29/07/2011

Demandan fiscalía especial para la reparación de daños a extranjeros que cruzan el país

Defensores de migrantes exigen cerrar las estaciones del INM

Pedro Pantoja, director de posada para indocumentados, señala que México es cementerio de centroamericanos

Exige reforma integral en la materia que incluya la seguridad humana

Alma E. Muñoz
Periódico La Jornada
Viernes 29 de julio de 2011, p. 5

El sacerdote Pedro Pantoja, director de Belén Posada del Migrante, criticó severamente la nueva Ley de Migración, por evadir la realidad de los extranjeros que cruzan el país o permanecen en él, ya que, afirmó, México es cementerio de los centroamericanos, según retomó de expresiones recabadas entre esta población.

Durante un foro de análisis sobre la legislación, organizado por el Instituto de Estudios y Divulgación sobre Migración, en Casa Lamm, el religioso se pronunció por la desaparición de las estaciones migratorias y por la creación de una fiscalía especial en justicia y reparación del daño para los afectados.

Fabianne Venet, del citado instituto, se sumó a la crítica, al mencionar que la norma no corresponde con la realidad, a partir de los resultados que arrojaron mesas de trabajo realizadas entre marzo y junio pasado, con la participación de instancias sociales, para conocer de manera general el contenido de la ley.

Pantoja dio cuenta pormenorizada de la situación, con base en la experiencia de Belén Posada del Migrante, asentada en Saltillo, Coahuila, donde, dijo, visualizamos la crueldad de los secuestros, las desapariciones y la violencia extrema contra los migrantes, cuyo freno no está contenido en la ley.

O sea que el futuro de la migración, en cuanto a ofertas institucionales y gubernamentales, es punto muerto.

Por ejemplo, utilizó el testimonio de un guatemalteco: “desde que entré a México y por hambre y necesidad me contraté para trabajar y todo el tiempo me trataron como esclavo; trabajaba todos los días de la semana de las cinco de la mañana a las nueve de la noche (en una empresa productora de soya).

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El sacerdote Pedro Pantoja, director de Belén Posada del Migrante, demandó la desaparición, a como dé lugar, las estaciones migratorias como instrumento de muerte moral y de violación a la libertadFoto Cristina Rodríguez

De comer me daban al día tres o cuatro tortillas de maíz. A escondidas yo robaba comida donde la encontraba, hasta en un bote de basura. Me pagaban 50 pesos a la semana y me amenazaban de muerte si me quería escapar. Una mujer me ayudó y con mis pocos ahorros seguí el camino.

El sacerdote apuntó que estas situaciones reflejan que México ya es país de destino de migrantes, al comentar que los hacinamientos humanos de hondureños y guatemaltecos dan cuenta de un proletariado periférico en extrema marginación: no hay trabajo para ellos, rentan habitaciones en las colonias más conflictivas, diariamente son perseguidos por la policía y, muertos de hambre, acuden a pedir comida a la casa del migrante.

Se pronunció por que en México se estructure una sociedad incluyente, con derechos para una nueva ciudadanía; que se integre a esta masa criminalizada, con la reconfiguración de un nuevo tejido social, con el fin de que los migrantes no se conviertan en una laguna humana de desprecio, rechazo, muerte y enfermedades.

Propuso perseguir a como dé lugar, no las enmiendas de una ley de migración, sino una auténtica reforma migratoria, para que de alguna manera se incluya también la seguridad humana.

Propone observatorio ciudadano

De igual manera, planteó crear un observatorio y monitoreo ciudadano para hacer realidad el tema de una migración sin violencia; fortalecer la lucha y la protección de los derechos humanos, incluidos los de los defensores, y cerrar, a como dé lugar, las estaciones migratorias como instrumento de muerte moral y de violación a la libertad de los trabajadores migrantes.

Se reúne con integrantes de la caravana Paso a Paso por la Paz

Dramático, el viaje sobre La Bestia hacia Estados Unidos: relator de CIDH

Afp y Jesús Lastra Ríos
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 29 de julio de 2011, p. 5

El relator de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para trabajadores migratorios, Felipe González Morales, se reunió ayer en Ixtepec, Oaxaca, con integrantes de la caravana Paso a Paso por la Paz, conformada por familiares de unos 800 centroamericanos reportados como desaparecidos.

La caravana, que salió el domingo de Guatemala, está integrada por más de 150 personas procedentes de ese país, así como de Honduras y El Salvador, y sigue la ruta peligrosa que los indocumentados recorren por México en su intento por llegar a Estados Unidos.

Es dramático, sobre todo que no lo puedan hacer de manera segura, van arriesgando la vida, aseveró González Morales cuando vio a los migrantes sobre los techos de los vagones de La Bestia, el tren que recorre el país hacia el norte.

Alejandro Solalinde, quien coordina un albergue para viajeros en esa localidad oaxaqueña, dijo a la prensa: al relator le pedimos protección para los emigrantes, prevención de secuestros, aplicación de la justicia en los casos que ya se han denunciado, y más apoyo a los defensores de los derechos humanos. Que el Estado mexicano ponga más empeño en el cumplimiento de las recomendaciones de la CIDH.

González Morales comentó que su visita tiene el objetivo de hacer una relatoría para que se hagan recomendaciones al gobierno mexicano con el fin de que mejoren las condiciones de vida de las personas que emigran.

El otro contingente de Paso a Paso por la Paz arribó ayer a Coatzacoalcos, Veracruz. Allí, Tomás González Castillo, párroco de la iglesia del Cristo crucificado, de Tenosique, Tabasco, de donde la caravana partió este jueves, comentó que la ruta de la muerte, la ruta tenebrosa del Golfo, esa que siguen los migrantes centroamericanos a bordo de los trenes de carga de la empresa Ferrosur a lo largo de 376 kilómetros entre ambas ciudades, se convirtió por primera vez en la ruta de la vida, en el tren de la felicidad.

El sacerdote, que acompaña a los 350 centroamericanos –entre ellos 20 mujeres, dos de ellas embarazadas, un bebé de dos años y un adolescente– destacó que esta ruta reporta ganancias de 50 mil millones de dólares anuales al crimen organizado por concepto de secuestros, extorsión y robo.

A lo largo de esta travesía existen unos 15 puntos de riesgo. El más importante se localiza en Coatzacoalcos, donde indocumentados son víctimas de asaltos y secuestros, de lo cual tienen conocimiento las autoridades federales, que deben hacer todo lo conducente para acabar con la inseguridad y la violencia que amenazan al migrante, tanto al extranjero como al mexicano que deja sus tierras en busca de mejores oportunidades de vida, dijo.

Los centroamericanos pernoctaron este jueves en la iglesia de San Judas Tadeo, de la colonia Coatzacoalcos, donde esperan el arribo del contingente procedente de Ixtepec, Oaxaca..


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