24/12/2010

A 13 años de la matanza de decenas de tzotziles, la organización aún exige justicia

Masacres como la de Acteal suceden ahora todos los días, denuncian Las Abejas

Critican que la violencia continúe en el país y que haya cobrado la vida de 30 mil personas


Hermann Bellinghausen
Enviado
Periódico La Jornada
Viernes 24 de diciembre de 2010, p. 13

San Cristóbal de las Casas, 23 de diciembre. Al cumplirse otro aniversario de la masacre de Acteal (un operativo contrainsurgente, un crimen de Estado), la organización Las Abejas declaró que hoy parece que todo México ha caído en manos de los señores de Xibalbá, que imponen su ley de miedo y oscuridad: 30 mil muertos por violencia asesina en lo que va del sexenio de Calderón. Las masacres suceden todos los días, ya no levantan reacciones de denuncia nacional e internacional como después del 22 de diciembre de 1997. El gobierno dijo entonces que la masacre fue por conflictos intercomunitarios. Hoy, que las masacres cotidianas son resultado de su guerra contra el crimen organizado.

Los tzotziles de Chenalhó destacan que durante 13 años han denunciado constantemente a los autores materiales e intelectuales de la masacre y la impunidad que tienen. Mes tras mes, en 156 ocasiones, Las Abejas han exigido justicia: Hemos dicho que no queremos venganza. Entonces nos preguntan ¿por qué siguen denunciando, si dicen que ya perdonaron? Contestamos que no queremos que se repita otro Acteal, que renunciamos a la venganza pero no a la verdad ni a la justicia.

Los señores del Xibalbá no quieren que veamos lo que pasa realmente, pero nosotros, como los gemelos Jujnapú e Ixbalanqué, sabemos cómo encender un ocote para que no nos cieguen las tinieblas del inframundo. En medio de tantos miles de cadáveres, añaden, descubrimos los cuerpos de hombres y mujeres de los que el gobierno quiere deshacerse; defensores de derechos humanos, comunicadores, periodistas independientes, líderes sociales.

El mal gobierno, sostienen, ha querido destruir a Las Abejas, y cuando cree que ya nos ha debilitado, abre las puertas de la cárcel a sus cómplices paramilitares y trata de meter sus megaproyectos en Chenalhó.

Los paramilitares salen libres con regalos y premios. La justicia mexicana ya ha tomado una decisión automática de dejar libres sin ningún obstáculo a los que hicieron el mal contra nuestros hermanos y hermanas. No sabemos qué podría sucederles a los testigos y sobrevivientes, porque regresaron los paramilitares y tienen enterradas sus armas. Refieren que hace unos días, en la La Esperanza, una de las comunidades a donde los paramilitares han retornado, se escucharon disparos.

Las Abejas mencionan que el megaproyecto que el mal gobierno trató de meter en San Pedro Chenalhó son las ciudades rurales. Gracias a que fue denunciado, los sampedranos de todos los partidos se rebelaron, hasta los priístas, y el gobierno se enredó en sus propias contradicciones. Primero negó el proyecto. Después, el presidente municipal aceptó que sí lo había, mientras el gobierno estatal seguía negándolo.

Finalmente, los agentes municipales oficialistas enviaron una carta a finales de noviembre al gobernador Juan Sabines Guerrero solicitando la cancelación total de esta propuesta, ya que rompe con nuestros usos, costumbres y tradiciones. Además, así no se combate la pobreza ni la marginación.

Pese a los intentos del gobierno de debilitar y destruir a Las Abejas, la organización se considera fortalecida. Nuestra voz es tomada en cuenta hasta por otras organizaciones, aunque no lo reconozcan. Y concluyen: Dejar de luchar es traicionar la sangre derramada de nuestros 45 hermanos y hermanas en Acteal, es engañarnos a nosotros mismos. Otros quisieran que perdiéramos la esperanza, pero no la perdemos porque sabemos que nuestra lucha, como el trabajo de sembrar maíz, tarde o temprano dará sus frutos. Un anuncio de estos frutos, aseveran, es la reciente admisión del caso por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)”.

A diferencia de la Suprema Corte de los ricos y criminales, el informe preliminar de la CIDH confirma el valor de los testimonios de los familiares de las víctimas y sobrevivientes de la masacre.

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