28/07/2011

"Quienes entran medio malos salen supermalos; no existe la readaptación", afirma



El sistema penitenciario es obsoleto y propicia crímenes, considera la CEM

Pide que se adopten penas alternativas para quienes cometan infracciones menores

Carolina Gómez Mena
Periódico La Jornada
Jueves 28 de julio de 2011, p. 15

Los problemas en los reclusorios del país, como los enfrentamientos entre bandas rivales, las rifas de celdas de superlujo, el incremento de las extorsiones telefónicas, los secuestros operados desde diferentes penales y el tráfico sexual continuarán, de no concretarse una reforma integral del sistema penitenciario, cuyos mayores problemas son la corrupción y el hacinamiento, aseguró Pedro Arellano Aguilar, director de la Pastoral Penitenciaria de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).

En entrevista en la que expuso algunos de los principales asuntos analizados la semana pasada en el 33 Encuentro Nacional de Pastoral Penitenciaria, Arellano Aguilar indicó que actualmente los penales no sólo son tierra de nadie, sino que son instancias reproductoras del delito, son fábricas de delincuentes. La cárcel es el lugar de más contaminación criminal; quienes entran medio malos salen supermalos, no existe la readaptación, ahí no hay ley ni esperanza.

Tras lamentar el sangriento enfrentamiento entre bandas rivales registrado en el Cereso de Ciudad Juárez y la rifa de celdas VIP en una cárcel de Sonora, Arellano Aguilar insistió en que cuando las infracciones son menores debe optarse por las penas alternativas, tales como el trabajo comunitario y los brazaletes electrónicos y añadió que también debe realizarse una reforma al sistema de procuración de justicia, pues coaccciona testigos e inventa pruebas y culpables.

También expuso que la sociedad mexicana ante el avance del narcotráfico y la idea que plantea a muchos jóvenes de que es una forma fácil de ganar dinero, poder y mujeres, debe replantearse los valores.

Arellano Aguilar manifestó que la Iglesia católica, la cual tiene presencia a través de sus casi 4 mil agentes de pastoral penitenciaria en 98 por ciento de los penales del país, tiene una enorme preocupación por los acontecimientos recientemente ocurridos en centros de readaptación social de Tamaulipas, Zacatecas, Durango, Chihuahua y Nuevo León, en donde las bandas criminales gobiernan de manera fáctica, asesinando, organizando fugas y motines, y operando secuestros internos y externos, extorsiones y violaciones a los derechos humanos.

Recordó el caso de los presos de una cárcel en Sonora que organizaron la rifa de una celda VIP dotada de televisión satelital, cocina, refrigerador y baño privado, entre otras comodidades.

Cuando el crimen organizado tiene el control de una cárcel, no es extraño que en el interior se encuentren armas, uniformes para uso exclusivo del Ejército o de la policía, todo tipo de drogas, y se tengan privilegios no sólo como departamentos o instalaciones de lujo, sino sexoservicio al interior del penal.

Sobre esto último señaló que en algunos penales, incluso a través de catálogos, manejo de horarios y para gustos heterosexuales y homosexuales se ofrece sexoservicio a los internos, las y los meten como visitas. Arellano aseguró que la situación en los reclusorios ha empeorado ostensiblemente en los pasados 10 años.

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