24/08/2011

Descartan que sus terrenos sean mercancía para quienes engañan y manipulan



Ejidatarios de Tila denuncian campaña de autoridades para despojarlos de tierras
Hermann Bellinghausen
Periódico La Jornada
Miércoles 24 de agosto de 2011, p. 23

La asamblea de ejidatarios de Tila, Chiapas, denunció el intento de despojo de tierras por parte de autoridades gubernamentales, y demandó el retiro del actual párroco, el controvertido sacerdote católico Heriberto Cruz Vera, a quien el gobierno federal, estatal y municipal utilizan para engañar y manipular a la población, para despojarnos de nuestra tierra. Añaden que ésta “no tiene precio, no es mercancía para proyectos ‘ecoturísticos’ o de supuesto ‘desarrollo’, y sólo la máxima autoridad del pueblo chol de Tila, que es la asamblea general, puede determinar el uso y destino” de sus 5 mil 405 hectáreas.

El ejido tiene más de 30 años luchando en la defensa y cuidado de la madre tierra contra la discriminación y racismo del mal gobierno municipal, estatal y federal. Sus fundadores caminaron por el monte para llegar a Tuxtla Gutiérrez y la ciudad de México, pasando frío y hambre para obtener la resolución presidencial y el plano definitivo. Estos documentos, añaden los ejidatarios, representan la libertad de nuestro pueblo que vivió esclavo en la época de la colonia con la invasión de los españoles y después trabajando en las fincas de extranjeros. Sólo después de la revolución de Emiliano Zapata se reconoció que la tierra es para el indígena, porque es mero originario de las tierras que ocupa, que son de quien las trabaja, y por tanto no se venden ni se indemnizan.

En un tono inusual, sostienen: Nos da tristeza que un pastor de Jesucristo no sienta el dolor de su pueblo y sólo quiera llenar sus bolsas de dinero y venderse con el gobierno para hacer el trabajo sucio de provocar al ejido y hacer fabricaciones de delitos contra los que defendemos nuestra madre tierra. Dicen que el párroco humilla a los indígenas y nos ha prohibido prender vela en el atrio de la iglesia y celebrar nuestras tradiciones.

La asamblea general del ejido ha pedido en tres ocasiones al obispo de San Cristóbal de las Casas, Felipe Arizmendi, que designe a un nuevo sacerdote. El párroco recaba firmas con engaños y presiones para impedir su cambio y así pueda seguir apoyando al gobierno en el despojo a la tierra y discriminando y abusando de nuestro pueblo. El ejido no está en contra de la iglesia, porque la iglesia somos todos, no sólo un sacerdote, aclaran los indígenas agraviados. Sin embargo, no hemos sido escuchados, parece que el obispo quiere protegerlo y hacer parte del gobierno para despojarnos.

“No es como nuestro Tatik Samuel (Ruiz García), que sí supo caminar y sentir nuestro dolor como pueblo indígena pobre”. Aclaran que el santuario no es un centro turístico de comercio, sino un lugar de fe abierto para todas las personas de buena voluntad; ya no queremos que el sacerdote Heriberto maltrate a nuestro pueblo y a quienes visitan al señor de Tila.

Dicen encontrarse en un momento importante de su larga lucha en defensa la tierra, por lo que exigen a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ante la cual interpusieron una controversia, que garantice el respeto a nuestra autonomía y libre determinación como pueblo indígena.

Piden a sus hermanos de Tila que no se dejen engañar por el gobierno y su operador político, el párroco. El santuario de Tila no es de una persona, es de nuestro pueblo y de otros pueblos que vienen a visitarlo.

La asamblea general del ejido ha determinado que pobladores engañados por el ayuntamiento para comprar tierras ejidales como si fueran propiedad privada serán respetados en su derecho y en su tranquilidad, y la situación de sus solares estará sujeta al reglamento interno del ejido, la ley agraria y los tratados internacionales sobre pueblos indígenas”.

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