17/10/2011

La indígena lleva 17 días de ayuno, en apoyo al que realizan presos de la otra campaña

Mujer tzotzil encarcelada en Chiapas pide ayuda a las Madres Antifascistas de Roma

En una carta enviada en abril, Rosa López denunció torturas y amenazas de muerte


Hermann Bellinghausen
Periódico La Jornada
Lunes 17 de octubre de 2011, p. 26

Desde la cárcel de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, Rosa López Díaz escribió así en abril del presente año a las Madres Antifascistas de Roma, que realizaban en la capital italiana un encuentro contra la tortura en las cárceles: “Soy indígena de lengua tzotzil. Soy de una familia humilde de escasos recursos. Me detuvieron el 10 de mayo de 2007 junto con mi esposo (Alfredo López Jiménez), nos culparon de un delito que no cometimos, donde sufrí tratos inhumanos como es la tortura física y sicológica, y amenazas de muerte.

Fue lo más triste de mi vida de mujer, jamás podré olvidar los rostros de las personas que me golpearon injustamente; hombres y mujeres que dicen ser autoridades no se tocan el corazón y sólo se dedican a violar los derechos humanos y a imputar delitos a personas que no les damos dinero; y a la cárcel venimos a parar porque no sabemos nuestros derechos y somos pisoteados, ignorados por todos nuestros derechos como seres humanos.

Víctima de fabricaciones judiciales, y condenada a 27 años de prisión, igual que su marido, hoy en huelga de hambre, Rosa relataba a las madres italianas: Sólo le pido perdón a Dios y que un día me sane las heridas que traigo por dentro y por fuera; lo más doloroso de mi vida es que en esa tortura yo me encontraba embarazada de cuatro meses y después di a la luz a un niño que tiene por nombre Natanael López López que nació enfermo con parálisis cerebral y está deforme de la cara y no tiene movimientos en su cuerpo.

Rosa, con 17 días de ayuno, acompaña desde la cárcel femenil de San Cristóbal la huelga de hambre de los presos de la otra campaña en el ala varonil del penal número 5, quienes exigen su libertad; es madre también de un niño de dos años, sano, que vive con ella en prisión: Los doctores le dijeron a mi madre que el niño nació enfermo por la tortura que recibí cuando me detuvieron.

Hoy, agrega, le pido a Dios misericordia para que mi hijo pueda recibir un tratamiento adecuado para su enfermedad; he tocado puertas pero nadie me ha hecho caso, hoy le pido a Dios que les toque sus corazones, para que un día juntos me puedan ayudar a superar este dolor que llevo arrastrando día a día sola; ya no puedo, necesito de ustedes, compañeras y compañeros, para que juntos derrotemos los malos gobiernos en nuestros países, merecemos un trato digno, merecemos igualdad.

Funcionarios gubernamentales han presionado a Rosa a que abandone el ayuno, bajo la amenaza de quitarle la custodia del pequeño, que vive con ella en el penal.

Están en huelga de hambre desde el 29 de septiembre Rosario Díaz Méndez, Pedro López Jiménez, José Díaz López, Alfredo López Jiménez, Alejandro Díaz Sántiz y Juan Díaz López. Además de Alberto Patishtán y Rosa Díaz López, ayunan Andrés Núñez Hernández, Juan Collazo y Enrique Gómez Hernández. Sus familiares, organizados en La Voz del Amate, Voces Inocentes, solidarios de La Voz del Amate y Mitzitón, mantienen un plantón en la plaza central de San Cristóbal de las Casas, demandando la liberación de los ayunantes.

La comunidad de Mitzitón informó que este sábado fueron liberados del penal de San Cristóbal los dos primeros ayunantes: Manuel Heredia Jiménez y Juan Jiménez Pérez, después de 9 años y 4 meses de estar injustamente presos. La comunidad tzotzil reiteró: Estamos en esta lucha por la libertad de los que están dentro de las cárceles y fuera de ellas. Anuncian que seguirán luchando hasta ver libre a su compañero Artemio Díaz Heredia, y a los adherentes que continúan en huelga de hambre.

Nuestros pasos acompañan los de las bases de apoyo del EZLN. Seguiremos siendo compañeros y por eso exigimos que cesen los hostigamientos contra las comunidades zapatistas que, como nosotros, su único delito es luchar por su autonomía, concluyeron los indígenas.

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