30/01/2011

Latinoamérica, la zona más violenta del planeta: asesor de PNUD

Implementar política de Estado que se anticipe al narco, sugiere experto
Carolina Gómez Mena
Periódico La Jornada
Domingo 30 de enero de 2011, p. 8

En comparación con lo que ocurrió en Colombia en los años 90 en materia de violencia ligada al narcotráfico, en México el problema está en sus inicios y, por tanto, además de apostar a la prevención, se debe poner énfasis en la previsión como política de Estado basada en acciones anticipatorias, señaló Rubén Darío Ramírez, director del Centro de Estudios y Análisis en Convivencia y Seguridad Ciudadana, de la alcaldía de Bogotá.

Al participar en el foro internacional Pensar el futuro; la prevención que México necesita, narró que en 1993 Bogotá tuvo una tasa de 80 homicidios por cien mil habitantes; hubo más de 4 mil homicidios en la ciudad dentro del proceso del conflicto armado que teníamos con la participación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, pero también con el auge del narcotráfico, que penetró ciudades, gobiernos, policía, ejército y jueces.

Ha existido un proceso de cambio paulatino, que no ha finalizado, pero creo que hemos empezado la reconstrucción de una cultura de la legalidad en Bogotá, apuntó.

Agregó que en Colombia fueron asesinados siete aspirantes a la presidencia de la república, más de 5 mil policías; jueces y magistrados.

Sostuvo que aunque aparentemente se consideraba que había una política real de contención a este proceso del narcotráfico, resultaba que a la par de que los políticos protestaban por la violencia del narcotráfico por la noche recibían el dinero para evitar la extradición de los narcotraficantes.

Añadió que no solamente los políticos fueron comprados por el crimen organizado. “Los jueces también salían a los entierros de sus compañeros de trabajo mientras en las noches vendían las sentencias o las órdenes de captura. Muchos policías y militares se metieron en este proceso, en el que parecería que Colombia sería un país sin esperanza.

No se salvaron ni los sacerdotes. Mientras daban las misas en los entierros de nuestros candidatos presidenciales, también recibían los dineros para construcción de iglesias o casas que, aunque parecieran una obra benéfica, tenían el sello del narcotráfico. No se salvó ni la guerrilla, cuyos ideales supuestamente eran para una transformación de la sociedad. Fueron permeados también por el narcotráfico.

El experto advirtió que si no se pone atención a la previsión y nos quedamos solamente en el planteamiento de la prevención, se corre el riesgo de tener problemas y difíciles situaciones de gobernabilidad.

Fernando Carrión, coordinador del Programa de Estudios de la Ciudad de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales de Ecuador y concejal del distrito metropolitano de Quito, indicó que la violencia es el fantasma que afecta a la mayor parte de los países de Latinoamérica.

Agregó que las tasas de homicidio en la región se han duplicado en los últimos cinco años, y expuso que de acuerdo con el Latinobarómetro, mientras en 2000 la seguridad era la cuarta demanda de la población, para 2005 ascendió a segundo lugar, y ahora está en primero.

México tiene una tasa promedio de 26 homicidios por 100 mil habitantes, y en la frontera con Estados Unidos, 74 por cada 100 mil, mientras en Colombia es de 34 por cada 100 mil, desglosó.

Daniel Luz, asesor de seguridad ciudadana del PNUD para América Latina y el Caribe, refirió que “si preguntamos en la calle qué países son los más afectados por la violencia, probablemente las respuestas serán Irak o Afganistán, y no es la verdad.

Los países más violentos del planeta están acá: se trata de Venezuela, Honduras, El Salvador, Jamaica y Brasil.

Señaló que “en Jamaica el peso de la inseguridad supera 5 por ciento del PIB nacional; en Guatemala, siete, y en El Salvador, 11.5 por ciento.

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