11/12/2010

Afirman ONG que persisten crisis sociales, impunidad y violencia


Regresión de garantías individuales en los 10 años de gobiernos panistas
Fernando Camacho Servín
Periódico La Jornada
Sábado 11 de diciembre de 2010, p. 9

En México, los derechos humanos han sufrido una grave regresión durante los 10 años de gobiernos panistas, que se han preocupado más por construir una imagen internacional de supuesto progresismo en el tema, que por respetar verdaderamente las garantías individuales de sus ciudadanos, afirmaron activistas de organizaciones civiles.

A propósito del 62 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, conmemorado ayer, el director de la organización Miguel Agustín Pro Juárez, Luis Arriaga, afirmó que en esta materia México no tiene nada que festejar, ya que el panorama sigue marcado por conflictos sociales, impunidad, violencia y falta de canales para manifestar el descontento.

La situación que vive la nación en este terreno es muy preocupante y los postulados de la declaración, donde se insta a los estados a lograr que los seres humanos vivan liberados del temor y la miseria, siguen estando muy lejanos para nosotros, reflexionó.

Agregó que de todos los temas que representan un foco rojo, el de la seguridad tal vez sea uno de los más graves.

El gobierno lo está planteando como una promesa de liberar territorios de manos de los enemigos, pero la seguridad debe ser parte de una política integral de derechos humanos. Sigue habiendo exclusión y miseria, y las garantías sociales, como la alimentación y la vivienda, se han vuelto un discurso carente de aplicación práctica, lamentó.

Abel Barrera, director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, señaló que los gobiernos del PAN han significado una regresión, ya que se han dedicado a construir una imagen internacional supuestamente progresista, mientras al interior se violan las garantías básicas de los ciudadanos.

Lejos de que su llegada al poder representara una verdadera transición a la democracia, los conflictos sociales se agudizaron y se ha generado una espiral de violencia y empobrecimiento, que se suma a una creciente militarización de las tareas de seguridad pública.

“El escenario de derechos humanos en México es adverso –consideró– no sólo por la fuerza que han adquirido los grupos del crimen organizado, sino también porque las autoridades han comenzado a mostrar signos autoritarios que ponen a la gente en una situación de mayor vulnerabilidad.”

El secretario ejecutivo de la Asociación de familiares de detenidos, desaparecidos y víctimas de violaciones de derechos humanos en México (Afadem), Julio Mata, coincidió en que el gobierno federal sostiene una doble posición esquizofrénica, brindando asilo a refugiados políticos de varios países y, al mismo tiempo, hostigando a sus ciudadanos.

Es una forma artificial de crear el caos para que lleguen los militares a salvarnos. Al exterior, un aparente promotor de los derechos humanos, y al interior, una careta represiva. Por eso decimos que no hay nada qué celebrar, al contrario, hay que resistir y organizarnos.

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