08/03/2011

Mujeres de Atoyac sumidas en la pobreza tras la guerra sucia, reclaman activistas

RODOLFO VALADEZ LUVIANO (Corresponsal)

Atoyac, 7 de marzo. En la lucha que iniciaron las mujeres por dar con el paradero de aquellos a los que se llevó el Ejército acusándolos de participar con el guerrillero Lucio Cabañas Barrientos, perdieron todo lo que tenían y muchas se quedaron en la calle y hasta hoy sufren de pobreza, porque lo que tenían lo gastaron buscando a los suyos, coincidieron en afirmar Tita Radilla Martínez, vicepresidenta de la Asociación de Familiares de Desaparecidos Víctimas de Violación de Derechos Humanos en México (Afadem), y Eleazar Peralta Santiago, presidenta del Comité de Desaparecidos de 1970 a 1974.

“Lo que más recuerdo fue lo difícil que fue salir adelante después de que los militares se llevaron a mi padre y a mi hermano. Mi madre tuvo que hacer muchos esfuerzos y sacrificios para sacarnos adelante”, remembró Natividad Hernández, una de las tantas mujeres familiares de detenidos y desaparecidos en Atoyac durante la llamada guerra sucia.

“Por eso, ojalá que algún día se les premie a muchas de ellas que hoy son ancianas, y otras murieron sin volver a ver a sus familiares, que se les reconozca el valor que tuvieron durante esos años para buscar a sus compañeros, padres o hermanos, pero sobre todo, la valentía con que enfrentaron la vida, que no les que quedó de otra que afrontar, para sacar adelante a sus hijos o hermanos, esas son verdaderas mujeres”, expresó Peralta Santiago.

Lo sucedido en ese municipio a principios de la década de 1970, sobre todo, dejó marcadas a las mujeres del pueblo y las comunidades, porque ellas tuvieron que salir adelante “como pudieron” sin que nadie les ayudara, aseguró la mujer.

Peralta Santiago, asentó que si en esta fecha –8 de marzo, Día Internacional de la Mujer–, hay alguien a quien se debe felicitar, es a las mujeres familiares de los detenidos, “porque ellas entregaron todo y perdieron todo gastando hasta lo que no tenían por encontrar a quienes sacaron de sus casas en la noche o a pleno día, y que en muchos casos, siendo inocentes”.

Muchas quedaron solas al llevarse a sus maridos, sus hermanos, sus padres, y de ahí en adelante tuvieron que sufrir un daño que no merecían, “porque ellas no buscaron quedar así, ni pidieron tener la suerte que muchas tuvieron, yo soy testigo de cómo en su esperanza de hallarlos, vendieron casas, huertas, o el poco ganado que los mismos varones les habían dejado, y todo para qué, para jamás encontrarlos”, cuestionó la luchadora social.

Según los datos de Afadem, durante la guerra sucia en el país se registraron más de mil 500 desapariciones de luchadores sociales o de seguidores de los mismos; en Guerrero, se enumeran más de 650 casos de personas que fueron desaparecidas, de las cuales, 450 fueron en Atoyac.

En Afadem, dijo Radilla Martínez, la mayor parte de quienes aun se mantienen dentro de la lucha con la esperanza de encontrar los restos o el paradero de sus familiares, son mujeres.

“Ojalá que algún día se les premie a muchas de ellas que hoy son ancianas, y otras murieron sin volver a ver a sus familiares, que se les reconozca el valor que tuvieron durante esos años para buscar a sus compañeros, padres o hermanos, pero sobre todo, la valentía con que enfrentaron la vida, que no les que quedó de otra que afrontar, para sacar adelante a sus hijos o hermanos, esas son verdaderas mujeres”, afirmó, la activista.

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