09/08/2010

Sólo la SIEDO puede corroborar si la persona ultimada era el líder del cártel de Sinaloa

Cuando peritos llegaron a recoger el cuerpo de Nacho Coronel, ya habían limpiado todo

Gustavo Castillo, Georgina Saldierna y La Jornada Jalisco
Periódico La Jornada
Lunes 9 de agosto de 2010, p. 8

La Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) y los militares que participaron en el operativo son los únicos que supieron lo que pasó la tarde en que fue abatido de seis tiros Ignacio Nacho Coronel Villarreal el pasado 29 de julio.

Las autoridades de Jalisco levantaron el cuerpo del narcotraficante 15 horas después del supuesto enfrentamiento y nunca localizaron ni tomaron conocimiento del cadáver del soldado que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) informó que había muerto en la refriega.

Lo que sí ha trascendido es que antes de que iniciara la acción castrense, en la zona se cortó el suministro de agua y el servicio telefónico, y se estableció un cerco que impidió el paso a cualquier autoridad distinta a la federal al fraccionamiento Colinas de San Javier.

Asimismo, los registros de que dos de los seis tiros que recibió el líder del cártel de Sinaloa fueron expansivos y mortales de naturaleza quedaron en manos de la SIEDO, al igual que las imágenes con las cuales se corroboró su identidad, revelaron autoridades militares y de la Procuraduría General de la República (PGR).

Los funcionarios entrevistados narraron que las autoridades locales fueron limitadas al mando militar, a grado tal que cuando los peritos ingresaron a recoger el cadáver de Coronel Villarreal la SIEDO ya había limpiado todo. Ya habían recorrido el lugar, fijado la escena del crimen y hasta habían cateado la residencia localizada en calle Paseo de los Parques, número 3435.

Nadie más que los militares, los fiscales de la SIEDO y el personal forense de Jalisco tuvieron acceso a los restos mortales. Nadie más que ellos obtuvieron imágenes y muestras genéticas. Se pactó un acuerdo de secrecía para evitar filtraciones de información o imágenes de lo sucedido. Y nadie, aparte de las autoridades federales, conocería el resultado de lo investigado. El caso de Arturo Beltrán Leyva pesó en el ambiente”.

Con la solicitud de mantener en el anonimato la identidad de las fuentes, se logró conocer que la detención de dos supuestos sicarios en la zona de Zapopan a manos de militares, la noche del 28 de julio, desató el operativo contra Nacho Coronel. Sin embargo la identidad y ubicación de los hombres capturados abordo de una camioneta y en posesión de armas no se ha dado a conocer.

Para el 29 de julio el operativo militar estaba en marcha y la muerte de Coronel Villarreal corrió como reguero de pólvora entre las autoridades de los tres niveles de gobierno, pues el presidente Felipe Calderón tendría un acto en la perla tapatía y se esperaba el anuncio en voz del mandatario.

Sin embargo, fue la Sedena la que informó en conferencia de prensa en la ciudad de México, que supuestamente Coronel Villarreal murió enfrentando a los militares que participaron en el operativo, y que en su intento de fuga abrió fuego matando a un soldado e hiriendo a otro.

De los soldados baleados nada se informó después. Ni siquiera su nombre, ya que por razones de seguridad, se dijo, se resguardaban sus identidades y con ello se evitaba que sus familias pudieran ser agredidas, como ocurrió con los parientes del marino Melquisedet Angulo Córdoba, quien murió durante el enfrentamiento con Arturo Beltrán Leyva en Cuernavaca, Morelos, el 15 de diciembre de 2009.

La información recabada refiere que Coronel Villarreal, El Rey del Hielo, cayó abatido de seis tiros. Dos de ellos eran de munición expansiva. Uno entró por encima de un hombro, le destrozó el omóplato, siguió hasta el pecho y allí se floreó. Otro disparo ingresó por un costado y le destrozó un pulmón. Los dos tiros eran mortales de necesidad, según establecieron peritajes realizados por la SIEDO. Otros cuatro disparos también hicieron blanco.

Según los entrevistados, el cadáver era reconocible. Seguía teniendo el mismo rostro que durante años habían difundido las autoridades y hasta mantenía la barba de candado que las imágenes oficiales mostraban en los archivos de los más buscados.

Pero nadie más que un pequeño grupo de funcionarios asignados por las autoridades locales y los de la SIEDO tuvieron acceso al cuerpo y los peritajes. De todo ello no se dejó constancia para la Procuraduría de Justicia de Jalisco. Todo lo resguarda la PGR.

La muerte de Nacho Coronel, ocurrió en medio de rumores que corrieron entre autoridades federales, de que había molestia de Coronel Villarreal porque Joaquín El Chapo Guzmán Loera había autorizado que integrantes del cártel de La Familia enviaran 300 hombres para operar al servicio del de Sinaloa.

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