30/08/2011

Rechaza la definición de terrorismo para el atentado cometido en el casino Royale



Ante la violencia, Narro llama a no cometer el delito del silencio

Una de las estrategias primarias para combatir este problema es la educación: Baltasar Garzón

Enrique Méndez
Periódico La Jornada
Martes 30 de agosto de 2011, p. 5

El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro, planteó eliminar el miedo en la sociedad porque éste es un mal compañero para la solución del problema de la delincuencia.

El miedo paraliza y oscurece la razón. Enmudece a la gente e inhibe la acción, dijo al participar en la inauguración del Foro sobre legalidad democrática, ética, derechos humanos y seguridad.

En su exposición en el encuentro organizado por la Cámara de Diputados, al que asistió el juez español Baltasar Garzón, Narro resaltó que, a diferencia de quienes tradicionalmente no han tenido voz, los que sí la tienen no dejemos de decir lo que pensamos, no sea que cometamos lo que Federico Mayor ha llamado en uno de sus poemas delito de silencio.

Asimismo, en entrevista, el rector rechazó la definición de terrorismo para el atentado en el casino Royale, de Monterrey, porque –expuso– no tuvo un fondo político, sino se trató de un acto delictivo.

Respeto a garantías, hilo conductor

Baltasar Garzón planteó que uno de los ejes para enfrentar el problema de violencia en el país es la educación, la cual es fundamental para vertebrar a una sociedad, a un país y a un régimen democrático, y para generar la convivencia que se precisa para combatir los fenómenos que atacan a la seguridad y que ponen en peligro la convivencia pacífica y democrática de cualquier país.

Garzón también consideró que cualquier acción debe tener como hilo conductor el estado de derecho y el respeto a las garantías individuales, porque éstas nos diferencian de los que ponen en cuestión el modelo democrático que nos rige.

Planteó que, en un momento tan delicado, también es necesario el compromiso del Poder Judicial para acabar con la corrupción, pero acotó que cualquier acción contra la delincuencia debe basarse en la corresponsabilidad.

El peor remedio es creer que cada uno tiene la solución correcta. No aparecerán fórmulas mágicas, sino surgen del debate y la coordinación, la cooperación y la integración, porque nos enfrentamos a un problema de Estado y éstos deben tener una solución desde la sociedad, con la sociedad y defendiendo la razón democrática de los ciudadanos, afirmó.

Por su parte, el rector José Narro resaltó que el problema de la inseguridad también exige revisar las variables del exterior y de que la democracia mexicana vive en medio de paradojas y transiciones incompletas.

Alertó que persiste el riesgo de un debilitamiento institucional y de conductas autoritarias, pero resaltó que aún más peligrosa sería una pérdida del sentimiento de existencia colectiva.

Parece que un conjunto de sentimientos negativos, que debemos desterrar, se ha extendido en la sociedad. El miedo, la frustración o la desesperanza se hacen presentes con frecuencia, y no son raros los casos en los que la indiferencia, la negación o la aceptación de hechos indeseados, que se transforman en costumbre, parecen acompañar la vida cotidiana de muchos de nosotros, afirmó.

A su vez, el investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM Diego Valadés cuestionó que el presidente Felipe Calderón atribuyera a verdaderos terroristas el incendio del casino Royale.

“Con motivo de la tragedia que cimbró a México, se desencadenó un nuevo tipo de retórica y se sustituyó el concepto de narcodelincuencia por el de terrorismo, que implican dos cosas distintas”, dijo.

El ex procurador general de la República expuso que Calderón no ha aclarado “si lo que antes se caracterizaba como delincuencia se transformó en terrorismo o son dos fenómenos distintos... (Porque) si ahora estamos a dos fuegos, ante el de los narcodelincuentes y el de los terroristas, este país está en grave riesgo y no se están tomando acciones, porque responderles con tres días de duelo es retórica y no una medida jurídica, política ni de seguridad”.

Finalmente, Leoluca Orlando, ex alcalde de Palermo, capital de Sicilia, expuso que cuando las autoridades ya no pueden garantizar la seguridad a los ciudadanos, éstos recurren a las mafias, que les ofrecen una seguridad perversa.

Refirió que cuando en Palermo la violencia de la mafia era sofocante se inició una revuelta, no entre la gente, sino en los palacios de justicia, y los magistrados estaban combatiendo, no la mafia, sino a sus colegas magistrados. Consideró que en el caso de México debe modificarse el dicho de que el que no tranza no avanza, por el que no tranza, avanza.

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