23/12/2010

Decenas marchan silenciosamente en Juárez en recuerdo de la activista asesinada en Chihuahua

Marisela nunca tuvo miedo; sabía que su lucha era justa, dice una de sus compañeras

El Estado es culpable de su homicidio porque nunca le dio protección; siempre andábamos solas


Rubén Villalpando y Rubicela Morelos
Corresponsales
Periódico La Jornada
Jueves 23 de diciembre de 2010, p. 10

Decenas de personas, muchas de ellas mujeres con los rostros cubiertos de blanco, marcharon en silencio la tarde del miércoles por calles de Ciudad Juárez, Chi- huahua, en repudio a los homicidios ocurridos en el estado y en la localidad fronteriza, especialmente el asesinato de la activista Marisela Escobedo Ortiz, perpetrado el pasado 16 de diciembre frente al palacio de gobierno de la capital del estado.

Los manifestantes, que portaban cartulinas con mensajes en los cuales exigen justicia, avanzaron sobre la avenida López Mateos detrás de una cruz morada con el nombre de Marisela, desde la funeraria donde ésta fue velada la semana anterior. A la movilización acudieron activistas por los derechos humanos, así como madres, hijas y familiares de desaparecidas.

Tenemos miedo de salir a la calle a protestar, pero coraje contra el gobierno que no investiga, y por eso saldremos cuantas veces sea necesario, dijo una mujer que dijo llamarse Evangelina, quien busca a su hija desde 1997.

La marcha llegó a las instalaciones de la Fiscalía General del estado en Juárez, donde los inconformes colocaron la cruz que portaban. El sacerdote Óscar Enríquez y religiosas de Comunidades Eclesiales de Base hicieron una oración por Marisela, así como por cada una de las mujeres agredidas en la localidad, y en general por las víctimas de la violencia en Juárez.

Durante el acto, Judith Galarza Campos, secretaria ejecutiva de la Federación Latinoamericana de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, dijo que el asesinato de Marisela fue una afrenta.

Además, integrantes de organizaciones no gubernamentales (ONG) llamaron a la comunidad en general a romper el miedo y salir a exigir justicia para recuperar la paz en Juárez, acciones para las que pidieron apoyo a la Iglesia católica.

Galarza Campos acusó al gobierno del crimen de Marisela. El Estado es responsable de su muerte por omisión, y esta marcha es silenciosa y con bastante dolor.

Berta Alicia García, madre de una joven desaparecida y afiliada a un grupo de activistas defensoras de los derechos humanos, recordó que Marisela Escobedo no tenía vigilancia especial, como aseguró el gobernador César Duarte Jáquez.

Añadió que la activista dijo en varias ocasiones que recibió amenazas de muerte de un hermano de Sergio Rafael Barraza Bocanegra, homicida de Rubí Marisol Freyre, hija de Marisela. Siempre andábamos solas, y es mentira lo que dijeron a los medios de comunicación; nunca había nadie que nos cuidara, sostuvo.

Según García, las autoridades jamás le ofrecieron protección y, no obstante, Marisela nunca tuvo miedo de lo que estaba haciendo, porque era justa su lucha; no era posible que el asesino de su hija estuviera libre sin pagar su condena.

Rubí Marisol fue ultimada en 2008 por Sergio Rafael Barraza, quien era su pareja; fue detenido y sometido a un juicio oral, por el cual fue liberado este año a pesar de que confesó haber dado muerte a Rubí.

Simultáneamente, unas 50 mujeres afiliadas a la ONG Comité contra el Feminicidio en Morelos protestaron en las instalaciones del Tribunal Superior de Justicia estatal, ubicadas en Cuernavaca, y exigieron a las autoridades federales, así como a las de Chihuahua, que se aprehenda al asesino de Marisela Escobedo.

La protesta comenzó ayer a las 10:00 horas frente a los juzgados de primera instancia de control y juicios orales, ubicados en el primer cuadro de la capital, y concluyó una hora después.

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