17/08/2007

AMNESIA DE JUSTICIA.....

El lunes 3 de mayo de 1993 cerca de un canal de riego, fue hallado el cadáver de una mujer. Su cuerpo estaba boca abajo, el short que vestía le fue bajado hasta las caderas, igual que la pantaleta. Era de tez morena y de cabello oscuro. Estaba descalza, sin tierra en los pies, por lo que pudo ser asesinada en otro lugar y luego llevada al sitio donde se le abandonó, un paraje ubicado por el Camino a Ortiz Rubio, junto a la colonia Satélite de Ciudad Juárez, Chihuahua. Según la autopsia, murió un día antes estrangulada y presentaba golpes en el rostro y en el abdomen. Tenía entre 30 y 35 años de edad y cinco meses de embarazo.

No se le identificó.Más de 14 años han pasado desde el homicidio de aquella mujer y las esperanzas de hallar a los culpables se han desvanecido bajo la sombra de la prescripción del delito. Toda una vida borrada de tajo por alguien quien decidió que su existencia no valía la pena. Luego de este homicidio vinieron cientos más, hablar del número total de ellas resulta tan difícil como tratar de describir el dolor e impotencia de sus familiares.

Sufrimiento y llanto que poco a poco ha sido olvidado por quienes prometieron una y otra vez dar con los asesinos.Tal parece que la preocupación sólo invade a los políticos, funcionarios, líderes sociales, candidatos y dirigentes cuando hay que hacerse de votos, dinero y simpatías, y cuando se obtiene lo que se buscaba, se deja botado el traje de “lamentación, cólera y búsqueda de la verdad”.

Para todos ellos ha sido fácil desprenderse de “LAS MUERTAS DE JUÁREZ”, pero para los hijos, padres, hermanos, esposos, tíos, abuelos y amigos es imposible dejar de llorar cada noche por sus mujeres asesinadas y la perpetua duda del porqué de su homicidio los perseguirá por siempre… hasta que alguien encuentre a los culpables.Al rendir su tercer informe, la comisionada para Prevenir y Erradicar la VIOLENCIA contra las Mujeres en Ciudad Juárez, Guadalupe Morfín Otero afirmó algo muy cierto, “la solución de la violencia no está sólo en manos de este organismo. Ojalá con esa misma intensidad el asunto fuera percibido por todos los involucrados”, y al tomar protesta sentenció: “para atender una situación que se gestó por lo menos a lo largo de dos décadas, hace falta mucho más tiempo […] No se deshace el tejido social en un día ni se reconstruye en otro.” Y pese a sus advertencias, hoy se avizora la extinción de su Comisión.

Si bien es cierto que la propia Morfín Otero aceptó que la Comisión a su cargo, así como la ya extinta Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Relacionados con los Homicidios de Mujeres no debía perpetuarse, hoy no deja de sentirse un vacío e impotencia ante las intenciones del Gobierno Federal de desaparecerla.Ciudad Juárez debe dejar de ser para sus gobernantes y dirigentes una “piedra en el zapato” y debe convertirse en una cruda realidad la que hay que enfrentar. “Más que el esfuerzo de una institución, se requiere un esfuerzo de Estado, donde todos, poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, locales y federales, hagan lo que les corresponde.

Y que todo vaya encaminado hacia el gran perdón que sólo fluye cuando se han abierto las avenidas de la verdad y de la justicia”, afirmó Morfín Otero.Ciudad Juárez no aguanta un descuido más, no soporta una nueva vida rota. La ciudad de “Las Muertas” no debe ser escenario de disoluciones, sino de unión. El lugar donde los sueños de cientos de mujeres se han roto merece sumas y no restas. El esfuerzo y trabajo de la Comisión para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres debe dar lugar a un Instituto con facultades bastas para cuidar a sus mujeres, con el auxilio y voluntad de todas y todos los que queremos una realidad distinta. Ciudad Juárez no soportará un nuevo olvido… sus “muertas” y vivas, tampoco.


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