26/01/2011

Otros países tienen programas preventivos y de intervención

Desconocen los maestros que existe el bullying y no saben identificarlo
Carolina Gómez Mena
Periódico La Jornada
Miércoles 26 de enero de 2011, p. 45

Entre los maestros de primaria y secundaria del país suele “existir desconocimiento del bullying” y carecen de las herramientas necesarias para indentificar las agresiones ligadas al género y las prácticas de discriminación entre sus alumnos, expuso la antropóloga social Elena Azaola al tratar el tema violencia de género en la educación básica.

En el contexto del seminario Arte, Educación y Convivencia: Retos y Desafíos en México, organizado por la Universidad del Claustro de Sor Juana, la experta indicó que hay maestros que no saben del acoso escolar o bullying y confunden el término con el método de anticoncepción de Billing; añadió que esta situación nos pone en desventaja ante otros países en los cuales tienen tiempo trabajando en esto y cuentan con programas preventivos y de intervención.

Advirtió que si antes de los 13 años de edad los menores que practican el bullying no son detectados y tratados para que abandonen estas conductas, el pronóstico es serio, porque con los años pueden llegar a cometer actos delictivos y a construir familias con rasgos de violencia.

La especialista del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (Iesas) subrayó que quienes reciben esta violencia pueden bloquear o inhibir su capacidad de aprendizaje, caer en depresión, en el consumo de sustancias, tener baja autoestima e incluso ser orillados al suicidio.

Según el Informe nacional sobre violencia de género en la educación básica, estudio del cual fue coordinadora, los maestros perciben entre 20 y 30 por ciento de estas conductas y no están conscientes de los efectos de estos comportamientos, además, desglosó que la forma más común de cómo los niños agreden a las niñas es mediante burlas y bromas pesadas sobre su físico, catalogándolas de gordas, flacas o chaparras si es el caso, mientras las agresiones de niñas a niños se dirigen a poner apodos.

En cuanto a la violencia física, los niños son más propensos a experimentar y propinar patadasy puñetazos, y las niñas jalones de cabello y empujones; la mayor parte de las agresiones se da entre compañeros.

Azaola destacó que los niños más pobres suelen ser más discriminados por su ropa y limpieza personal, pero acotó que también sufren niños considerados afeminados o niñas identificadas como masculinas.

Apuntó que un hallazgo importante es que las niñas están más dispuestas que los niños a dejar los estereotipos de género y, en consecuencia, son más proclibes a practicar la igualdad de género, tanto en primaria como en secundaria.

Asimismo, indicó que las infantes de las escuelas analizadas (públicas urbanas y rurales) tienen expectativas de educación más altas que los varones. Ellas se ven como maestras, abogadas o estudiando medicina; los niños tienden a pensar en la educación técnica, algunos hablan de ser albañiles o choferes, entre otras actividades, y confían en que quien lo va a respaldar para llegar a la universidad será su madre.

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