04/06/2011

Incapacidad para atender demandas de los jóvenes



Fernando Camacho Servín
Periódico La Jornada
Sábado 4 de junio de 2011, p. 2

Al llamar a los jóvenes a unirse a la Policía Federal, el presidente Felipe Calderón en realidad está admitiendo que el Estado no tiene capacidad para brindarles espacios suficientes en las universidades públicas, y nuevamente opta por ensalzar de forma acrítica a las fuerzas de seguridad, en vez de profesionalizarlas en serio.

Así lo advirtieron activistas de derechos humanos, quienes lamentaron que el gobierno haya reiterado un discurso belicista lleno de triunfalismo, y en cambio se niegue a corregir los excesos y crímenes en los que han incurrido diversos cuerpos policiacos, como en el caso de las mujeres violadas en San Salvador Atenco.

José Rosario Marroquín, director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, consideró que la invitación del mandatario a los jóvenes debería haberse referido a participar en las carreras civiles, no en la policía. Esperemos que esto no esconda el hecho de que no puede abrir más espacios en las universidades, a una incapacidad para atender las demandas de los jóvenes.

En vez de dedicarle metáforas ininteligibles a las fuerzas de seguridad, al comparar su labor con un sacerdocio cívico, Calderón debería profesionalizar todas las policías del país, y darle incentivos a sus agentes para superar vicios históricos como la corrupción, dijo.

Mientras sólo se tomen medidas efectistas y publicitarias, se seguirán descuidando aspectos importantes de seguridad pública, y ésta va a continuar en manos del Ejército, advirtió Marroquín. Al mismo tiempo, sigue sin atenderse la demanda de que las policías sepan cómo ejercer la fuerza, ya que abusos como los ocurridos en San Salvador Atenco siguen en la total impunidad.

Por su parte, Adrián Ramírez, presidente de la Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos, indicó que es un agravio más haber instituido el Día del Policía, y además hacerlo en medio de arengas que mezclan la religión con las fuerzas armadas, lo que nos recuerda al fascismo italiano y alemán.

Aunque admitió que es necesario tener cuerpos de seguridad profesionales y capacitados, “es lamentable que el ‘presidente del empleo’ sólo pueda ofrecer a los jóvenes que entren en la policía, en vez de desarrollar sus potencialidades en carreras civiles. Es una exaltación y una apología de la violencia institucionalizada”, deploró.

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