24/06/2011

Ejidatarios de Montes Azules idearon proyecto que preserva el ambiente



Dio Semarnat a Sectur permiso que por años negó a indígenas

Edificaron cabañas y rutas para guiar a visitantes; el plan federal está detenido

Hermann Bellinghausen
Enviado
Periódico La Jornada
Viernes 24 de junio de 2011, p. 20

Ocosingo, Chis., 23 de junio. La expansión de infraestructura turística en comunidades indígenas y áreas naturales es cada día más activa. En las consideraciones gubernamentales y de los inversionistas privados prevalecen lo funcional en los proyectos y la atracción de divisas, sin considerar la viabilidad misma de los pueblos bajo ese nuevo régimen económico y laboral, así como el contradictorio hecho de que la explotación turística incrementa el riesgo para riquezas naturales que, si existen aún, es por encontrarse fuera de las rutas turísticas.

Hoy ya no se habla de ecoturismo. El nuevo concepto es geoturismo. Como explicaba en días pasados la subsecretaria de promoción de la Secretaría de Turismo de Chiapas, Mónica Véjar Corona, para desarrollar lo nuevo (el geoturismo y el turismo de aventura) debemos generar estrategias para distribuir y promover las líneas de acción, que son la integración de productos turísticos, su comercialización y profesionalización de prestadores turísticos.

Se trata, pues, de productos. Del mismo modo, convertir en mesero o cuidacoches a un campesino es crear empleos. El pasado día 15, la funcionaria definía el geoturismo como una nueva tendencia para viajar, con la que se genera una marca territorial, y la entidad cuenta con la geografía, la cultura, artesanías, gastronomía, tradiciones y estilo de vida que son los principales puntos que se deben reunir para formar parte de la lista a escala internacional en la materia. Declaró también a la prensa local que se elabora un mapa de turismo que será avalado por National Geographic.

Un caso ilustrativo de las nuevas proyecciones del gobierno federal, operadas por el estatal, es el ejido Emiliano Zapata (Ocosingo), en los bordes de Montes Azules, donde el río Perlas se une al Jataté, y la laguna de Miramar resulta accesible desde fuera de la reserva de la biosfera, la cual comienza precisamente allí. En 1999, los ejidatarios construyeron seis cabañas en la sede del ejido, a cinco kilómetros de Miramar, y fundaron la Sociedad de Ecoturismo de Zapata Laguna Miramar, hoy con 125 integrantes que representan a la mayoría.

Evitan destrucción y cacería furtiva

La sociedad tiene presidente, secretario y tesorero; el resto de socios se turna para labores de vigilancia y guías de turistas. Llevan pequeños grupos de viajeros por rutas establecidas. Un aspecto positivo de la vigilancia permanente de la laguna es que evita la destrucción y la cacería furtiva.

La experiencia mostró que los turistas prefieren acampar en la laguna. Por ello, después de inauguradas las cabañas en 2002, los indígenas solicitaron a la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) y a la Secretaría de Medio Ambiente (Semarnat) la instalación de otras cabañas en las inmediaciones de la laguna. Los ejidatarios refieren que la autorización fue negada reiteradamente por Semarnat, con el argumento de la importancia de la laguna para la conservación ambiental. De igual modo, los habitantes de Zapata pidieron un camino saca cosechas para acceder a sus parcelas y potreros, y para el ingreso de turistas cruzando el río Perlas. La solicitud tampoco fue aceptada por Semarnat, con los mismos argumentos.

El rechazo se sostuvo por años. De pronto, a decir de los ejidatarios, en 2010 llegó la respuesta. La Sectur les informó que el proyecto era viable, mas no con las modestas características que ellos planteaban, ni sería administrado por los ejidatarios. El proyecto autorizado consistiría en la construcción de un gran complejo hotelero en un área de 40 mil metros cuadrados, concesionados por los ejidatarios por un periodo de 30 años, a poco más de un kilómetro de Miramar, con una inversión inicial –pública y privada– de 22 millones de pesos, según se dijo a los indígenas.

Sectur ofreció crear fuentes de empleo, pavimentar las calles del poblado, hacer el camino solicitado, arreglar el drenaje y las casas para una mejor presentación a los turistas y, con el tiempo, remodelar la primaria y la secundaria. Asimismo, anunciaron que los turistas llegarían en grandes grupos en paquetes todo pagado.

Sin embargo, por la división en el seno de la comunidad (y más puntualmente, por las posiciones en contra), los ejidatarios reportan haber tenido complicaciones con la gente de Sectur, y el proyecto quedó suspendido, no se sabe por cuánto tiempo.

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