempre agarran personas que supuestamente andan en la delincuencia organizada y las presentan para que sean castigados. ¿Por qué a nosotros no nos dijeron ni una palabra?”.
Luz María añade: “Nomas nos dicen que van a investigar. Y no salen de eso. Nos dicen que están investigando, pero en realidad nada más nos están dando largas. No nos dicen en dónde los tienen. Nada. Y realmente nadie quiere hacer nada porque se trata de la Marina”.
La Armada de México les envió recientemente una carta donde reconoce que tuvo contacto con los desaparecidos: “Personas que refirieron que eran obligados, bajo amenazas, a trabajar para el grupo delictivo Los Zetas, motivo por el cual se les invitó a colaborar para que proporcionaran información del área, en forma voluntaria; se les ofreció protección durante la estancia de las fuerzas navales en ese lugar. Así, fueron trasladados al poblado de Miguel Alemán, Tamaulipas, por su seguridad”.
Lo realmente sospechoso para las víctimas es que la Armada de México declara que los desaparecidos –a quienes llama “presuntos agraviados”– fueran llevados a Miguel Alemán, supuestamente “por su seguridad”, y después fueran dejados en las “inmediaciones de la Central Camionera”, según dice la Marina en la carta, para que los secuestrados “se transportaran con destino a Nuevo Laredo”.
Las víctimas señalan que resultan inverosímiles los argumentos de la Marina, ya que si quería resguardar a los ahora desaparecidos y protegerlos por su seguridad, es absurdo que los haya dejado en una central camionera en Miguel Alemán, Tamaulipas, un lugar conocido por ser “foco rojo” de la violencia y los enfrentamientos entre bandas del crimen organizado.
Doña Isabel se muestra enfadada porque la institución castrense subestima su inteligencia: “Me siento muy decepcionada del gobierno de Felipe Calderón porque nos prometió paz, pero desde que él está hemos tenido más dolor, más lágrimas. Yo le pido a nuestro gobierno, más bien, ya no le pido, le exijo que nos devuelvan a nuestros hijos. Calderón no tiene consideración porque no sabe lo que se siente tener a un hijo desaparecido. Tiene todos sus manjares en su mesa para sus hijos y nosotros, ¿qué? ¿Por qué la ley viene a hacernos este daño?”.
Añade: “Si tuviera enfrente a nuestro Presidente le diría que mejor dejara de ser Presidente, porque para gobernar una nación se necesita sabiduría. ¿Él cuántas almas ha dañado? ¿Cuántos muertos ha habido por su causa? Si él no sabe gobernar, si ya no haya qué hacer, es mejor que diga ya no puedo. Allí está. Él ha de tener su casa rodeado de escoltas que lo cuidan, pero yo digo una cosa: quien anda con la verdad no teme. ¿A que le teme Calderón?”.
Doña Isabel continúa con su monólogo: “Yo no sé ninguna letra porque no fui a la escuela, pero sí sé que cuando alguien se pone a hacer algo necesita saber. Gobernar una nación no es cosa de juego. En lugar de hacerle bien a la nación, está matando al país, nos está matando. Si estas palabras pudieran llegar a nuestro Presidente, con todo respeto, porque yo soy temerosa a Dios, la ley se puso por Dios, pero no para que fuera corrupta, sino para que hiciera su deber: amar a la nación, no odiarla. ¿Qué amor puede tener Calderón por México? Una institución como la Marina que viene a matarnos o a quitarnos a nuestros hijos. Le digo yo a mi gobierno, con esa autoridad, mejor déjenos gobernarnos solos”.
Martín Rico García y María de los Ángeles Díaz de León tienen tres hijos que ahora se encuentran sumidos en la tristeza y la depresión. Lo más difícil para ella ha sido sostener innumerables reuniones con funcionarios de distintas dependencias sin obtener ningún resultado, porque sencillamente nadie está buscando a los desaparecidos. Pero lo que realmente le duele es la forma en que la Marina juega con sus sentimientos: “Un representante de la Armada de México viene a decirnos puras mentiras, incluso no cuidan la información porque en la carta nos dicen que se llevaron a mi marido un día 4, cuando a mi esposo lo desapareció la Marina el día 5 de junio. Nosotros lo único que queremos es saber de él, que nos digan dónde está, dónde lo tienen, que nos lo regresen. ¿Ocho meses sin saber de él? Si hizo algo que lo pongan a disposición de la autoridad”.
Doña Isabel tiene siete hijos: cinco hombres y dos mujeres, unos 30 nietos y una bisnieta; pero su corazón está con el hijo que le falta: “Aunque tenga muchos hijos, hace falta el que no está, mi Martín. Tengo muchos dientes, pero me hace falta el que se me cayó y por eso me lo pongo. Así los hijos, todos son necesarios”.
Foto: Sanjuana Martínez.
¿SE LES FUE LA MANO?
Del 1 al 23 de junio del año pasado, la Marina se llevó a 15 personas en Nuevo Laredo, Tamaulipas, denuncia Raymundo Ramos Vázquez, presidente del Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo. Por miedo a represalias y por haber sido amenazados, sólo ocho familias aceptaron dar los nombres de los desaparecidos: José Fortino Martínez Martínez, José Cruz Díaz Camarillo, Martín Rico García, Héctor Alejandro Rodríguez Vázquez, Usiel Gómez Rivera, Diego Omar Guillen Martínez, Joel Díaz Espinoza y Arturo Guevara Arenas.
Ana Gómez Rivera, hermana de Usiel Gomez Rivera, cuenta que el secuestro por parte de elementos de la Marina se dio en plena calle de la colonia Mirador, ya que se lo llevaron afuera de una farmacia. Eran las diez de la noche cuando su hermano iba con su cuñada y al salir del negocio fue interceptado por hombres usando el chaleco con la leyenda Marina. Usiel se intentó defender y exigió que le dijeran de qué lo acusaban, pero los marinos le dispararon con una pistola eléctrica y se desmayó. Su esposa fue testigo de todo.
La desaparición forzada de todos está integrada en la denuncia en la Averiguación Previa Penal Número: AP/PGR/TAMPS/NC/1994-III/2011, realizada ante la Procuraduría General de la República. Ana, hermana de Usiel, insiste: “Lo levantaron de la farmacia. Iba con mi cuñada y ella les dijo: ‘¿por qué se lo llevan, qué delito cometió?’. Y ellos nunca contestaron nomás lo secuestraron. Es una desaparición forzada”.
En este caso, como en todos, las versiones de la Marina fueron contradictorias: “Primero nos dijeron que ya los habían ubicado, después se retractaron, luego aceptaron… Lo que ellos están diciendo no es una respuesta correcta para nadie de nosotros, porque todos sabemos que es mentira. Una y otra vez se están equivocando”.
Añade: “Ya me cansé de todas las mentiras que están diciendo, ya quiero que nos digan que hicieron con ellos, si se les fue la mano… si ya pasó eso que no queremos escuchar, si los mataron, que nos digan, o al menos que nos los entreguen, que se los achaquen a cualquiera, lo típico que sabe hacer la Marina, pero que nos los entreguen”.
La desesperación y la angustia se reflejan en su cara: “Quiero que acaben con tanta mentira y digan lo que es, que nos digan la verdad, porque todos sabemos que lo que ellos están diciendo son puras mentiras. Son hasta tontos, así como van, se equivocan y se contradicen siempre”.
Y de manera contundente añade: “Sigo y seguiré exigiendo que me lo entreguen. Seguiremos hasta que ellos aparezcan”.
Ana está sentada en la oficina de Raymundo Ramos, un hombre comprometido con los derechos humanos que fundó el comité hace más de 10 años. Para él, está claro que se trata de desapariciones forzadas por parte de la Marina. Considera que la forma del secuestro fue allanando domicilios de manera ilegal. Y dice que tienen informes de que los secuestrados fueron trasladados a campamentos clandestinos de detención habilitados como prisiones ilegales y centros de tortura ubicados en Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila.
Los familiares de los desaparecidos tomaron fotos y videos de los marinos llevándose a los hombres a quienes concentraron en el Hotel Santa Mónica de Nuevo Laredo. Allí los tuvieron una noche y posteriormente se los llevaron a un lienzo charro ubicado a 50 kilómetros de Nuevo Laredo, concretamente en Hidalgo, Coahuila. En ese lugar, la Armada de México tiene un campamento que, según testimonios, es utilizado como prisión clandestina.
Foto: Sanjuana Martínez.
POR LA MISMA SENDA QUE EL EJÉRCITO
La Campaña Contra la Desaparición Forzada ha señalado en su último comunicado, que en México han desaparecido alrededor de 3 mil personas desde marzo de 2006 a manos de policías federales, el Ejército y la Marina.
De acuerdo con la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), el Ejército es la institución con mayor número de denuncias por violaciones a las garantías individuales, con alrededor de 6 mil casos.
De diciembre de 2006 a diciembre de 2011, la CNDH ha abierto 82 expedientes sobre abusos militares con 33 civiles asesinados; 225 más sometidos a tortura; 20 personas violadas sexualmente (17 mujeres y tres hombres), además de tres desapariciones forzadas.
También están los casos de cinco niños asesinados (tres de ellos de uno, tres y seis años de edad), así como las torturas a las que fueron sometidos otros 10; la violación de dos menores y los abusos sexuales contra otras dos.
En el reporte “Quejas y Recomendaciones” se establece que se comprobó la participación de 252 soldados involucrados en violaciones de derechos humanos, pero sólo 19 fueron condenados. De los 33 asesinatos cometidos por militares sólo siete fueron resueltos, pero los 225 casos de tortura documentados, las 20 violaciones sexuales y las desapariciones forzadas permanecen en la impunidad.
La justicia militar no está dando los resultados que la Secretaría de la Defensa dice; por ejemplo, en estos casos 168 militares fueron exonerados y ninguno de los 19 altos mandos involucrados en asesinatos, torturas y desapariciones forzadas, enfrentó un proceso judicial ni siquiera en la justicia militar.
En su último informe anual presentado en enero pasado, la CNDH informó la muerte de 43 personas ajenas a la delincuencia organizada. Son los daños colaterales perpetrados por las fuerzas del Estado, y señaló que las denuncias contra la Marina han “aumentado exponencialmente” con 997 casos de violaciones a los derechos humanos, que van desde ejecución extrajudicial, torturas y desaparición forzada: “De 20 a 40 quejas que se recibían hace cinco años, ahora se reciben alrededor de 600 sobre temas graves”, dijo el ombudsman Raúl Plascencia Villanueva.
En torno a las desapariciones forzadas de hombres en Nuevo Laredo a manos de la Marina, Amnistía Internacional emitió un comunicado solicitando a Felipe Calderón la presentación con vida de los mismos: “La policía y las fuerzas de seguridad, incluidas unidades del Ejército y la Marina, detienen habitualmente sin orden judicial…”.
Para Rupert Knox, investigador de Amnistía Internacional, el caso de los hombres desaparecidos por la Marina en Nuevo Laredo requiere urgentemente atención: “La negación del involucramiento de la Marina no es adecuada y es evidente que la justificación no es suficiente para deslindarse de una investigación. Se ha emitido una solicitud de información con urgencia porque estas personas podrían estar siendo sometidas a tortura o a algo peor. El caso requiere de una investigación más profunda e inmediata”.
La desaparición forzada de Diego Omar Guillen Martínez de 23 años, trabajador de un puesto de tacos, a manos de miembros de la Armada de México, es uno de los casos incluidos en la denuncia ante la PGR. Su esposa Yadira Alejandro Martínez cuenta que el secuestro ocurrió el 4 de junio del año pasado: “Eran las cuatro de la mañana. Rompieron la cerradura. Entraron a nuestro cuarto y lo sacaron de la casa, junto con mi suegro que estaba en la otra habitación. A mi suegro lo dejaron, pero a mi esposo se lo llevaron. Les dije: ‘¿A dónde los llevan?’ Y uno me contestó: ‘Después vaya a investigar’”.
A Oralia Guadalupe Villaseñor Vásquez, los marinos le dieron 400 pesos para que arreglara la chapa de la puerta principal que le arrancaron al entrar a la fuerza y secuestrar a su esposo José Fortino Martínez Martínez, el 5 de junio del año pasado. Ella y su cuñado Alejandro Gil persiguieron a los marinos y les hicieron fotos y videos para demostrar cómo se llevaron a José Fortino. Las imágenes muestran a los elementos de la Armada de México con los desaparecidos, mientras los mantenían recluidos en el Hotel Santa Mónica.
También en el caso del hijo de María Cruz Camarillo Pérez hay testimonios y pruebas. José Cruz Díaz Camarillo trabajaba en su taller de tatuajes cuando un comando de marinos arribo al lugar y se lo llevaron.
Tanto Yadira como Oralia Guadalupe dicen ya no confiar en las versiones de la Marina y ambas señalan: “¿Confianza de que los vamos a encontrar? Sí claro, pero sólo confiamos en Dios. Estamos orando”.
27 dic 2011
Reportan matanza de civiles en Valle de Juárez; autoridades locales no confirman
Una supuesta matanza de civiles en un poblado de El Valle de Juárez llamado “El Mimbre” fue reportada como versión en redes sociales, pero autoridades locales dijeron no poder confirmar los hechos.
Desde hoy a las 14:00 horas aproximadamente, a través de las redes sociales, se difundió mensaje en el que se alerta sobre un supuesto ataque de un grupo paramilitar al poblado, asentado en el Valle de Juárez, a unos 40 minutos al oriente de Ciudad Juárez y a 10 minutos del destacamento militar apostado en Guadalupe Distrito Bravos.
Marisela Reyes, hermana de la activista Josefina Reyes, asesinada el año pasado en el Valle, fue quien difundió que “comandos armados paramilitares vestidos de militares están disparándole a la gente en el poblado del El Mimbre en el Valle de Juárez y quemando ranchos”, según el activista Gero Fong.
En la denuncia difundida en Facebook, Fong indica que “ella ha puesto la denuncia pero que no se la quieren recibir, porque dicen que se tiene que poner en Ciudad Juárez”.
El mensaje finaliza: “Es urgente movilizarse para ayudar a la gente que en este momento esta siendo masacrada”.
Versiones posteriores indican que “a las 2:00 PM llegaban vehículos no oficiales de agrupaciones armadas al lugar, por la brecha de El Mimbre y por las antenas del Canal 44″.
“No se ha recibido apoyo ni protección, la policía no se movilizó a favor de los pobladores”, según la información divulgada por la red.
Vecinos exigen presencia inmediata autoridades estatales para que les brinden inmediata protección. También se informa que se ha presentado la denuncia pertinente, pero ésta no fue aceptada.
Una fuente de la policía local consultada dijo que se ha recibido de la Secretaría de Gobernación una petición para investigar los hechos, respondiendo a los mensajes que circulan en las redes sociales.
Sin embargo, dijeron, oficialmente no están confirmados aún hechos de violencia en la comunidad.
“Siguen subiendo trocas con gentes armadas al pueblo de El Mimbre, unos vestidos de militar y otros de civil, por la brecha de El Mimbre y por las antenas del Canal 44. La ayuda aún no llega, la policía no hace nada”, indica uno de los mensajes.
La información no ha sido por ninguna autoridad de momento, sin embargo, el mensaje ha cobrado auge dentro de las redes como Facebook y Twitter en #elmimbre.
Marisela es hermana de Josefina Reyes, una activista que fue asesinada en enero de 2010, tras encabezar varias protestas contra presuntos abusos de soldados mexicanos en el Valle de Juárez, una de las áreas afectadas por la violencia del narcotráfico.
Los ataques en contra de su familia no han cesado desde entonces: su hermano Rubén fue asesinado por desconocidos en agosto de 2010 y apenas la semana pasada fueron localizados los cadáveres de otros dos hermanos (María Magdalena y Elías) y una cuñada que habían sido reportados como desaparecidos semanas antes.
La casa de la madre de Josefina fue incendiada mientras realizaba protestas para exigir la localización de sus dos hijos y su nuera Luisa.
Reportan ciudadanos, a través de su cuenta en Twitter, que en El Mimbre, Chihuahua, se ha dado una matanza a pobladores de esa región, donde hombres armados (algunos ataviados con uniforme militar y otros de civil) le disparan a los pobladores y queman casas, tomando en su poder esa localidad mexicana.
con información en twitter: HT #elmimbre
Acusan a ejército de robar y torturar a menores en municipio indígena de Guerrero

Fecha: diciembre 27, 2011 - 12:12
Unos 50 efectivos del 48 Batallón de Infantería del Ejército incursionaron de forma violenta en la comunidad El Carmen, municipio de Xochistlahuaca, donde saquearon casas, golpearon a los habitantes y destruyeron cultivos, derribaron puertas, detuvieron a un joven y torturaron a un indígena menor de edad, supuestamente en busca de armas, denunciaron habitantes del poblado.
El comisario municipal, Ángel Maceda Navarrete, explicó que los hechos ocurrieron a la una de la madrugada del miércoles 21 de diciembre, apagaron las luces de la comisaría del pueblo y se metieron a las casas, entre ellas, la de la señora Lucina Salazar Ramírez donde golpearon la puerta hasta que la tumbaron y también dañaron una parte de la lámina.
Su hijo, Luis Maceda Salazar, de 24 años, fue detenido por los militares y trasladado a Acapulco. sus familiares sólo saben que está en Acapulco detenido, en el Ministerio Público federal pero desconocen los motivos.
A esta vecina, continuó el comisario, “no sólo le robaron 52 mil pesos, sino que torturaron a uno de sus nietos, de 13 años, con una bolsa de plástico que le colocaban en la cabeza, y luego lo metían en una pileta de agua en una casa deshabitada, y le preguntaban dónde estaban las armas”.
Los soldados revisaron toda la casa donde causaron destrozos, tiraron muebles, camas, y se robaron 52 mil pesos que tenía guardados la señora Lucina porque había vendido un terreno, señaló el comisario.
Con el ruido que hacían los soldados, el joven Donaldo Maceda Ramírez de una casa cercana se asomó para saber qué sucedía pero al verlo los militares también lo golpearon “le pusieron el pie en la nuca, le dijeron que lo iban a matar; les contestó que no tenía nada que ver pero lo golpearon, le dijeron que se despidiera de su carrera porque se lo iba a llevar la chingada”.
El joven Donaldo Maceda presentó una queja en la Codehum contra los soldados por la agresión que recibió, que quedó asentada con el número 726/Codehum-crch/084/2011-11. Donaldo estudia en Chilpancingo y estaba de vacaciones en su casa, dice el comisario.
Indicó que los soldados preguntaban por otros habitantes del pueblo, como su hermano Santiago Maceda, y Filogonio Díaz, a quienes no encontraron, por lo que dijo que hay temor entre la población. El comisario negó que haya armas en el poblado.
Ayer acudieron a Chilpancingo para denunciar los hechos ante la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (Coddehum) y pedir su intervención para que se sancione a los militares y se den garantían a los habitantes de El Carmen, comunidad ubicada a unos 60 kilómetros de Ometepec.
26 dic 2011
La violación sexual, método de tortura castrense
Foto: AP / Guillermo Arias
La denuncia presentada por Miriam Isaura López Vargas ante la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas (Fevimtra) es contundente, pues documenta que los abusos sexuales por parte de militares están previstos en un manual de tortura del Ejército. Lo mismo sostiene la abogada Silvia Vázquez Camacho, integrante de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, quien incluso se lanza contra el gobierno federal porque, dice, su discurso sobre el respeto a los derechos humanos simplemente es falaz.
MÉXICO, D.F. (Proceso).- La violación sexual a mujeres como método de tortura sigue siendo una práctica recurrente entre los miembros del Ejército, según la denuncia presentada en la Procuraduría General de la República (PGR) y ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) por una mujer de Ensenada, Baja California.
El jueves 15, el mismo día que el secretario de Gobernación, Alejandro Poiré, encabezó el “acto de reconocimiento de responsabilidad del Estado mexicano” ordenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso de Valentina Rosendo Cantú, la indígena guerrerense que en 2002 fue objeto de abuso sexual por elementos del Ejército, Miriam Isaura López Vargas presentó su querella en la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas (Fevimtra).
Su denuncia va dirigida contra soldados de la II Región Militar de Baja California y funcionarios de la PGR “por actos de tortura física y psicológica, entre ellos la violación sexual”. Los hechos, asegura, ocurrieron en las instalaciones castrenses de esa entidad en febrero pasado.
El jueves 15 Poiré afirmó que el agravio a Valentina Rosendo era uno de esos “casos aislados que no representan la política del Estado mexicano”. Y Miriam Isaura, de 28 años, dio los detalles de las vejaciones que sufrió ante la agente del Ministerio Público de la Fevimtra, Jazmín Mendoza Sánchez.
Dijo que fue detenida por soldados que la torturaron y abusaron sexualmente de ella, y tras amenazarla la obligaron a declarar en contra de 10 integrantes del 67 Batallón de Infantería, a quienes la justicia militar acusó de recibir dinero del crimen organizado para dejar pasar cargamentos de droga.
Miriam relata que permaneció 80 días en el Centro Nacional de Arraigo de la Ciudad de México y que el 26 de abril fue trasladada al Centro de Readaptación Social (Cereso) de Ensenada, para ser procesada por delitos contra la salud en su modalidad de posesión de mariguana con fines de comercio. El 1 de septiembre pasado el juez décimo de Distrito, José Neals André Nalda, la absolvió de los cargos.
De los abusos sufridos por Miriam en los cuarteles militares de Ensenada y Morelos, en Tijuana, la CNDH tomó nota en marzo pasado, cuando el marido de la detenida, Alfonso Ladrón de Guevara Bravil, relató su caso a la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH). La organización pidió el apoyo del ombudsman nacional para que documentara la queja.
Una vez libre, Miriam, quien había decidido olvidar el agravio, se sintió amenazada nuevamente por militares, según cuenta a Proceso:
“Desde los primeros días de diciembre he visto a militares rondar por mi casa; un día llegaron unos soldados armados en un carro militar a tocarme la puerta y a gritarme que saliera. Tengo mucho miedo, porque cuando me obligaron a señalar a militares, dos de ellos me amenazaron delante de los agentes del MP. Me dijeron que cuando salieran iban a ir por mí y por mi familia; temo por mis hijos y por mi esposo.
“Mi miedo es grande desde antes de que me detuvieran. Yo mandé un correo a la Sedena para denunciar a un coronel que estaba en el retén Loma de Oro, porque era muy prepotente conmigo cuando pasaba por ahí. Creo que de ahí viene todo.”
Para Silvia Vázquez Camacho, abogada de la CMDPDH, el caso de Miriam López Vargas “es una prueba de que la violación sexual como mecanismo de tortura está legitimada por el Ejército y que ese es su método de investigación”.
Peor aún: “Lo que le ocurrió a Miriam demuestra lo que le ocurre a las personas que tienen el valor de denunciar los abusos de los militares”.
Los primeros acosos
El 10 de enero último, semanas antes de que la detuvieran, Miriam Isaura López envió un correo electrónico a la cuenta atn.ciudadana@mail.sedena.gob.mx para denunciar a elementos del 67 Batallón de Infantería y a su responsable, un coronel del que, dice, nunca supo su nombre:
“Me siento acosada por el personal que labora en ese puesto de control, continuamente he recibido amenazas por parte de dicho personal, porque según me tienen de consigna por orden de dicha persona (el coronel)”, quien le decía que ella era narcotraficante. El día 24 de enero la Oficina de Atención Ciudadana de la Sedena informó a Miriam que había iniciado “una investigación para resolver lo que conforme a derecho proceda”.
La abogada Vázquez Camacho insiste: “El caso de Miriam refleja que el Ejército ha ido intensificando sus métodos de tortura, por lo que la CMDPDH, la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste y la CNDH han documentado un patrón de tortura en instalaciones militares desde 2009”.
Ese patrón, que consiste en golpes, intentos de asfixia con bolsa de plástico, intentos de ahogamiento por ingesta de agua, toques eléctricos y amenazas de muerte a los detenidos, es descrito a detalle en la recomendación 87/2011 de la CNDH publicada el martes 20.
La abogada señala que desde 2009 ambas organizaciones han documentado siete casos de tortura en instalaciones militares de Tijuana, Ensenada, Mexicali y San Felipe, Baja California, y que representan al menos 52 víctimas. En todos los casos, dice, “hay evidencias de que los tormentos fueron atestiguados y solapados por agentes del MP federal y castrense, así como personal del servicio médico militar”.
El nombre de Miriam López Vargas fue mencionado por primera vez el 11 de febrero pasado en el diario Reforma en una nota en la que se informaba que había sido detenida por soldados en el retén de La Loma al “intentar transportar cinco kilos de mariguana”.
Diez meses después de su detención, el jueves 15, Miriam dio su versión a la agente de la Fevimtra. Declaró que aproximadamente a las 10:30 de la mañana del 2 de febrero de 2011, mientras transitaba en su vehículo por calles céntricas de Ensenada, fue abordada por dos hombres armados, vestidos de civil y con pasamontañas, quienes descendieron de una camioneta Silverado blanca.
Según la denuncia penal que interpuso ante la Fevimtra, de la que Proceso tiene copia, Miriam fue obligada a pasarse al asiento trasero, donde uno de los hombres le cubrió los ojos con vendas; y cuando ella gritó para llamar la atención, le colocó una pistola en la sien derecha y la amenazó con volarle la cabeza.
Dijo que fue trasladada a las instalaciones del cuartel militar de Ensenada, donde al tratar de defenderse de sus agresores, uno de ellos, al que identificó como Eduardo Villarreal, le cortó la muñeca izquierda con un cuchillo. Poco después la trasladaron al cuartel Morelos, de Tijuana, donde permaneció hasta el 9 de febrero, donde fue torturada con el patrón tradicional mencionado en líneas anteriores.
En su denuncia, Miriam relató que se desvaneció en dos ocasiones y que fue asistida por una mujer vestida de militar, a quien pudo reconocer porque le quitó la venda de los ojos.
La tortura
En el certificado médico integrado en el expediente que se le siguió a Miriam López Vargas aparece una nota firmada por la doctora Eva Lorena Rodríguez Hernández, médico de la II Región Militar, que instruye la utilización del salbutamol porque la víctima “padecía asma desde los cuatro años”. Eso es mentira, comenta la entrevistada.
También expone que perdió la noción del tiempo por estar vendada de los ojos. Aunque recuerda que los primeros días llegaron a las instalaciones militares la defensora de oficio Sayda Rafaela Román López y María Dolores Moreno Calderón, así como un agente del MP de apellido Nieto –“quien padece vitíligo”; los tres la obligaron a firmar documentos sin que pudiera leerlos, mientas otras personas le tomaron huellas dactilares y fotografías.
Después de los abusos, Miriam fue llevada ante Nieto y Román López, quienes, dice, le mostraron fotos de militares con sus nombres y le entregaron un texto que tenía que aprenderse para inculpar a 10 militares a quienes presuntamente les había entregado dinero para pasar droga por el retén Lomas de Oro.
Miriam fue confrontada con los soldados. Recuerda que en cada declaración la obligaban a firmar documentos. Dos de los inculpados la amenazaron; le dijeron que si los acusaba, cuando salieran libres la iban a buscar, según declaró ante la Fevimtra.
Relató también que los militares la videograbaron para que repitiera un texto autoinculpatorio: “Si me equivocaba, me pegaban en la parte de atrás de la cabeza”; también le mostraban fotos de sus hijos y de su esposo para amedrentarla.
El 26 de abril, luego de 80 días de arraigo, Miriam fue trasladada a Tijuana y de ahí a Ensenada, donde fue puesta a disposición del Décimo Juzgado de Distrito acusada de transportar cinco kilos de mariguana, cargos de los que fue absuelta.
La versión de los militares no concordaba con un parte informativo del Centro de Control, Comando, Comunicación y Cómputo de Ensenada (C4), presentado por la defensa de Miriam. El documento tenía información de ciudadanos que observaron cuando fue detenida.
Miriam creyó que todo había terminado cuando recuperó su libertad y decidió no denunciar a los militares que la agredieron. Pero cambió de parecer cuando familiares de los soldados a los que ella presuntamente implicó y que fueron procesados en el fuero castrense comenzaron a intimidarla.
Pero lo que la decidió a presentar su denuncia ante la Fevimtra fue la presencia de una camioneta blanca similar a la que usaron sus aprehensores en las inmediaciones de su domicilio. El clímax llegó el martes 6, cuando soldados armados a bordo de un vehículo militar azotaron la puerta de su casa y le gritaban que saliera.
“Entendí que si quería proteger a mi familia no podía quedarme callada, que no era justo lo que hicieron conmigo y que no quería que otra mujer sufriera lo que a mí me pasó”, dice Miriam.
En su denuncia, firmada también por la psicóloga Daniela Michelle Cisneros Vargas, de la Procuraduría de Víctimas del Delito, Miriam pide a la Fevimtra “que se garantice mi seguridad correspondiente al caso, a fin de que garanticen mi integridad y la de mi familia”; también, que se actúe en contra de los funcionarios mencionados en su declaración y quienes resulten responsables.
Miriam López expone: “Quiero que se limpie mi nombre, porque me tacharon de narcotraficante y se demostró que no es cierto, pero ante todo quiero justicia, que castiguen a quienes abusaron de mí y que ya no vuelvan a molestarme”.
Y Silvia Vázquez Camacho, la abogada de la CMDPDH, insiste: “Una vez más se demuestra en el caso de Miriam que el abuso sexual sigue formando parte del manual de tortura del Ejército”.
24 dic 2011
En 21 meses, 74 mil denuncias ante el Ejército
El nivel de confianza ciudadana se catapultó con el esquema Nosotros sí Vamos; así, en ciudades como Monterrey y Lázaro Cárdenas comenzó a haber reportes anónimos de actos ilícitos cuando antes no se hacían.
México • El nivel de confianza ciudadana en el Ejército aumentó en los 21 meses recientes, gracias al esquema Nosotros sí Vamos, impulsado por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).
A partir de que el Ejército prometió atender cada una de las denuncias contra el crimen organizado, para lo cual ofreció confidencialidad y la facilidad de hacerlo por internet, ha recibido 122 mil 125 reportes en todo el país.
De esos, en el periodo comprendido de 2006 al primer trimestre de 2010, la Sedena tenía registradas más de 47 mil 703 denuncias anónimas.
Sin embargo, de marzo de ese año hasta el 1 de diciembre pasado, es decir, en 21 meses la cifra fue de 74 mil 422, es decir, un aumento de 56 por ciento.
Mandos militares dijeron a MILENIO que las denuncias más recurrentes son por la presencia de hombres armados, tráfico de drogas y la instalación de casas de seguridad. “Se logró permear en la confianza de la población hacia las fuerzas armadas a nivel nacional”, dijeron.
El reporte puntualiza que en medio del recrudecimiento de la violencia en entidades como Nuevo León, Tamaulipas y Michoacán, la población optó por delatar de manera anónima a los delincuentes.
Precisamente el municipio neoleonés de Escobedo es donde más denuncias se han hecho, mientras Monterrey revirtió el registro de cero denuncias que tenía en 2010, al igual que el puerto michoacano de Lázaro Cárdenas, considerado uno de los principales centros de operación de La Familia.
Mientras, Ciudad Juárez, una de las urbes más peligrosas y en la que existe una disputa entre los cárteles de Juárez y de Sinaloa, apenas registra 23 quejas interpuestas ante militares, sólo tres más de las que había el año pasado.
El documento de la Sedena señala que la tendencia de las denuncias anónimas, que asume como una herramienta de gran utilidad, mantiene un “vertiginoso” ascenso durante la presente administración en las 12 regiones castrenses en las que está divido el territorio nacional.
De acuerdo con el informe de la Defensa Nacional, el mayor número de reportes ciudadanos corresponde a Tamaulipas con 17 mil 947, entidad en la que el cártel del Golfo y Los Zetas disputan el control del tráfico de drogas hacia Estados Unidos.
De ese total, 14 mil 134 quejas se presentaron en Reynosa, 2 mil 433 en Matamoros y mil 380 en Nuevo Laredo, municipios que integran la denominada Frontera Chica, que es una de las rutas clave para el trasiego de droga y donde se libra una guerra entre los antiguos aliados.
En Nuevo León, donde también operan ambas organizaciones criminales, la cifra llegó a 17 mil 870 denuncias, aunque Escobedo concentra 16 mil 778.
El cuartel general de la Cuarta Región Militar, con sede en Monterrey, ciudad que este año vivió uno de los mayores episodios de violencia contra la población civil con el incendio del casino Royale que dejó 52 muertos, tiene mil 92 denuncias.
Autoridades de la Sedena comentaron que se trata de un caso emblemático en que los repor-
tes eran nulos, pues hasta el 1 de marzo de 2010 “había cero denuncias” en ese cuartel.
Una situación similar ocurrió en Lázaro Cárdenas, Michoacán, donde tampoco había ninguna denuncia y ahora hay 39 en la guarnición militar instalada en ese puerto.
La capital Morelia, a través de su cuartel general de la 21 Zona Militar, ha recabado 5 mil 48 reportes de actividades ilícitas en esta región donde operaba La Familia, cuya escisión actualmente se hace llamar Los Caballeros Templarios, luego de la caída y muerte de algunos de los líderes de la organización criminal.
El cuartel de Guadalupe, Zacatecas, tiene 7 mil 125 denuncias, mientras que el de San Luis Potosí 2 mil 882. Minatitlán, en Veracruz, que se caracterizó este año por la aparición de decenas de ejecutados por parte de los denominados Matazetas,recabó 2 mil 579 delaciones y El Lencero mil 361.
El impulso
Aunque se trata de un esquema impulsado por la Sedena en las 12 regiones militares al inicio del sexenio, el general de división Sergio Aponte Polito catapultó en 2008 la difusión del sistema de denuncia anónima con una frase: “Tenga usted la seguridad de que nosotros… sí vamos”.
Al 1 de diciembre de 2011, la dependencia recabó un total de 122 mil 125 reportes sobre actividades ilícitas, de las que 96 mil 705 se presentaron mediante correos electrónicos y números telefónicos de los cuarteles y guarniciones.
Mientras 25 mil 420 se recibieron en el sistema Línea de Denuncia Ciudadana que incluye el número telefónico gratuito desde cualquier parte del territorio nacional 018008324771 y el correo denuncia.sdn@mail.sedena.gob.mx.
Según datos de la Sedena, al 1 de marzo de 2010 se registraron 47 mil 703 denuncias a nivel nacional y para el 1 de marzo de 2011 el número llegó a 86 mil 796 previos.
El 10 de marzo de 2009, el Ejército abrió por primera vez la línea telefónica con cobertura nacional para que de manera anónima y gratuita la ciudadanía denuncie hechos o personas relacionadas con el narcotráfico y la delincuencia.
“La indolencia, la complicidad o en el mejor de los casos la insensibilidad, obstruyen y limitan la justicia”, sostuvo entonces el instituto armado. Para los militares “la denuncia ciudadana es el instrumento auténtico y legal que eleva considerablemente los resultados positivos en esta lucha que afecta a la juventud y al pueblo de México”.
Incautan 229 toneladas de químicos
••• El gobierno federal ha decomisado durante 2011 más de mil toneladas de precursores químicos que ingresaron por las aduanas del país y presuntamente estaban destinadas a los cárteles para la elaboración de drogas sintéticas.
De acuerdo con un diagnóstico de la Secretaría de Seguridad Pública federal, el tráfico de este tipo de drogas ha cobrado un auge que representa un mercado potencial de 53 millones de consumidores en el mundo, sólo detrás del de marihuana.
Los narcotraficantes se han inclinado a la producción de estos narcóticos debido a que las rutas para su trasiego son más cortas y la materia prima necesaria para su producción es en muchos casos legal y de fácil acceso.
La Marina Armada de México informó ayer que fueron aseguradas más de 229 toneladas de monometilamina en el puerto de Lázaro Cárdenas, Michoacán. El origen de los contenedores es del Puerto de Shangai, China y tenían como destino final el Puerto Quetzal, Guatemala. La sustancia química asegurada fue puesta a disposición del agente del Ministerio Público de la Federación. (México. Ignacio Alzaga)