12/07/2011

Nuevo engaño de la Casa Blanca a migrantes

El dirigente de la Alianza Nacional de Comunidades Latinoamericanas y Caribeñas, con presencia en 15 entidades estadunidenses, dice:

La oferta de una reforma integral, señales de humo sin fuego detrás, subraya el dirigente de trabajadores Óscar Chacón

Arturo Cano
Periódico La Jornada
Martes 12 de julio de 2011, p. 48

Los migrantes en Estados Unidos tienen una elección difícil el próximo año: Que cinco matones nos den una golpiza o que tres matones nos den también una golpiza. Lo dice Oscar Chacón, dirigente de la única organización creada y dirigida por migrantes latinoamericanos y caribeños que tiene presencia nacional en ese país (21 ciudades, 15 estados).

El reciente mensaje del presidente estadunidense Barack Obama, en el que vía Twitter lamentó y ofreció (“nuestro sistema migratorio está quebrado… necesitamos una reforma integral”), no le dice nada a Chacón: Son señales de humo sin fuego detrás.

Muchos creen que Chacón es mexicano, aunque nació en El Salvador. Quizá se confunden porque a este residente en Chicago se le ve mucho en México, o porque es una de las mentes más brillantes de la Alianza Nacional de Comunidades Latinoamericanas y Caribeñas (NALACC, por sus siglas en inglés), en la que participan muchos mexicanos.

Hace unos días, Chacón estuvo en México y conversó con este diario sobre las renovadas promesas de Obama de buscar una reforma migratoria: “Cualquier promesa es sólo eso, una promesa cuya única finalidad es apaciguar las críticas de la comunidad latina, muchas de cuyas voces le están diciendo a Obama: ‘no la friegues, no somos tarugos’”.

Las promesas se toman de quien viene y el presidente estadunidense tiene ya, para los latinos, el tristemente célebre diploma de ser el presidente que más personas ha deportado en la historia reciente. Y a eso hay que sumar que hoy existen muchos más latinos cumpliendo pequeñas condenas en el sistema carcelario estadunidense por razones migratorias.

–¿Cuál fue el porcentaje de los electores latinos que votó por Obama?

–67 por ciento.

–Pero del lado republicano son igualmente antinmigrantes.

–He dicho, a propósito de la presentación de una nueva propuesta de reforma por el senador demócrata Bob Menéndez, que para nosotros la elección entre demócratas y republicanos es elegir entre que nos den una golpiza cinco matones o nos den una golpiza tres matones.

Esa reciente propuesta legislativa y las referencias al tema migratorio no son otra cosa que cálculo político, dice Chacón. Si el compromiso con los derechos de los migrantes o la necesidad del voto latino fuera mayor, el gobierno de Obama podría dar un giro dramático en la manera en que está aplicando la ley existente.

Para detener las deportaciones o modificar otras políticas que afectan a los migrantes, los demócratas no necesitan de sus adversarios. Obama tiene al menos una docena de cosas que podría hacer que no requieren cambios en las leyes, sino de una reorientación en la manera en que se aplica la ley, pero eso no está en su cálculo político. Por eso los demócratas sólo mandan señales de humo sin que haya fuego.

Una cancha demasiado grande para un jugador

NALACC agrupa unas 85 organizaciones dirigidas por inmigrantes de origen latinoamericano y caribeño, y Chacón es su director ejecutivo.

Antes fue director de Enlaces América y en los noventa encabezó el Centro Presente, en Massachusetts.

Al comenzar su exilio estuvo en Nueva York durante cinco años, 14 en Massachusetts, uno y medio en San Francisco, hasta llegar a Chicago, donde ahora reside.

Se mueve, pues, en español e inglés, aunque en su idioma materno no ha perdido el acento adecuado para hablar, digamos, de las pupusas (platillo típico de El Salvador). Para decirlo rápido, personifica a los migrantes de primera generación que ya no están dispuestos a que hablen por ellos los liderazgos históricos de los latinos.

De ahí proviene su percepción sobre organizaciones como el Consejo Nacional de La Raza, Lulac (Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos) y Maldef (Fondo Mexicano Americano para la Defensa Legal y la Educación). Ni siquiera piensan en la política exterior, y cuando tocan ese tema lo hacen con pinzas de seda.

–Entonces NALACC surge porque hay un problema de representatividad.

–Y siendo honesto lo sigue habiendo. Si tomamos en cuenta que hay 24 millones de latinoamericanos viviendo en Estados Unidos, es una pena que la única organización nacional que existe seamos nosotros. Es una masa social que merecería tener más interlocutores. La cancha es demasiado grande para que sólo haya un jugador.

La derecha avanzó mientras cabildeaban en el Capitolio

Según Chacón, estas organizaciones, las más representativas del establishment latino, han tenido en los años recientes la premisa equivocada de que un buen cabildeo en Washington lograría una buena reforma. Y lo han hecho amarradas al Partido Demócrata (Chacón recuerda, por ejemplo, que la caudillo del esfuerzo por una reforma migratoria integral fue María Echaveste, subsecretaria del gabinete de William Clinton).

A pesar de que las propuestas de reforma han sido derrotadas una tras otra, en los grupos con mayor poder de cabildeo en Washington, y más dinero, naturalmente, ha habido un reforzamiento casi dogmático de la estrategia de la reforma integral, en lugar de avanzar en la aprobación de propuestas como la dirigida a los estudiantes jóvenes (Dream Act) o a jornaleros agrícolas.

Mientras los esfuerzos de las principales organizaciones pro migrantes y sus apoyadores demócratas se centraban en el Capitolio, la derecha estadunidense aprobó centenares de leyes en distritos y estados contra la inmigración.

Si se hubiera invertido en fortalecer los procesos legislativos locales y estatales, hoy tendríamos otro escenario, y podríamos enfrentar la embestida que estamos sufriendo a manos de las fuerzas racistas y xenófobas.

–Entonces, ¿por quién deben votar los migrantes? En Texas arrasaron los republicanos por el desencanto del voto latino.

–Las personas de origen latino debemos entender que los votos con los que ahora contamos simple y sencillamente no hacen la diferencia, aunque hayamos querido creer que sí. El gran dilema que tenemos es reconciliar el presente con el futuro, porque de aquí a 10 o 15 años, si logramos organizar y disciplinar nuestro caudal electoral, ciertamente va a ser difícil llegar a la presidencia de EU sin el voto latino, dado que tenemos un bloque muy grande de población que llegará a la edad para votar de aquí a 10 años. Los republicanos y los demócratas entienden esto perfectamente, y saben que a pesar de nuestro crecimiento somos todavía 9 por ciento del electorado, y también que casi 77 por ciento del voto sigue siendo blanco.

Por eso Obama habla de reforma progresista, pero no hace nada, porque hacerlo implicaría endurecer a ciertos segmentos del voto blanco.

–Hay estados donde el voto latino sí haría la diferencia.

–En teoría. Sin embargo, en California, donde tenemos el más grande caudal de votos con identidad cultural y somos 42 por ciento del universo electoral, no hemos logrado aprobar, hasta la fecha, leyes pro migrantes. En Nuevo México, 50 por ciento de los electores son de habla hispana, pero su identidad no está en sintonía con los latinos. Piensan como blancos. Si logramos generar agendas más pragmáticas podríamos cambiar la lógica que domina las legislaciones estatales en California, Illinois, Nueva York y Florida. Pero hasta ahora, nuestra alta tasa de crecimiento poblacional, que es la más alta, no tiene relación con nuestra capacidad organizativa. Es fácil ser seducido por la idea de que porque somos muchos nos deben dar poder, pero no funciona así. Nadie nos va a regalar una onza de poder.

México todavía no logra llegar a un punto de reflexión que le permita verse más como un socio grande, desde una perspectiva regional, con relación a Estados Unidos, dice Chacón.

–¿Se sigue viendo más como un hermano menor de EU?

–Sí. México llegó a un arreglo, entre comillas, de caballeros, porque nunca fue escrito, de asumir el papel de frontera externa de EU, el papel de policía malo.

Chacón recuerda que varios funcionarios mexicanos de alto nivel han aceptado, frente a él y otros líderes de migrantes, que ése ha sido el papel de los gobiernos mexicanos. “Nos dicen que juegan ese rol que se fue aceptando por años, por la inocencia de algunos y la negligencia de otros, y han estado por tantos años en eso, que la idea de dejar de serlo se les hace imposible, porque implicaría una confrontación, dado que EU ya reclama casi como una ‘condición natural’ que México desempeñe ese papel.”

Asiduo visitante de México, invitado permanente a foros y conferencias, Chacón repite frente a la pasta boloñesa: Pues sí, para los migrantes, elegir entre demócratas y republicanos es elegir entre que nos den una golpiza cinco matones o nos den una golpiza tres matones. Y los demócratas piensan que ese cálculo los favorece, aunque no hagan nada.

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