08/08/2011

Como rastrear oro es "buscar una aguja en un pajar", deberán remover toneladas de tierra

Se alista minera canadiense a explotar ejidos en Oaxaca; temen grave contaminación
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Planta de la minera canadiense Cuzcatlán, en Oaxaca, donde el material extraído de los túneles será llevado a molinos para ser trituradosFoto María Meléndrez Parada
Angélica Enciso L.
Enviada
Periódico La Jornada
Lunes 8 de agosto de 2011, p. 8

San José del Progreso, Oax., 7 de agosto. El método moderno de explotación minera consiste en la remoción de miles de toneladas de suelo para la extracción de metales preciosos. Por cada mil kilogramos de tierra se obtienen tan sólo 200 gramos de plata y 1.3 onzas (36.85 gramos) de oro.

Este proceso utiliza la empresa canadiense Fortuna Silver, que también opera una mina de plata y zinc en Perú. Se instaló hace cinco años en este municipio para explotar una antigua instalación minera, y extraerá los metales a través de un túnel con 400 metros de profundidad, que rellenará conforme avance la explotación.

Con una inversión de 55.9 millones de dólares, la minera prevé producir al año 1.77 millones de onzas de plata y 16 mil 120 onzas de oro. Es un proyecto pequeño, explica Manuel Ruiz Conejo, vicepresidente de operación de la compañía canadiense.

El objetivo de la empresa es recuperar la inversión al quinto o sexto año de operación –que sería en 2016–, y el cierre está previsto para 2022. Serían otros seis años de ganancias.

La Minera Cuzcatlán, filial de Fortuna Silver, tiene 31 concesiones en 702 hectáreas, parte de las cuales corresponden a este municipio rodeado de valles que se encuentra a 47 kilómetros de la ciudad de Oaxaca. Por ellas paga al gobierno federal 5 millones de pesos al año.

La operación se hará en dos predios que se asientan en 92 hectáreas ubicadas dentro de esta localidad, y las adjudicaciones generalmente son de superficies amplias porque es como buscar una aguja en un pajar, argumenta Ruiz Conejo.

Dice que la empresa ha llevado beneficios a la población, ya que, además la generación de empleos directos –hay 650 trabajadores–, se compran insumos, como carne y tortillas, a la comunidad, además de que cumple con las normas ambientales.

Durante una visita a la planta, el directivo hace una presentación del proyecto, en la que detalla que las tierras las compraron a los ejidatarios y les pagaron entre 160 mil y 180 mil pesos por hectárea. Rechaza que se les haya presionado para que vendieran sus tierras.

En lo que fueron las parcelas de 32 ejidatarios, la empresa dividió en dos polígonos las áreas de trabajo. En uno se encuentran la mina y las oficinas, y en el otro está la presa de jales –residuos rocosos–, la cual requiere millones de litros de agua para su operación.

Con el propósito de no afectar a la población en el abasto del líquido, indica Ruiz Conejo, se utilizarán aguas residuales tratadas de Ocotlán, donde la minera se encargó de la rehabilitación de la planta de tratamiento, y esto se hizo porque es una zona de difícil acceso al agua.

Para conducir el agua de esa localidad a San José se instala una manguera que recorrerá 15 kilómetros, pero la comunidad Magdalena Ocotlán no ha permitido el paso por su territorio, por lo que falta ese tramo y el gobierno estatal trabaja en los permisos.

La otra fuente de abastecimiento será el agua de lluvia, y una vez que comience el proceso industrial, el ciento por ciento del agua se va a recircular. Se utilizarán 600 metros cúbicos de agua al día, es decir, 600 mil litros.

Sostiene que es un mito que se vaya a usar cianuro en el proceso de depuración de la tierra para la obtención de los metales. Es un proceso físico y se aplicarán unos solventes que no requieren manejo especial. Son separadores de metales.

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