30/12/2010

Le tiraron a matar, acusa madre de niña ultimada el martes

Saúl Maldonado, corresponsal
Periódico La Jornada
Jueves 30 de diciembre de 2010, p. 9

Durango, Dgo., 29 de diciembre. A mi hija los policías le tiraron a matar, que no salgan con que fue una equivocación, acusó María Escobedo, madre de la menor María Elena Nevares Escobedo, de 13 años, quien falleció en un enfrentamiento entre fuerzas federales y presuntos sicarios, y de Óscar, de 18 años, quien resultó herido en la pierna.

Además de la adolescente, murieron tres personas, entre ellas Jesús Héctor Mendoza Rodríguez, de 24 años, chofer de un autobús del transporte público. Luego de la refriega, ocurrida la tarde del martes en la periferia de esta ciudad, policías federales capturaron a 13 presuntos delincuentes.

Con lágrimas, Escobedo exigió justicia por lo que llamó el desmadre que armaron los agentes. Narró que tanto María Elena como Óscar esperaban un camión de pasajeros, en calles de la colonia Liberación Social, cuando llegaron federales encapuchados disparando.

En ese momento llegó un autobús y mis hijos corrieron a subirse, cuando los policías les dispararon, relató. La chica de 13 años recibió un tiro en la cabeza y el joven de 18 otro en la pierna.

Los agentes corrieron a encañonar a Óscar, “le decían que él era de un grupo, que no se hiciera, y lo encañonaron, mientras a mi hija nadie le hacía caso”, agregó la señora, quien durante la charla contuvo el llanto y permaneció varios minutos en silencio.

No fue una bala perdida ni ninguna equivocación, continuó, a mis hijos les tiraron a matar y lo lograron con mi niña. Su esposo, Primitivo Nevares, intervino en el diálogo y aseguró que los elementos policiacos no pudieron confundir a sus hijos.

Lamentó la falta de coordinación entre las corporaciones policiacas y la deficiente preparación de sus elementos. No sé si fueron estatales o federales, es lo mismo, dice, porque no puede creer que los uniformados confundan a una niña con un delincuente y le tiren a matar.

La familia Nevares Escobedo es de bajos recursos económicos y no tiene dinero para el sepelio de su hija ni para costear el tratamiento de su hijo, quien tiene destrozados los huesos de una pierna y requiere una intervención quirúrgica.

En la balacera del martes también pereció Jesús Héctor Mendoza Rodríguez, chofer del camión del transporte público al que los hermanos pretendían subirse cuando fueron tiroteados.

Javier Covarrubias, dirigente del Sindicato de Trabajadores del Volante, señaló que los padres de este muchacho no pueden creer lo que pasó, ni nosotros, porque esto no había sucedido, que disparen contra la gente inocente.

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