14/03/2011

Prisión arbitraria, violaciones, despojo e impunidad: huelga de hambre de adherentes a la Otra Campaña del Ejido Cintalapa

por Alejandro Reyes

En Tuxtla Gutiérrez, frente al palacio de gobierno, dos mujeres, un hombre y una adolescente cumplen 19 días en huelga de hambre para exigir la liberación de los hermanos Amilcar y Armando Méndez Núñez, presos injustamente desde hace más de dos años en el penal de Playas de Catazajá, así como justicia por las violaciones y despojo que sufrieron. Se trata de Agrentina Gutiérrez Núñez, esposa de Amilcar y madre de dos niños; Violeta Cruz López, esposa de Armando y madre de 5 hijos; la menor Ormelina Méndez Cruz, de 13 años, hija de Armando; y Pedro Méndez Núñez, hermano de los presos. La salud de los huelguistas es delicada y está empeorando rápidamente, especialmente la de Agrentina, quien antier en la mañana empezó a vomitar sangre. Además de los cuatro familiares en huelga de hambre, en el plantón frente al palacio en Tuxtla, que ya tiene más de un mes, está el padre de los presos y otros hermanos y hermanas, hijos e hijas.

Este viernes 11 de marzo uno de los hermanos, Armando Méndez Núñez, fue liberado sin previo aviso, pero su hermano Amilcar sigue preso y la huelga de hambre continúa.

El caso de esta familia es un ejemplo gritante de la violencia e impunidad por parte del gobierno del estado de Chiapas. Ellos son parte de las siete familias adherentes a la Otra Campaña del ejido de Cintalapa, en el municipio de Ocosingo. Su organización en la Otra Campaña les ganó la hostilidad de las autoridades ejidales y otros miembros de la organización priísta de corte paramilitar Opddic, la mal llamada Organización por la Defensa de los Pueblos Indígenas y Campesinos que tanta violencia ha provocado en el estado.

El 16 de diciembre de 2008, Amilcar y Armando Méndez Núñez fueron acusados de la muerte del menor Francisco Cruz Méndez, de 14 años de edad. Según relata Armando Méndez, y según consta en la denuncia que él y su hermano interpusieron ante el Ministerio Público, ese día a las 10 de la mañana autoridades priístas y otras personas los detuvieron, los amarraron y los colgaron de un árbol, donde permanecieron durante casi seis horas. A las 4 de la tarde llegaron dos agentes del Ministerio Público y elementos de la policía estatal, quienes los golpearon con sus armas y con patadas hasta que ambos se desmayaron. Después los trasladaron, sin órdenes de aprehensión, a una casa particular en Palenque, de propiedad de Manuel Pérez Vásquez, donde fueron brutalmente torturados. Cuenta Armando Méndez:

Me amarraron mis manos y mis pies con cadenas, me taparon mis ojos con la venda, me pusieron bolsa nailon en mi cabeza para que no pueda respirar, y cuando ya me tienen todo ese maltrato, me empezaron a golpear demasiado, me dieron patada en mi estómago, me dieron porrazo aquí en mi frente, me dieron cañón de pistola aquí en mi frente (…) me pusieron en la corriente eléctrica, tres veces me pusieron…

Armando denuncia que los priístas miembros de la Opddic estuvieron presentes en todo el proceso, y que ofrecieron 40 mil pesos a los policías. Bajo tortura y amenazas de muerte, los hermanos fueron obligados a firmar un documento autoinculpatorio.

Pero la prisión de los hermanos no bastó a los agresores. Pocos meses después, el 6 de marzo de 2009, más de 100 miembros de la Opddic llegaron a los hogares de la familia, y unos 20 de ellos se introdujeron violentamente, portando armas largas, pistolas, machetes, palos, piedras y 20 litros de gasolina. Violeta y Agrentina fueron violadas por varios hombres, y después todos los miembros de las familias fueron secuestrados en la casa ejidal, donde permanecieron varias horas. Eva Méndez Núñez, hermana de los dos presos, fue obligada a pagar 25 mil pesos para evitar que las familias fueran quemadas vivas.

Ellos mismo, los paramilitares pues, estuvieron en contacto con la delegación de gobierno, fue por orden del delegado de gobierno José Manuel Morales Vásquez, y en su representación el Sr. Caridad Alcázar López pues, de la misma delegación de gobierno de Ocosingo. Ellos fueron cómplices pues con los paramilitares. Ellos fueron los que nos expulsaron, pues.

Las siete familias fueron expulsadas del ejido, perdiendo sus tierras, hogares y pertenencias, yendo a parar a la cabecera municipal de Ocosingo donde continúan hasta ahora, tratando de sobrevivir con grandes dificultades e insistiendo en su lucha por los laberintos kafkianos del sistema jurídico mexicano. Las averiguaciones previas por las denuncias de la detención arbitraria y tortura a Amilcar y Armando, la violación a sus esposas Agrentina y Violeta y el despojo de sus tierras, hogares y pertenencias, no han tenido ningún resultado. Al contrario: los agresores han sido premiados con diversos proyectos de “desarrollo”. Sobre el violador Herlindo López Pérez, escribe el diario La Voz del Sureste el 27 de mayo de 2010:

Herlindo López Pérez, representante del Ejido Cintalapa, a nombre de los comisariados ejidales, felicitó al gobernador Sabines Guerrero por haber logrado en su gobierno abatir el rezago en la región de Ocosingo…

Cabe mencionar que el ejido Cintalapa tiene una posición estratégica en las afueras de la reserva de Montes Azules y que ya en otras ocasiones las autoridades priístas del ejido, en contubernio con el gobierno del estado, han intimidado, amenazado y sobornado a comunidades aledañas.

Hace poco más de un mes, el 8 de febrero, los familiares de Amilcar y Armando decidieron hacer un plantón frente al palacio de gobierno de Tuxtla Gutiérrez, para exigir su liberación y justicia por las violaciones y el despojo. El 23 de ese mes, ya como último recurso ante la indiferencia y la impunidad, iniciaron la huelga de hambre. Mientras tanto, denuncian que uno de los paramilitares de la Opddic, Gaspar Núñez López, ha estado visitando el palacio de gobierno. El 6 de marzo, el día en que se cumplió un año de las violaciones y el despojo, los policías del palacio arrancaron las pancartas por orden de Josefina Sumuano García, asesora del Secretario de Gobierno Noé Castañón León. Éste mismo, el pasado jueves 10 de marzo, les dijo que no le importaba que estuvieran ahí y que a los visitantes les diría que “nomás están ahí porque quieren”. “Eso es lo que más nos duele, que nos tratan como si no fuéramos humanos”, dice Eva Méndez Núñez.

Las cuatro personas en huelga de hambre están decididas a continuar hasta que se libere a Amílcar Méndez Núñez. Ante la indiferencia gubernamental y el peligroso estado de salud de los huelguistas, la difusión del caso y la solidaridad nacional e internacional son fundamentales.

(Escucha el reportaje de Radio Zapatista, con testimonios del recién liberado Armando Méndez Núñez y de Eva Méndez Núñez)

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