28/04/2011

Abismal diferencia de sueldos de alta burocracia y asalariados

Presentan análisis del comportamiento sexenal de percepciones

Autoincrementos hasta de 20% por año entre funcionarios

Patricia Muñoz Ríos
Periódico La Jornada
Jueves 28 de abril de 2011, p. 17

En las secretarías de Estado, dependencias e instancias públicas, la alta burocracia se incrementó los salarios en 20 por ciento cada año –en promedio–, durante el presente sexenio; además ha multiplicado el número de plazas de élite, de manera que se han creado 57 subsecretarías, más de siete direcciones generales y ha proliferado la contratación de asesores.

Esta situación ha generado un incremento sustancial del gasto corriente en el rubro de sueldos y salarios en el gobierno, y provocado una disparidad brutal entre lo que ganan los funcionarios y los trabajadores asalariados, señaló el doctor Miguel Reyes Hernández, coordinador de la licenciatura en Economía y Finanzas de la Universidad Iberoamericana de Puebla y del Observatorio del Salario Justo.

Sólo en su primer año de gobierno el presidente Felipe Calderón se bajó el salario, pero, luego de esa medida, cada año sus percepciones y las de todo su gabinete han tenido incrementos hasta de cuatro veces el tope que se impone a los salarios mínimos. En promedio, subsecretarios y funcionarios medios ganan entre 39 y 56 veces más que un miniasalariado, lo que ha generado gran disparidad salarial en el país.

Reyes Hernández presentó ayer en el Centro de Derechos Humanos Miguel Pro informes del Observatorio del Salario Justo que indican que se ha generado una brecha salarial entre los altos funcionarios del país y los obreros ya, que, por ejemplo, el Presidente gana 150 veces más que un miniasalariado; los secretarios de Estado 148 veces; los senadores más de 100 y los diputados 73 veces.

En contraparte, en México el número de personas que ganan uno, dos y hasta tres salarios mínimos va en aumento, y ésta es una estrategia económica seguida desde hace muchos años para posicionar al país como una nación de mano de obra barata, con los salarios de hambre que ofrecen economías como las de China o Taiwán.

Sin embargo, esta política no ha generado ni más inversiones ni más empleos en el país, y sí una situación de precariedad de los trabajadores, que sólo tienen tres válvulas de escape: la migración, la economía informal o el crimen organizado. En este sentido, agregó que las ciudades que tienen mayor caída del empleo formal son donde se ha recrudecido la violencia, como Ciudad Juárez, donde bajó 15 por ciento el número de empleos formales registrados.

El catedrático señaló que incluso las cifras que presenta la Secretaría del Trabajo, de que se han creado miles de empleos son maquilladas, ya que no señalan que se están perdiendo trabajos bien pagados y que, en cambio, se incrementa el número de empleos mal remunerados, con salarios de apenas el equivalente a dos salarios mínimos y donde profesionistas con licenciatura se tienen que conformar con empleos de entre 6 y 8 mil pesos mensuales.

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