15/09/2011

Centroamericanos narran agresiones cometidas por criminales y funcionarios mexicanos

Sicilia pide a migrantes el perdón que debería venir de nuestros gobernantes


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Llegada de la Caravana por la Paz a la fronteriza Ciudad Hidalgo, ChiapasFoto Moysés Zúñiga Santiago

Alonso Urrutia
Enviado
Periódico La Jornada
Jueves 15 de septiembre de 2011, p. 14

Frontera México-Guatemala, 14 de septiembre. En la línea fronteriza, Camila Meléndez, maestra hondureña, relató su amarga experiencia en su empeño por cruzar territorio nacional. Narró que integrantes de Los Zetas intentaron violarla, pero la salvó su llegada al albergue Hermanos en el Camino, del sacerdote Alejandro Soalinde. Es tan sólo uno de los miles de casos de horror que padecen los migrantes diariamente en México.

Meléndez es escuchada por Javier Sicilia, de la Caravana por la Paz, cuyo peregrinar llegó hoy a los confines nacionales, con sus mantas y decenas de fotografías de víctimas de todo México que han cargado en las dos movilizaciones que han realizado.

Han venido a pedir el perdón que debería venir de nuestros gobernantes, no por la guerra contra el narcotráfico, que ha sido el escenario que les ha arrancado a sus familiares, sino por la otra guerra, la del crimen organizado, con la complicidad o complacencia de las autoridades migratorias, contra los centroamericanos.

Les pedimos que nos perdonen por no haber levantado la voz antes, no haber tenido la conciencia necesaria para impedir el secuestro y asesinato de familias mexicanas y centroamericanos, humillando la dignidad humana, expresó Sicilia.

Vergüenza ante calvarios

Fue un discurso sin tregua contra la actuación de las autoridades, pues para vergüenza nuestra aquí no comienza la posibilidad de una vida mejor que sus gobiernos les han negado, sino sus calvarios.

Ante esos actos despreciables (...) de bandas de asesinos a quienes apoyan autoridades cómplices, (queremos) decirles que su dolor nos duele y nos pesa, dijo.

El poeta añadió que “México no tiene cara ya para presentarse como el país solidario de los tiempos de la Guerra Civil española o de las masacres de las dictaduras latinoamericanas, cuando era ejemplo de solidaridad.

Hoy en las calles de México se secuestra, se asesina, se comercia con vidas y desaparecen hermanos nuestros centroamericanos, frente al cinismo y complicidad de las autoridades.

Criticó los actos de cobardía, despreciables, cometidos por asesinos con la complacencia o complicidad de las autoridades del Instituto Nacional de Migración. Condenó la vergonzosa actuación del Estado mexicano, incapaz de ofrecer garantías a quienes cruzan el país.

Sobre el puente fronterizo, representantes de organizaciones guatemaltecas lo habían esperado todo el día para patentizar el respaldo a su causa, para condenar conjuntamente las atrocidades que se cometen contra los indocumentados centroamericanos que huyen de la pobreza de sus países.

Este miércoles, desde su llegada a Ciudad Hidalgo, la última ciudad mexicana antes de la frontera con Guatemala, la agenda de la caravana se centró en denunciar los abusos a migrantes.

Con el rostro ennegrecido de pintura, salvadoreños, hondureños y guatemaltecos participaron en la marcha de la caravana.

El negro es expresión de cómo nos ven las autoridades mexicanas, murmura un hondureño antes de narrar asaltos y abusos de la migra mexicana.

Originalmente la caravana pretendía concentrarse en el poblado de Tecum Uman, Guatemala. La actuación trasnacional de la delincuencia organizada disuadió a los organizadores de cruzar la frontera. No hay condiciones, señalaron. Luis Guzmán, de la Central Unitaria Campesina de Guatemala, admite en entrevista, antes de la llegada de Sicilia: “ya hay mucho zeta por acá”.

Relativamente breve, en el encuentro fronterizo se condenan no sólo las consecuencias de la migración, sino también se reprueban sus causas. Hacia las 21 horas se realizó un nuevo mitin en Ciudad Hidalgo, donde un hondureño que no se identificó acusó sin matices a la migra mexicana de ser la más corrupta de todas las autoridades.

Recordó su azaroso paso por México, que terminó en Tamaulipas, donde fue secuestrado por el crimen organizado, que obligó a sus familiares a pagar rescate.

Vi cosas horrorosas. A un joven le cortaron el dedo para presionar a su familia a pagar, y vimos también la violación de una mujer en medio de todos nosotros, sin poder hacer nada por el amago de darnos un tiro.

Se cuentan todas las historias de abusos a migrantes, en las que el crimen organizado y la autoridad migratoria actúan con la misma impunidad para asaltar, vejar, secuestrar a los migrantes.

Pernocta en Ixtepec

La víspera, aún en el poblado oaxaqueño de Ixtepec, el estruendo del pitar de la Bestia –que desgarra el silencio de la noche– anunciaba su llegada a esa comunidad, paso obligado de centroamericanos. Para algunos es el anuncio de que ha llegado la hora de remprender el camino; otros, aún refugiados en el albergue para migrantes Hermanos en el Camino, lo miran con indiferencia

Al anochecer, con más de nueve horas de trayecto desde la capital del estado, Solalinde ofreció un recibimiento a Javier Sicilia y la Caravana por la Paz.

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