03/04/2009

Chiapas: guardias golpean y encierran a reportero en un hospital

Cubría la muerte por negligencia de una paciente

México DF, 2 abril 09 (CIMAC).- Gerardo Flores Rodríguez, reportero de Diario del Sur y de la estación de radio Exa, fue privado de su libertad y golpeado por guardias de seguridad privada cuando cubría la muerte por negligencia de una paciente en un hospital público, el pasado jueves 26 de marzo en Tapachula, Chiapas, al sureste de México, informó el Centro de Periodismo y Ética Pública (CEPET).

De acuerdo con el periodista, la mañana del jueves 26 de marzo cubría una noticia sobre la paciente Blanca Estela López Gamboa, a quien le colocarían un marcapasos en el hospital federal Ciudad Salud, intervención quirúrgica que no realizó debido a un parto de labores del personal.

En la noche del mismo día los familiares de López Gamboa se comunicaron con el reportero para informarle que la paciente había fallecido por falta de atención médica. Flores Rodríguez se trasladó al hospital para cubrir la noticia.

“Busqué al encargado de prensa del hospital, pero no lo encontré. Me puse a tomar fotos y cuando me iba, se acercaron los huelguistas y preguntaron por qué tomaba fotos. Les mostré mis credenciales de reportero, me impidieron el paso y me dijeron que borrara las fotos. Yo me negué”.

Flores Rodríguez aseguró que los trabajadores ordenaron a un guardia de seguridad que no lo dejara salir y el vigilante colocó un candado en la puerta principal y estuvo retenido en las instalaciones del hospital cerca de una hora, por lo que llamó a su jefe y a una patrulla.

“Estaba esperando a la patrulla --que nunca llegó-- cuando se me acercaron cinco vigilantes del hospital y me dijeron que no podía permanecer ahí. Les dije que yo quería irme, pero no podía porque la puerta tenía candado. Uno de ellos me jaló y me gritó: ‘Te estoy diciendo que te largues’.

“Intenté tomarle una foto y eso lo enfureció. Los policías se me echaron encima y me golpearon con sus toletes en varias partes del cuerpo. Me lastimaron el cuello al arrebatarme la cámara. Me la quitaron junto con mis lentes y mi celular”.

El reportero fue liberado cuando llegó su jefe con patrullas y reporteros de otros medios de comunicación. Sus pertenencias le fueron devueltas, pero sus agresores borraron de su cámara las fotografías que había tomado.

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